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La batalla de Rafael Correa contra las encuestadoras

“Ya es hora de decir basta a los farsantes", dijo el presidente la víspera del registro a la encuestadora Cedatos

Rafael Correa junto a Lenín Moreno en el Palacio de Gobierno, en Quito.
Rafael Correa junto a Lenín Moreno en el Palacio de Gobierno, en Quito. AP

Las encuestadoras son los nuevos enemigos a vencer del presidente Rafael Correa. “Ya es hora de decir basta a los farsantes, a sus medios corruptos y a sus encuestadoras mafiosas. Voto a voto, ratificaremos la victoria popular”, escribía en su cuenta de Twitter este jueves, la víspera del allanamiento de la encuestadora Cedatos. La firma, con 42 años de trayectoria, había dado la victoria a Guillermo Lasso con sus sondeos hechos a boca de urna, lo que para el Gobierno ha sido el detonante de las manifestaciones que se han producido desde del día de votaciones, el pasado 2 de abril.

La acción judicial contra Cedatos, sin embargo, no se debe a su resbalón sino que es parte de la investigación que se generó por una queja presentada en la Fiscalía, el pasado 22 de marzo. Una asambleísta del oficialismo recopiló correos electrónicos y documentos aparentemente de la empresa, que circulaban en redes sociales y que demostraban que Cedatos fue contratada por el partido de la oposición, y que había manipulado los sondeos previos a la elección para decir que Lasso tenía mayor intención de voto.

El esfuerzo del oficialismo por invalidar las encuestas que le fueron adversas antes y después de los comicios alcanzó a la Corporación Participación Ciudadana, con 15 años de experiencia. Esta organización se encargó del conteo rápido y determinó “un empate técnico”. Un día más tarde, y tras los resultados oficiales del Consejo Nacional Electoral (CNE), sus directivos explicaron que aunque el candidato oficialista tenía un ligero margen de ventaja (0,6%), decidieron no inclinar la balanza hacia ningún lado por la salud democrática.

Sin embargo, Juan Pablo Pozo, presidente del CNE, ha dicho en varios foros que “con el conteo rápido de Participación Ciudadana deliberadamente se le mintió al país”. A esta acusación se han sumado otras voces del organismo electoral, como la consejera Ana Marcela Paredes. “Tenemos que pedir una reforma al Código de la Democracia y descartar a las empresas que no están informando al país”, sugirió en un encuentro con medios de comunicación.

Ruth Hidalgo, directora de Participación Ciudadana, tras solidarizarse con Cedatos, escribió en su cuenta de Twitter: “Sabemos que vienen por nosotros”. Mientras analizaba la situación con su directorio, atendió una entrevista con EL PAÍS. “Han venido construyendo un discurso todos los días que tenemos que responder supuestamente por no haber dicho los resultados. En todos los medios se ha denunciado que tenemos responsabilidad por ello”, dijo.

Hidalgo, tras analizar el mensaje que miembros del Gobierno han repetido en varios medios de comunicación, dice que se pide a gritos que “la justicia actúe por nuestra deshonestidad”. “Hicimos un ejercicio ciudadano, por responsabilidad no podíamos dar resultados que no eran confiables”, defiende.

Por su parte, Ángel Polibio Córdova, el principal de Cedatos, calificó de “acoso” el allanamiento a sus oficinas. “Quieren acabar con nosotros. ¿Por qué? Por hacer el trabajo bien. Por estimar los resultados como dicen los votantes”, dijo en una radio local y denunció amenazas. “Todos los día recibo amenazas. Nos dicen: Yo sí soy certero para los tiros, vas a ver el tiro certero para acabar contigo”.

En la jornada de este viernes también se allanaron las oficinas de Cedatos en Guayaquil y las instalaciones de una empresa de publicidad, vinculada a la campaña electoral de la oposición. Guillermo Lasso reaccionó a través de redes sociales y envió un mensaje al presidente saliente: "Nosotros seguiremos presentando las impugnaciones que la ley nos permite. No nos van a amedrentar. Se lo digo claro señor Correa”.

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