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Lenín Moreno se distancia de Correa en la recta final de la campaña

El candidato ofiacialista es el mejor posicionado para llegar a la presidencia, según las últimas encuestas

Elecciones en Ecuador
El candidato a la presidencia de Ecuador Lenín Moreno. AFP

Ecuador enfrenta los últimos días de campaña electoral. Lenín Moreno, el delfín de Rafael Correa, aparece como el candidato mejor posicionado para llegar a la presidencia del país en la segunda vuelta, que se celebrará el 2 de abril. Las principales encuestadoras -Cedatos y Market- han dicho que si las elecciones fueran en este momento, el aspirante del oficialismo alcanzaría al menos el 52% de los votos válidos. Esto cuando más del 82% de los ecuatorianos ya ha decidido su voto.

Con este escenario, Moreno se reunió este miércoles por la tarde con la prensa extranjera y comunicó la impronta que tendrá su eventual Gobierno. De entrada marcó distancias con el presidente saliente. “Mis diferencias con Correa son de estilo”, dijo y justificó la actitud poco conciliadora que ha caracterizado el mandatario porque el Ecuador que le tocó gobernar “era un país devastado” que necesitaba “un espíritu confrontador”.

“Mi forma de ser privilegia el oír, el entender, el conversar”, confesó y recordó que cuando estuvo en la vicepresidencia tuvo una política de puertas abiertas para todos. “Conmigo se puede hablar”, concluyó.

En la campaña electoral, que terminará la siguiente semana, centró su discurso en el programa Toda una vida, que pretende brindar una cobertura de salud a todas las ecuatorianos, desde que nacen hasta que mueren, y que se financiará con los entre 5.000 y 8.000 millones de dólares que el presupuesto anual del país destina a inversiones.

Además, dijo que ya tiene a 1,5 millones de ecuatorianos registrados para ser beneficiarios de alguna de sus otras promesas de campaña como La casa para todos, que estima entregar 325.000 viviendas, 121.000 de ellas con cero costo para las personas de escasos recursos. “El 40% de los ecuatorianos no tiene vivienda, queremos darles una casa y al mismo tiempo aportar a la economía”, dijo el candidato y aseguró que la construcción de estas viviendas generará 136.000 empleos.

Otra de las cuestiones tratadas fue la política extractiva que tendrá en su Gobierno. “No conozco ningún país que haya renunciado a aprovechar de sus recursos naturales”, dijo y aseguró que va a seguir con la explotación petrolera y minera, pero “siempre bajo los mejores estándares internacionales”.

Sobre la corrupción, que ha rozado a altos funcionarios del Gobierno de Correa, dijo que hará una “una cirugía mayor” y que no permitirá que “los corruptos de ayer y de ahora” siguen impunes. En el caso Odebrecht anunció que pedirá que la constructora brasileña entregue la lista completa de los funcionarios que hayan recibido un soborno, pero no solo en este Gobierno sino en los 30 años que operó en el país.

Pocas fueron las acusaciones que lanzó contra su contrincante, Guillermo Lasso. Básicamente dijo que quiere “privatizar la salud y la educación” y que es “el ideólogo del feriado bancario”, episodio doloroso para los ecuatorianos que ocurrió a finales de los 90, cuando la mayor parte de las instituciones financieras quebraron y esto provocó la migración de miles de personas. Ambas circunstancias, sin embargo, han sido negadas por Lasso, sobre todo, la segunda. Existe un informe presentado al Ejecutivo que exonera de toda responsabilidad al banquero.

Lasso, por su parte, continúa con su campaña electoral y se centra en encuentros con universitarios. Tiene pendiente aceptar el diálogo, que no debate, propuesto por un sindicato de profesores que nació al amparo del régimen correísta, que será el 26 de marzo. Moreno ha dicho que sí.