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Oaxaca a mordiscos

La pelea entre familias políticas marca la campaña en uno de los estados más pobres de México

Alejandro Murat, candidato del PRI en Oaxaca.
Alejandro Murat, candidato del PRI en Oaxaca.

En Oaxaca, donde un 67% de sus cuatro millones de habitantes son pobres, la campaña para las elecciones a gobernador del 5 de junio se ha visto envuelta en un remolino de millones de dólares, con uno de los dos candidatos fuertes en el vórtice de una supuesta trama de saqueo de fondos públicos. En un Estado en el que hay niños que desayunan tortillas de maíz con sal, se habla de oscuras cuentas en Texas y de archivos abiertos del FBI. Esta espléndida región del sur de México, un tesoro de cultura indígena y arquitectura colonial, uno de los mayores patrimonios históricos de América Latina, es, también, tierra de rebatiña.

El hombre rodeado por la polvareda de billetes verdes se llama José Antonio Estefan y es el candidato de continuidad, la apuesta del gobernador actual, Gabino Cué, igualmente metido en el torbellino. Un periódico ha revelado que son investigados en Estados Unidos por posibles actos de corrupción. Se ha publicado un estado de cuenta de Estefan en un banco de Austin con casi 28 millones de dólares. El personaje nuclear del caso es un individuo salido del sótano del poder oaxaqueño, Jorge Castillo, un conseguidor cercano a Cué que habría acumulado unos 400 millones en una maraña de cuentas en México.

Estefan lo niega. Dice que todo es una guerra sucia mediática del otro candidato fuerte en liza, Alejandro Murat, o más bien del aparato que lo respalda, el del Partido Revolucionario Institucional. El PRI, que mandó en Oaxaca 80 años hasta que en 2010 se derrumbaron las últimas piedras de su cotarro, dando paso a los seis años de gobierno de Cué, y que ahora quiere recuperarlo.

Murat es el príncipe oaxaqueño. Su padre, José Murat, gobernó Oaxaca entre 1998 y 2004 con el PRI. Tiene perfil de ejecutivo. Máster en Columbia, trajes bien entallados, cosmopolita, 40 años. Fue de 2012 a 2015 director del Instituto de Vivienda en el Gobierno de Enrique Peña Nieto. Una investigación periodística puso en entredicho a padre e hijo el año pasado por su patrimonio inmobiliario en EE UU; por ejemplo, un apartamento con vistas a Central Park en el que pasaba temporadas Murat junior. Ellos respondieron que su riqueza venía de familia y que parte de esos inmuebles eran de otros familiares.

El común denominador de la política oaxaqueña es la sombra del enriquecimiento ilícito. La ideología, sin embargo, es un elemento fluctuante. Estefan, de 61 años, compite contra el PRI pero estuvo en el PRI 35 años, hasta 2015, y encabeza una alianza del izquierdista PRD con el conservador PAN. Aquí las ideas son elementos subordinados de los encajes de poder.

En este cubo de Rubik que es Oaxaca, el 5 de junio se elegirán 42 diputados locales y 153 presidentes municipales. Aparte hay 417 ayuntamientos que se rigen por el sistema de usos y costumbres indígenas, con sus propias reglas y sus propias fechas. Por último, el ingrediente extra del proceso electoral serán las movilizaciones –posiblemente violentas– contra la reforma educativa federal por parte de una guerrera rama sindical oaxaqueña. De este caldo de atraso y mordiscos entre bandos saldrá el próximo proyecto de futuro para Oaxaca.