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Los indígenas de Xochicuautla frenan las obras de una autopista en su santuario

Después de tres días de resistencia, la comunidad otomí de Xochicuautla llega a un acuerdo temporal con el Gobierno estatal

La zona afectada por las obras en Xochicuautla. La imagen en 360°
La zona afectada por las obras en Xochicuautla.

Los vecinos de la comunidad otomí de Xochicuautla, en el Estado de México, han logrado frenar las obras de una autopista privada sobre lo que ellos consideran un "lugar sagrado". El lunes pasado la maquinaria entró a la zona boscosa para allanar el terreno, llevándose por delante el edificio que servía de punto de encuentro a los indígenas de la zona. Indignados, construyeron un campamento junto a la única construcción que queda intacta, la capilla. Este jueves anuncian una victoria después de 10 años de resistencia: la destrucción se detiene, provisionalmente.

Las claves sobre el conflicto que mantienen los indígenas de la zona con el Gobierno estatal —el que le otorgó la concesión a la constructora del Grupo Higa— se basan en una orden judicial de suspensión de las obras que se mantenía vigente el lunes, cuando comenzaron con el derribo. La comunidad se ha opuesto a este proyecto desde el año 2006, según cuentan los líderes del Consejo Supremo Indígena.  Desde entonces hasta ahora ha habido 22 detenidos, cuentan.

En 2007 la empresa concesionaria logra la licitación pública para construir la autopista de peaje Toluca-Naucalpan, que pasa por el municipio de Xochicuautla. Pero no es hasta 2015 que el Gobierno federal emite el decreto de expropiación de los terrenos, unas 38 hectáreas. Los vecinos interpusieron un amparo por esa medida, ya que según ellos no se respetó el procedimiento de consulta a la comunidad —según la ley que protege los usos y costumbres de estos pueblos— y el juez les otorgó la suspensión de las obras. Este 12 de abril, no obstante, las máquinas continuaron con sus trabajos.

La zona por la que está previsto que circule la autopista es considerada por la comunidad como un terreno "sagrado". El centro cultural y casa del líder Armando García, que derribaron el lunes pasado, era el comienzo de una ruta de peregrinación por donde ellos y otras comunidades vecinas caminan rumbo al Cerro de la Campana, una capilla en lo alto de la montaña. "Estamos defendiendo el bosque, la tierra y el agua. Miren cómo está de contaminada la Ciudad de México. Eso nos llega a nosotros. ¿Queremos dejarle eso a nuestros hijos?", señala María Isabel Hernández, uno de los miembros con más edad del Consejo Supremo Indígena.

Los habitantes alegan que la zona montañosa por donde están construyendo la autopista constituye un Santuario del agua, una categoría reconocida por el Gobierno del Estado de México por los dos pozos que surten a Xochicuautla y a la Ciudad de México. 

El acuerdo firmado entre los líderes indígenas y miembros del Gobierno estatal y federal. Ampliar la imagen
El acuerdo firmado entre los líderes indígenas y miembros del Gobierno estatal y federal.

Este miércoles han llegado a un acuerdo con el Gobierno estatal y la Secretaría de Gobernación para que se detengan las obras en lo que se busca una solución al conflicto. Además, en el acuerdo está prevista una reparación del daño a Armando García, el dueño de la casa derribada y a su familia. Seguirá presente la policía en la zona de obras, pero debe ser mínima, la suficiente para garantizar el funcionamiento de las máquinas a un kilómetro de distancia de los terrenos afectados.

"Insistimos que lo que ha sucedido en Xochicuautla es el incumplimiento de una resolución judicial que ordenó desde febrero la suspensión de las obras", repite José Antonio Guevara, director de la Comisión Mexicana en Defensa y Promoción de los Derechos Humanos (CMDPDH). De momento, las obras estarán detenidas hasta que haya una sentencia firme que dictamine si el proyecto es constitucional o no.

"Los verdaderos indígenas no abandonan nunca su tierra. La trabajan y la cuidan", señala García. "Estamos defendiendo nuestra casa y nuestras tradiciones. Pero también el bosque y el agua, que es de todos", remata José Luis Fernández, comunero. 

Las fechas clave

  • 5 de diciembre de 2006: Se hace público el concurso de licitación de los terrenos
  • 24 de abril de 2007: La constructora del Grupo Higa consigue la concesión para el proyecto de la autopista Toluca-Naucalpan
  • 26 de febrero de 2008: La Asamblea general por usos y costumbres rechazó el proyecto
  • 14 de agosto de 2011: Se crea la Asamblea General de Comuneros, con sólo unos 400 representantes (no con todos los miembros de la comunidad indígena), que aprueban el proyecto.
  • 14 de mayo de 2013: La Policía detiene a 14 indígenas por tratar de impedir que las máquinas entraran en sus milpas (cultivos de maíz).
  • Durante octubre de 2014 y junio de 2015: Se destruyen sembradíos, talan árboles y allanan el terreno.
  • 9 de julio de 2015: Se emite el decreto de expropiación de los terrenos para la construcción de la autopista
  • 11 y 18 de febrero de 2016: Un juez de distrito decreta la suspensión definitiva de las obras, por un amparo presentado
  • 11 de abril de 2016: La constructora, protegida por cientos de granaderos, derriba uno de los símbolos de la comunidad, El Castillo.
  • 13 abril de 2016: Los indígenas llegan a un acuerdo con el Gobierno estatal y federal para suspender las obras y respetar la orden judicial.


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