La receta eléctrica fracasa en Venezuela

El decreto ordenado por Nicolás Maduro para no trabajar en Semana Santa fue insuficiente para ahorrar energía

Un empleado, tras la puerta de un comercio cerrado en Caracas.
Un empleado, tras la puerta de un comercio cerrado en Caracas.AFP

La fórmula aplicada por el Gobierno venezolano para reducir el consumo eléctrico no obtuvo el resultado anhelado. Freddy Brito, viceministro para el Desarrollo del Sector y de la Industria Eléctrica, ha reconocido el fracaso del decreto ordenado por el presidente Nicolás Maduro, que suspendió las actividades laborales durante toda la Semana Santa para disminuir en un 60% el gasto de energía. “Siendo honestos, no tuvimos el impacto esperado”, admitió Brito.

Esta ecuación falló, según el viceministro, porque en la acalorada Semana Santa subió el uso de los aparatos de aire acondicionado. Su declaración, hecha el pasado lunes en una entrevista al canal del Estado Venezolana de Televisión, solo ha confirmado lo advertido por especialistas en asuntos hidroeléctricos: los racionamientos son insuficientes mientras no sea ampliado el sistema generador de energía.

Hace dos años, Venezuela fue calificada por la Comisión de Integración Energética Regional como la mayor consumidora de electricidad per cápita en América Latina con 25.000 megavatios, entonces, y cuyas hidroeléctricas solo son capaces de generar hasta 24.000 MW.

En este país, además de los medicamentos y los alimentos, son notorias las fallas en la electricidad. Hace 12 días hubo apagones que dejaron a oscuras a un 48% de la población, mientras que el miércoles de esta semana se registraron problemas en varias regiones del país. Muchos expertos han iniciado una cuenta regresiva que concluirá con un posible colapso eléctrico en 15 o 20 días debido a que los niveles de agua del embalse Guri, localizado al sureste del país y responsable de la operatividad de las tres principales hidroeléctricas que suministran casi un 70% de la energía al país, se encuentran por debajo del mínimo histórico, registrado en 2003. El Gobierno insiste en descartar el riesgo de una caída del sistema eléctrico.

Las afirmaciones del viceministro Brito no fueron refrendadas por el titular para la Energía Eléctrica, Luis Motta Domínguez, que reaccionó, un día después de conocerlas, a favor de la ampliación del asueto. Según el ministro, la ampliación de la Semana Santa frenó el estrepitoso declive de los niveles de agua de la principal represa de Venezuela: “Se logró minimizar el descenso del Guri en 22 centímetros”.

El Gobierno ha sido ferozmente criticado por la oposición debido al manejo de la crisis eléctrica, que mostró sus primeros síntomas en 2003. Maduro atribuye el infortunio al fenómeno climático de El Niño, que seca los embalses de agua. Son casi tres años de sequía en este país caribeño, que también ha racionado el suministro de agua potable.

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Además del fenómeno natural, hay precedentes de que los planes del Estado no han podido frenar el déficit de energía. Las mayores crisis eléctricas, que se tradujeron en apagones nacionales, ocurrieron en 2003 y 2010. El gobierno del presidente Hugo Chávez prometió ampliar el parque termoeléctrico y construir una planta hidroeléctrica —conocida como Tocoma— que debió ser inaugurada hace dos años, pero que continúa inconclusa. También hubo racionamientos programados por el Estado venezolano y un aumento en los inesperados apagones.

El Gobierno apuesta por el racionamiento y el comienzo de la temporada de lluvias como una salvación ante la emergencia. Sin embargo, esta receta empieza a mostrar sus efectos secundarios. La dieta eléctrica aplicada en Semana Santa contrajo la economía aún más. Francisco Martínez, presidente de la Federación de Cámaras, asegura que la ampliación del asueto ha provocado pérdidas millonarias para el sector empresarial y el aparato estatal, ya golpeados por la debacle del país.

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