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Los candados para los independientes mexicanos en 2016

Las leyes antibronco les exigen a los aspirantes recabar el 3% de respaldo de los votantes y les reducen sus fuentes de financiación

El Bronco, con el chaleco marrón, junto a otros independientes
El Bronco, con el chaleco marrón, junto a otros independientes

Los candidatos independientes en México tienen un panorama difícil para el 2016. En los 12 Estados donde habrá elecciones para cambiar gobernador, las reglas del juego electoral serán más complicadas que las que rigieron en los comicios anteriores. Los congresos locales han modificado sus legislaciones para blindarse contra estos aspirantes que buscan desafiar al sistema político tradicional. A nivel nacional un candidato independiente a presidente de la República debe reunir el 1% de firmas de apoyo del padrón electoral, pero en entidades como Puebla, el porcentaje para gobernador se elevó al 3%.

Los independientes hicieron su aparición pública en las elecciones del 7 de junio de este año con resultados sorprendentes. Manuel Clouthier, hijo de un excandidato presidencial del partido de derecha (PAN), se convirtió en el único legislador sin partido en el Congreso. En Jalisco, Pedro Kumamoto, un joven de 25 años, ganó la diputación local. En Nuevo León —el segundo estado más rico del país— Jaime Rodríguez Calderón, un exmilitante del Partido Revolucionario Institucional (PRI), se coronó como el primer gobernador independiente de México. Pero los políticos y los gobernantes no se quedaron de brazos cruzados. Un mes después de estos triunfos, comenzaron a ejecutarse las llamadas leyes antibronco, en alusión a Rodríguez.

El politólogo Sergio Aguayo asegura que los independientes enfrentarán cada vez más dificultades porque las élites políticas y económicas están decididas a defender sus canonjías. “Hay un temor a perder sus privilegios, sus riquezas. Es interesante observar cómo van reaccionando y harán todo lo que puedan para frenar las candidaturas independientes”.

Puebla (centro del país) fue uno de los Estados más severos en su blindaje. Su legislación pide el 3% de apoyo del padrón electoral. En una versión anterior, su Ley Electoral exigía que los interesados en respaldar a su candidato debían presentarse ante la autoridad electoral, llenar un formulario y mostrar su credencial para votar para refrendar su decisión. Este requisito finalmente fue invalidado por la Suprema Corte de Justicia de México, quien lo consideró inconstitucional. Ahora el Congreso de Puebla deberá hacer cambios a su código electoral.

En Zacatecas el registro de un independiente requiere del respaldo del 2% del padrón electoral, y la mitad de esas firmas deben provenir del 50% de las secciones electorales. En Oaxaca (suroeste del país) sucede algo similar: el 2% de las firmas deberán estar repartidas en por lo menos 15 de los 25 distritos electorales en los que se divide al Estado para la elección.

Un obstáculo para los independientes serán los recursos económicos con los que costearán sus campañas. En Veracruz (este de México), las contribuciones que realicen sus simpatizantes no podrán rebasar el 10% del tope de gasto de la elección para gobernador, mientras que los candidatos de los partidos cuentan con mayores fuentes de financiación, como la de simpatizantes, militantes y su organización política. En Tlaxcala, al centro del país, deben constituir una asociación civil para ser considerados aspirantes. Una vez que obtengan su registro contarán con 40 días para recabar el apoyo ciudadano.

En mayo de 2014 el Congreso aprobó la legislación secundaria de la reforma electoral, que abría la puerta a estos candidatos. Pronto pusieron a temblar al sistema político mexicano.

Gustavo López Montiel, investigador del Instituto Tecnológico de Monterrey, explica que los candidatos independientes, al igual que los aspirantes respaldados por un partido, requieren de una estructura que les permita movilizar votos. Un ejemplo es El Bronco, quien contó con el apoyo de actores políticos y económicos para desarrollar una plataforma que le sumó votos. “Para ganar una elección los independientes no únicamente requieren tener una buena imagen, sino que necesitan de una estructura, por eso los gobiernos han tratado de restringir las condiciones que les permitirían tener mayor competitividad”.

Los candados en las legislaciones son similares. En Chihuahua, Durango y Quintana Roo los independientes tendrán que comprobar que no militaron, estuvieron afiliados, ni fueron candidatos o presidentes de algún partido político durante los últimos tres años. En Tamaulipas (noreste) contarán con poco espacio para dar a conocer sus propuestas. Sólo tendrán el 1,8% del tiempo oficial en medios de comunicación. El resto se repartirá entre los otros partidos. El candidato del PRI —el partido en el gobierno— tendrá 1.890 anuncios y quien vaya por la vía libre dispondrá de 164. En Sinaloa, alcanzar la gubernatura será una carrera contra el tiempo. Los aspirantes por la vía libre tendrán 40 días para juntar el 2% de las firmas de ciudadanos que refrenden sus aspiraciones.

Aguayo está convencido de que los independientes son un avance significativo para la democracia mexicana. Por ello considera que las leyes antibronco son una regresión. “Todo aquello que inhiba o pervierta la participación ciudadana es un retroceso y eso está presente en todos los frentes: en el terreno de la transparencia, la rendición de cuentas y la disputa por cargos políticos”, advierte.

Los ciudadanos han tomado cartas en el asunto. En Aguascalientes ya se alista un perfil ciudadano. Una asociación busca apoyar candidatos de la sociedad civil para manifestar el rechazo y el hartazgo de la sociedad a los políticos. En ese Estado, el independiente requerirá el 2,5% de firmas.

El camino que han comenzado a recorrer los independientes se despejó apenas el año pasado. En mayo de 2014 el Congreso aprobó la legislación secundaria de la reforma electoral, que abría la puerta a estos candidatos. Pronto pusieron a temblar al sistema político mexicano. En 2016 no será la excepción.