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Viajando a todo gas y a bajo coste

Dos días, dos etapas y resultados sorprendentes: moverse con un coche de gas natural sale más económico que comprar un billete de autobús

De Madrid a Valencia, y de Valencia a Barcelona. Más de 700 kilómetros en dos jornadas al volante de modelos de gas natural (GNC). El objetivo: comprobar si este carburante es una buena opción para los viajes de largo recorrido. Y la conclusión: aporta unos costes de desplazamiento tan reducidos que son incluso inferiores a los de cualquier otro medio de transporte, desde el tren hasta el autobús.

El Seat León ST (carrocería familiar) fue el automóvil elegido por el equipo de EL PAÍS para completar los trayectos, aunque el viaje se realizó en grupo, junto con otros tres modelos de esta tecnología que comercializa actualmente el fabricante español, los Ibiza, Arona y León TGI de cinco puertas. Los cuatro vehículos aportan autonomías suficientes para alcanzar los destinos sin parar, pero la caravana se detuvo dos veces en cada trayecto, en diferentes estaciones de gas natural, para comprobar su estado y el precio del carburante, que se ha mantenido entre 0,83 y 0,92 euros el kilo.

La prueba se desarrolló sin incidencias, y las cuatro gasineras visitadas funcionaban correctamente. Además, y a diferencia del repostaje de gasolina y gasóleo, el proceso de llenado de un modelo de GNC es más simple, porque está automatizado: se acopla la manguera a la toma del coche y listo, el sistema se ocupa del resto. Y como la conexión es hermética, se evitan las salpicaduras y olores que se producen a veces al repostar carburantes tradicionales.

La conducción de un coche de GNC no presenta diferencias con la de cualquier otro modelo térmico, salvo el hecho de que el motor tiene una sonoridad más reducida, un detalle que ayuda a reforzar el confort en los viajes largos.

El León ST completó los 710 kilómetros con un coste de 25,97 euros, pero podría haber sido de apenas 20. Primero, porque en un viaje normal no habría que parar dos veces en cada trayecto en gasineras, evitando los desvíos y mejorando la eficiencia, y segundo, porque a consecuencia de las altas temperaturas, antes de iniciar uno de los recorridos los coches estuvieron cerca de 30 minutos arrancados con el aire acondicionado conectado.

Los resultados pueden extrapolarse a los otros tres vehículos que, a pesar de las diferencias entre sí en potencia, aerodinámica y peso, mantienen registros muy similares. Para igualar la eficiencia del GNC, un modelo de gasóleo debería consumir un máximo de 3,1 litros cada 100 kilómetros, mientras que uno de gasolina debería bajar a 2,9 litros. Y no hay ningún coche en el mercado que se acerque siquiera a estas cifras.

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