El 'mundo feliz' del superconsejero

Leon Kass, de 62 años, propuesto por Bush para dirigir el Consejo de Bioética, lleva décadas estudiando la relación de ética y medicina en su cátedra en la Universidad de Chicago. Kass, a quien ha escuchado en las pasadas semanas el presidente, es una autoridad con puntos de vista conservadores que, asegura, no van a impedir un debate. A pesar de sus firmes puntos de vista, dice conocer las preguntas, pero no estar seguro de las respuestas.

Kass sólo da ideas genéricas de sus planes. Ayer estaba desbordado por peticiones de entrevistas. 'El objetivo del Consejo es analizar la cuestión a...

Suscríbete para seguir leyendo

Lee sin límites

Leon Kass, de 62 años, propuesto por Bush para dirigir el Consejo de Bioética, lleva décadas estudiando la relación de ética y medicina en su cátedra en la Universidad de Chicago. Kass, a quien ha escuchado en las pasadas semanas el presidente, es una autoridad con puntos de vista conservadores que, asegura, no van a impedir un debate. A pesar de sus firmes puntos de vista, dice conocer las preguntas, pero no estar seguro de las respuestas.

Kass sólo da ideas genéricas de sus planes. Ayer estaba desbordado por peticiones de entrevistas. 'El objetivo del Consejo es analizar la cuestión al máximo nivel. Buscamos conocer, no sólo ser ingeniosos', dijo al Chicago Tribune.

Su propósito al frente de la comisión que debe formar es establecer directrices para 'alcanzar beneficios médicos y sanitarios sin socavar lo que es humanamente digno'. Se ha manifestado recientemente contra toda clonación, incluida la terapéutica.

Más información

Autor de varios libros sobre la frontera entre moral y medicina, Kass publicó el año pasado un sintomático trabajo titulado Triunfo o Tragedia. El significado moral de la tecnología genética. 'Piénsese que si a los científicos se les ve en la figura divina del creador-juez-salvador', escribe, 'los demás debemos ocupar una posición inferior como creados-juzgados-marcados. Este temor no es exagerado'.

'El camino que estamos transitando lleva directamente a Un mundo feliz', añade en referencia a la novela futurista de Aldous Huxley sobre un mundo en que se crean seres humanos con limitaciones preconcebidas. 'No por imposición dictatorial, sino a consecuencia de un humanitarismo benevolente, jaleado por los mismos ciudadanos que, en su ambigüedad, también temen verse convertidos en el último de los artilugios creados por el hombre'.

Archivado En