La Barcelona actual florece en la FIL de Guadalajara
El alcalde de la ciudad, Jaume Collboni, la comisaria Anna Guitart y la directora de la FIL Marisol Schulz inauguran diez días de programación cultural para presentar la capital catalana a México y renovar el puente transatlántico
Desde este sábado 29 de noviembre cualquiera que entre en el recinto de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara atravesará una plaza pública barcelonesa. Un pabellón porticado con bancos y olivos en el centro, que recuerda a la Plaza Real junto a las Ramblas o la Plaza Vicenç Martorell, acogerá la programación de Barcelona como invitada de honor en la FIL. Obra del arquitecto Santiago de León y el estudio Fabric, el diseño homenajea el espacio público barcelonés y se convierte en un gran centro cultural: una biblioteca de más de 10.000 títulos a un lado y un auditorio para un centenar de personas al otro. La capital catalana se presenta bajo el lema “Vindran les flors” (Vendrán las flores), guiño a la escritora insignia Mercè Rodoreda.
El alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, la comisaria Anna Guitart y Marisol Schulz, directora de la FIL, inaugurarán este sábado el pabellón, en una jornada que concluirá con el concierto de Love of Lesbian, que el jueves a primera hora embarcaban sus instrumentos en el Aeropuerto de Barcelona.
“Las flores ya han llegado”, afirmaba Collboni desde el Museo Cabañas donde se dio el pistoletazo de salida a la programación cultural de Barcelona con la inauguración de dos exposiciones. Desde allí, reivindicó la “Barcelona diversa” que representa el programa y también recordó la importancia del exilio republicano en México, “casa y refugio de las letras catalanas: somos lo que somos, como democracia y como cultura, gracias a ello”. En un discurso donde destacaron los nombres de Montserrat Roig o Jacint Verdaguer, algunos de los protagonistas de las muestras, el alcalde también afirmó que la literatura en catalán se ha expandido durante los últimos veinte años gracias a las traducciones y un mercado editorial rico. El domingo, Eduardo Mendoza ―uno de los más importantes constructores de la imagen literaria de la Barcelona moderna― inaugurará el Salón Literario.
Barcelona desembarca en México después de un 2024 con España como invitada que batió récords de asistentes y escritores asistentes. Es una operación de diplomacia cultural de enorme ambición, a la que se sumará también el President de la Generalitat, Salvador Illa y que contará con la visita de la vicepresidenta Yolanda Díaz. El programa, diseñado por Guitart, pretende mostrar la ciudad a través de su cultura. Habrá conferencias de más de 60 autores, conciertos, exposiciones, artes escénicas y gastronomía, y la colaboración en programas como FIL Ciencia o FIL Pensamiento.
Como viene insistiendo desde hace meses la comisaria Guitart, la voluntad es explicar la Barcelona actual, también con sus tensiones y problemáticas, pero sin olvidar homenajes a figuras claves de la tradición literaria catalana, como Rodoreda, Verdaguer o Brossa, o el legado del exilio. El programa pondrá en conversación autores en castellano y catalán, escritores de trayectorias reconocidas, con superventas y debutantes, contando con nombres como Mercè Ibarz, Xavier Bosch, Carme Riera, Miquel de Palol, Carlos Zanón, Josep Pedrals, Javier Cercas, Adrià Targa, Mireia Calafell, Irene Pujadas o Victoria Szpunberg. También Joan Manuel Serrat, que, al cabo de medio siglo de su exilio en México, durante la feria recibirá el doctorado Honoris Causa por la Universidad de Guadalajara.
Este extenso programa se desarrollará dentro del gran pabellón de la FIL, un cascarón a modo de nave industrial de 34.000 metros cuadrados, unos tres campos de fútbol, que el año pasado batió récord de asistentes superando los 900.000. A diferencia de la Feria de Frankfurt, que solo concentra a profesionales del sector, la cita mexicana es la más importante de América Latina y su público son los lectores. La feria ha recuperado el brío tras el golpe de la covid, que obligó a celebrar una edición virtual, y el fallecimiento hace dos años de su presidente y fundador, Raul Padilla. “Hemos pasado una época difícil, pero nos hemos vuelto a levantar. Y este año contamos con la gran capital literaria y editorial de vanguardia”, afirma Schulz.
Capital transatlántica del libro
Los primeros contactos que llevaron a Barcelona a ser la invitada de honor de la FIL fueron en el marco de las jornadas REACT de 2022, cuando el Ayuntamiento invitó a Schulz, pero afirma Collboni que hace diez años que se piensa en impulsar este evento, y menciona a Xavier Marcé, concejal de Cultura, como inspirador de la decisión. Sin embargo, el vínculo entre Barcelona y Guadalajara se puede ir trazando desde mucho antes. México fue hogar de acogida de exiliados tras la guerra civil, algo que recordará el President Salvador Illa en Ciudad de México el domingo y que resultó determinante para la publicación y supervivencia de la obra de nombres clave de la literatura catalana, como Josep Carner, Anna Murià, Tísner o Pere Calders.
Luego vino el bum. El editor Carlos Barral bautizó Barcelona como “el puente literario transatlántico” cuando, a principios de la década de los 60, apostó por publicar en su sello La ciudad y los perros, la primera novela de Mario Vargas Llosa. Barral andaba “tratando de publicar literatura moderna, de abrir mucho ese mundo un poco enrarecido de la literatura española de aquellos días”, según recordaría muchos años después el futuro Premio Nobel.
Otro nombre clave de aquella operación editorial fue Carmen Balcells, que por entonces trabajaba en Seix Barral gestionando traducciones y derechos en el extranjero. Su proverbial olfato la hizo tomar un paso decisivo: convertirse en agente de esa camada de jóvenes talentos para, sobre todo, proporcionarles el dinero necesario para dedicar tiempo a su arte y no a trabajos para malvivir. Así lo hizo con Vargas Llosa. En 1970 Balcells se plantó en la puerta del domicilio londinense del peruano, donde daba clases en una universidad, para convencerlo de que debía dedicarse exclusivamente a la literatura y que la mejor forma de hacerlo era mudándose a Barcelona con su familia.
De ese tridente, que ya forma parte de la historia de la literatura en lengua española, al menos dos de sus figuras estarán presentes en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL). Los familiares de Balcells, fallecida en 2015, acudirán a un homenaje a la superagente del bum. Mientras que Vargas Llosa recibirá otro homenaje tras su fallecimiento esta primavera, en el que participarán Javier Cercas, Leonardo Padura o la editora Pilar Reyes.
La gran cita editorial en español
La gran feria de América, la cita editorial en español más importante del mundo, puede considerarse, tras 39 ediciones, heredera y parte de ese puente transatlántico de la literatura. Sería el extremo americano, que este año además conecta explícitamente con el otro extremo, al traer a Barcelona como invitada al certamen. Un ejemplo de ello es la traducción: la invitación de este año ha servido para traducir y publicar la obra de muchos escritores en catalán. Gracias a la ayuda del Institut Ramon Llull, son libros que encontrarán nuevos lectores en la FIL.
Ese hilo conductor lo representa mejor que nadie Schulz, que antes fue directora de Alfaguara y le tocó “ser la sombra”, como ella dice, de autores como Carlos Fuentes o el propio Vargas Llosa. México es la pasarela tradicional para el mercado latinoamericano y la FIL –la segunda mayor feria del mundo detrás de Frankfurt–, el trampolín para zambullirse en el negocio editorial. Este año se espera la vista de más de 18.000 profesionales del libro, 2.800 sellos editoriales de 60 países y la participación de más de 800 autores.
Más allá de los libros
La inauguración de la programación tuvo lugar ayer con las cinco exposiciones en dos de los principales centros de arte de Guadalajara el Museo Cabañas y el MUSA, y contó con autoridades locales y barcelonesas. El programa de artes visuales incluye dos exposiciones de nueva creación, que después viajarán a Barcelona. Una de ellas es Vendrán las mujeres. 150 años de lucha en las calles de Barcelona, comisariada por Mita Casacuberta, Ingrid Guardiola y Anna Maria Iglesia. La exposición parte de una pregunta: ¿Qué significa una vida digna? Lo responde a partir de 100 escritoras, no siempre escuchadas, que han explorado en su obra la relación con el espacio público, tanto desde los barrios burgueses que han escrito la historia oficial, como desde los márgenes y los movimientos sociales. Se podrán visitar en el mismo museo tres instalaciones de Cabosanroque sobre las figuras de Rodoreda, Brossa y Verdaguer, que ya se pudieron ver en Barcelona.
En el MUSA, el diseñador gráfico Enric Jardí comisaria la exposición Los libros de Barcelona, que incluye una selección de más de trescientos libros para situar Barcelona como capital del diseño editorial. En complicidad con el DHub, Jardí ha rescatado libros que se remontan al sigle XVII, desde cubiertas ilustradas por Lluís Domènech i Montaner o una colección de la mítica librería Catalonia hasta diseños que han marcado una identidad como La cua de palla de Edicions 62 o Panorama de narrativas de Anagrama.
Pero no todo será Barcelona. Aquí estará Chimamanda Ngozi Adichie, la escritora nigeriana afincada en Estados Unidos y autora del éxito editorial Americanah. El cubano Leonardo Padura, el mexicano Guillermo Arriaga. O Xue Mo, una de las voces más singulares y reconocidas de la literatura china contemporánea. “Buscamos un equilibrio entre autores punteros y consolidados con otra oferta para que los lectores encuentren nuevas voces que de otra manera no tendría posibilidad de conocer”, añade Schulz. Tampoco habrá solo literatura. En el apartado de ciencia, llegará el indio Venkatraman Ramakrishnan, premio Nobel de Química. O la guatemalteca Rigoberta Menchú, premio Nobel de la Paz.