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Francisco Pérez Mackenna, el influyente empresario que debutará en la política como canciller de Kast

El ingeniero comercial tuvo de jefe a Sebastián Piñera en los ochenta y fue por 28 años gerente general de Quiñenco, holding del grupo Luksic. Al presidente electo lo ha acompañado en sus viajes para reunirse con Milei, Bukele y Meloni

Francisco Pérez Mackenna (centro) en Santiago, el 20 de enero.Adriana Thomasa (EFE)

El 11 de marzo, Francisco Pérez Mackenna (Santiago de Chile, 67 años) dará el mayor giro de su trayectoria profesional, cuando asuma como ministro de Relaciones Exteriores del presidente electo, el republicano José Antonio Kast, de la extrema derecha conservadora. Tras casi cuatro décadas en la primera línea del mundo empresarial, aunque hoy es independiente, a finales de los ochenta tuvo una fugaz militancia en Renovación Nacional, el partido de la derecha tradicional de Sebastián Piñera (2010-2014, 2018-2022). Su desembarco en la Cancillería marcará su debut tanto en la política como en lo público, y por su escritorio recaerán definiciones sensibles para la proyección internacional de Chile. Una de ellas, el eventual respaldo de Kast, o no, a la candidatura de la expresidenta socialista Michelle Bachelet (2006-2010 y 2014-2018) a liderar Naciones Unidas, suscrita por Chile, Brasil y México, e impulsada por el mandatario saliente, Gabriel Boric.

En Chile es el presidente quien define la política exterior, pero su brazo operativo es el canciller, y de ahí la relevancia, cada vez mayor, que ha adquirido esa figura en el Gabinete, sobre todo en tiempos convulsos. Para Gilberto Aranda, profesor titular de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile, “el gran desafío” que viene “será qué posición tomará el Gobierno de Kast en un contexto donde hay un Estados Unidos que está exigiendo a los países del hemisferio un alineamiento más categórico”. El académico suma otra disyuntiva, la decisión de la próxima Administración sobre Bachelet: “Si no la apoya su propio país, será complicado para la imagen de Chile”.

Pérez reemplazará a Alberto van Klaveren, con quien se reunió por tres horas el 3 de febrero en la Cancillería. El abogado y cientista político enfrentó varios episodios complejos, como fue la tirante relación de la Admistración de izquierdas con Venezuela, que derivó, incluso, en la expulsión de Caracas del embajador Jaime Gazmuri, cuando Nicolás Maduro todavía estaba en el poder. El ministro, además, es quien ha anunciado este viernes que Chile enviará ayuda humanitaria a Cuba.

Ingeniero comercial de la Pontificia Universidad Católica, egresado con honores en 1980, y con un posgrado en la Universidad de Chicago —una escuela que marcó a la economía chilena en los ochenta—, el próximo canciller fue gerente general de Quiñenco durante 28 años, holding vinculado a la familia Luksic. El mayor del clan, el empresario Andrónico Luksic, tras su designación en el Gabinete escribió un mensaje en su cuenta de X: “Lamentable pérdida para Quiñenco, pero Chile gana un profesional de excepción (...)”.

Pérez conoce a Kast hace más de 40 años, por la amistad que tenía con Cristián Kast, uno de los hermanos mayores del presidente electo, y quien está a cargo de los negocios familiares. Semanas antes de que Kast anunciara su Gabinete, el 20 de enero, hizo su primer viaje fuera de Chile, a Argentina, el 16 de diciembre, a dos días de ganar la elección, para reunirse con Javier Milei. En la comitiva iba acompañado por representantes de grandes de holding chilenos: Luis Felipe Grazitúa, presidente de Bicecorp, parte del Grupo Matte; Rodrigo Larraín, CEO de Cencosud y Francisco Pérez Mackenna, por Quiñenco.

Un mes después, Pérez sería su canciller. Y ya nombrado en el cargo, nuevamente, viajó con el mandatario electo, quien antes de asumir en La Moneda ha dado muestras de sus vínculos internacionales. A finales de enero, Kast fue a El Salvador, donde visitó, junto a su próximo canciller y su futura ministra de Seguridad, la exfiscal María Trinidad Steinert, la controvertida megacárcel de alta seguridad, el Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot), y se reunió con Nayib Bukele. Luego el republicano inició su breve pero simbólica gira a Europa, entre el 3 y el 5 febrero: estrechó lazos con grupos conservadores y patriotas en un foro en el Parlamento Europeo, en Bruselas, donde dio el discurso más ideológico que se le ha escuchado desde que ganó la elección. También sostuvo citas bilaterales con los primeros ministros de Hungría, Vitkor Orbán, y de Italia, Giorgia Meloni. Pérez Mackenna se sumó solo a la cita en Roma.

Piñera, “el jefe, el amigo, el presidente”

Pérez es el mayor de los cuatro hijos de Francisco Pérez Concha, administrador de empresas, y de María Mackenna Dávila, quien fue secretaria en la cuprífera estatal Codelco. De niño y adolescente estudió en los exclusivos colegios Saint George’s College y Tabancura, en el sector oriente de Santiago. En este último plantel postuló para presidir el centro de alumnos, pero no ganó porque, según contó en una entrevista con El Mercurio en 2017, él “era el candidato de los liberales, más hippie, más rebelde, usaba el pelo largo”.

Pancho, como lo llaman sus amigos, tiene amplias redes internacionales, que podrían allanar el camino, al menos, en el ámbito de la política comercial exterior, que está en el foco de Kast. Como empresario ha asistido, por ejemplo, al Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, donde se congrega la élite económica y política internacional; y también ha sostenido reuniones con líderes como el excanciller alemán Olaf Scholz y el presidente francés Emmanuel Macron. Una persona que trabajó con él durante nueve años, dice que Pérez “es un hábil negociador, que logra captar rápidamente el fondo del asunto, defender su posición, y encontrar alternativas donde no siempre se hacen evidentes. Además, es un gran conversador que genera vínculos de confianza de forma muy rápida”.

Mucho lo aprendió de Sebastián Piñera, quien también era un exitoso empresario y en los años ochenta fue su jefe en el banco de inversiones Citicorp. Tras la muerte del exmandatario, Pérez públicó en La Tercera, el 6 de febrero de 2024, una columna en su homenaje, que tituló ‘El jefe, el amigo, el Presidente’. "Si la universidad me había dado la teoría, Sebastián me enseñó la práctica. Aprendí de él a fijar objetivos, la importancia de comprometerse con las metas y cumplirlas. A llegar preparado y puntualmente a las reuniones. A llevar a ellas datos y análisis que agreguen valor a los demás. A evitar los lugares comunes y las obviedades. A que el sentido del humor y la seriedad no son contradictorios", relató.

Esa amistad, sin embargo, no fue impedimento para que distintiera de algunas de las políticas públicas de Piñera, como la reforma tributaria de 2010, un alza temporal de los impuestos a las empresas para financiar la reconstrucción tras el terremoto del 27 de febrero de ese año. Pero, de todas formas, siguieron vinculados. Uno de sus hermanos, Rodrigo Pérez Mackenna, fue ministro de Vivienda y Urbanismo durante la primera Administración de Piñera. También algunos de sus mejores amigos fueron parte del Gabinete del expresidente: Felipe Larraín, quien lideró la cartera de Hacienda en sus dos Gobiernos y Alfredo Moreno, canciller entre 2010 y 2014.

Moreno también venía del mundo empresarial, y al académico Gilberto Aranda la llegada de Pérez a Relaciones Exteriores le recuerda, precisamente, el diseño que Piñera tuvo para su canciller en su primer Gobierno, pues estuvo acompañado en la subsecretaría por Fernando Schmidt, un diplomático de carrera. “Es el modelo que quiere replicar [Kast], sobre todo pensando en que nombró como subsecretario a Patricio Torres por su carrera diplomática. Es decir, combina una persona que viene del mundo de los negocios [Pérez] con alguien con la experiencia al interior de la Cancillería”, dice.

Pero, para Felipe Larraín, la inexperiencia no será una complejidad. “Alfredo, Pancho y yo tenemos trayectorias similares. Con Alfredo, la primera vez que entramos al Gobierno, no teníamos experiencia política. Y eso se aprende”, dice a EL PAÍS.

El excanciller socialista y exsecretario General de la OEA (2005-2015), el senador José Miguel Insulza, quien es parte de la comisión de Relaciones Exteriores del Senado, no duda que el próximo canciller sea competente, pero se pregunta si pesará su falta de experiencia diplomática en el actual contexto geopolítico. Aunque, también reflexiona: “Si funcionó un ministro así en el primer Gobierno de Piñera ¿por qué no podría funcionar de nuevo?”.

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