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Cristián Valenzuela, el ajedrecista político detrás de Kast

Hijo de militar, pragmático y trabajólico, el asesor del republicano que suena fuerte como jefe del Segundo Piso de La Moneda

Cristián Valenzuela

Cuando en diciembre de 2017 Sebastián Piñera celebraba su triunfo sobre el izquierdista Alejandro Guiller, su equipo quería saber si José Antonio Kast, exmilitante de la UDI y quien se había presentado como independiente a esas elecciones con un discurso de derecha dura (obtuvo un 7,9% de los votos en la primera vuelta), iría a felicitarlo al hotel Crowne Plaza. En el comando saltó un nombre para salir de la duda: Cristián Valenzuela. Según relata el libro Kast, la ultraderecha chilena, el abogado y asesor del otrora candidato les respondió que no iría y que estaban cenando en el restaurante Bavaria, de la familia Kast, ubicado en Paine, el municipio donde el futuro presidente de Chile y su fiel orejero son casi vecinos. Tras una década trabajando en conjunto por conquistar La Moneda, Valenzuela suena fuerte como el próximo jefe del Segundo Piso, como se conoce al lugar de la casa de Gobierno donde operan los asesores del mandatario.

Valenzuela Bustos (44 años, Santiago) creció en una familia unida. Como su padre era militar -Carlos Valenzuela, excoronel-, Cristián y sus dos hermanos vivieron en varias ciudades y en el extranjero; y cuando residieron en la capital chilena acudieron al colegio de la Fundación Alcanzar, un establecimiento “particularmente en favor de los hijos del personal del Ejército de Chile”. Ingresó a estudiar Derecho en la Pontificia Universidad Católica (PUC) en el 2000. Sin ser el mejor alumno, sí era aplicado y abierto al diálogo. Fue alumno de Gonzalo Rojas, uno de los mentores de Kast, y tenía evidentes inquietudes políticas y sociales -participaba de trabajos de verano, voluntariados-. No era de fiestas, sino largas conversaciones en casas sobre los engranajes de los partidos y de los operadores políticos. Hay quienes lo recuerdan como un aficionado al ajedrez, pero el ajedrez político.

Su primera incursión en las arenas políticas fue en el centro de alumnos de de Derecho. En un comienzo iba a postular en un listado que reunía estudiantes de centroizquierda y centroderecha, pero finalmente ese proyecto no funcionó y se presentó por el gremialismo con su gran amigo de universidad, Jorge Sahd, resultando electos. Años después, ambos fueron socios en asesorías de análisis estratégico político y actualmente Sahd es director del Centro de Estudios Internacionales de la PUC, cuyo nombre se baraja para integrar el futuro Gabinete. De aquella época conserva otros amigos políticos, como el actual alcalde de Providencia, Jaime Bellolio; el director ejecutivo de Acción Republicana, Sebastián Figueroa; y el senador republicano Arturo Squella.

El abogado, alias el Jopo, se casó a las afueras de Santiago con Alejandra Norero, diseñadora, su novia desde la etapa escolar, en una ceremonia oficiada por un pastor anglicano, por la fe que profesa ella. La pareja vive desde hace años en Linderos -una localidad que colinda con Paine-, donde crían a sus cuatro hijos.

Al poco de egresar, en 2005, Valenzuela le escribió un correo electrónico al candidato presidencial de la UDI, Joaquín Lavín, con algunas ideas y lo integraron a su equipo, en una campaña en que Lavín que no consiguió pasar a segunda vuelta. Luego trabajó como investigador del área legislativa de la Fundación Jaime Guzmán, uno de los principales ideólogos de la derecha chilena asesinado en los primeros años de democracia. Quienes compartieron con él en esa época aseguran que rápidamente destacó por trabajar arduamente e investigar a fondo. Ahí conoció a José Antonio Kast, entonces ambos militantes de la UDI, quien lo incorporó a su equipo de asesores parlamentarios. Juntos fueron parte de quienes sacaron adelante la acusación constitucional en 2008 contra la entonces ministra de Educación, Yasna Provoste, del primer Gobierno de la socialista Michelle Bachelet. Provoste fue la primera ministra destituida en democracia.

El verdadero acercamiento al poder de Valenzuela y el conocimiento de cómo funciona el Estado fue de la mano de Rodrigo Álvarez, del que fue jefe de Gabinete cuando era diputado UDI y quien se lo llevó al Gobierno cuando fue subsecretario de Hacienda y ministro de Energía, en la primera Administración de Piñera (2010-2014). El vínculo entre ambos fue gracias a Kast, quien se lo presentó como “un gran personaje”.

Después de su experiencia en las sombras de La Moneda, el magíster en Ciencias Políticas (PUC) se fue a estudiar un máster de administración pública en la Universidad de Cornell, donde se adentró en los distintos procesos electorales de Estados Unidos. Le tocó estar ahí en 2016, cuando Donald Trump fue electo presidente por primera vez, en una campaña de mensajes claros y cortos (Hacer América grande de nuevo; Muro fronterizo), muy similar al despliegue comunicacional de Kast en su reciente y exitosa candidatura (Plan Implacable; Plan escudo fronterizo).

Desde su regreso a Chile en 2017 ha trabajado en el relato de Kast para alcanzar la Presidencia. Lo ha hecho desde las asesorías y el contenido comunicacional estratégico porque, según ha dicho, no está hecho para la primera línea. En su faceta de columnista, sin embargo, deja ver sus dientes, como cuando sostuvo que “Chile no fue ni será la tumba del neoliberalismo, sino el laboratorio más exitoso de su implementación en el mundo” o hace un par de meses cuando tituló una como “Se quieren robar la elección” o en otra en que tildó de “parásitos” a funcionarios del Estado. Lo hace, según le ha dicho a sus cercanos, para “provocar”.

Quienes lo conocen dicen que es un personaje que se ha construido, al que no le importa si en el camino eso lo convierte en impopular. A él. Porque en lo colectivo confía mucho en lo comunicacional como una forma de gobernar. Defiende que la popularidad es lo que permite que se apruebe un conjunto de leyes y que un presidente pueda gestionar el Gobierno. Cree que la manera en que te posicionas en la cancha es tanto o más importante que si metiste el gol. Entre los líderes que admira figura Margaret Thatcher, Ronald Reagan y Winston Churchill, y es lector de biografías de personajes políticos.

Jugó un papel relevante en el segundo proceso constitucional de 2023, donde el Partido Republicano logró ser la principal bancada y, por ende, liderar el intento por cambiar la Carta Magna, algo que no estaba en los planes de la formación. Valenzuela se reunía frecuentemente con los convencionales para alinear los mensajes que levantarían. Entre quienes participaron de los encuentros, uno recuerda que el abogado hacía del poli malo, mientras que Squella, otro hombre clave en el círculo de Kast, ejercía de poli bueno. Valenzuela caracteriza por su sangre fría, hace lo que tiene que hacer y no pierde el control en el intento.

Cuando Kast perdió en segunda vuelta en 2021 frente a Gabriel Boric, Valenzuela estableció que el desafío para la siguiente aventura era sumar a las mujeres y jóvenes, electores que le rehuían al republicano. Por eso, en este tercer intento, promovió sacar de la mesa las convicciones en materia de valores de Kast y centrarse en seguridad, migración y economía. Sus esfuerzos también se desplegaron en el Congreso, donde entregaba presencialmente los puntos claves que establecía con el candidato a comienzos de cada semana. Y, por sobre todo, cuidaba el orden de la formación, un objetivo que se ha afinado con los años, donde los díscolos no tienen cabida. La diputada Gloria Naveilán, exrepublicana y actual libertaria, sostuvo que Valenzuela no solo es quien envía las pautas a los parlamentarios, sino que, además, “les dice a los diputados cómo deben votar los proyectos”.

Aunque ha acompañado a Kast desde que resultó electo en la mayoría de sus puntos de prensa y viajes, sembrando los rumores de que será el jefe de los asesores, quienes lo conocen creen que le incomodaría tener un cargo, en particular ese porque implica un trabajo administrativo que no lo seduce. Si bien cuando jugaba fútbol hacía de defensa o delantero, sus cercanos se lo imaginan en la posición de un volante del futuro Gobierno de Kast.

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Sobre la firma

Antonia Laborde
Periodista en Chile desde 2022, antes estuvo cuatro años como corresponsal en la oficina de Washington. Ha trabajado en Telemundo (España), en el periódico económico Pulso (Chile) y en el medio online El Definido (Chile). Máster de Periodismo de EL PAÍS.
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