Rodolfo rechaza el apoyo moderado de Fajardo: “Querían cambiar el programa que ganó”

El candidato populista cierra la puerta a una alianza con el centro tras su tendencia a la baja en las últimas encuestas

El candidato presidencial Rodolfo Hernández, vestido con la camiseta de Colombia, este sábado en un estadio de fútbol en Medellín para ver un partido de fútbol de la liga local.
El candidato presidencial Rodolfo Hernández, vestido con la camiseta de Colombia, este sábado en un estadio de fútbol en Medellín para ver un partido de fútbol de la liga local.JOAQUIN SARMIENTO (AFP)

Rodolfo Hernández ha espantado este sábado cualquier atisbo de moderación que le había surgido en su camino a la presidencia de Colombia. El candidato populista se había reunido días atrás con Sergio Fajardo, el contendiente del centro que quedó fuera de la carrera presidencial, para llegar a algún tipo de acuerdo con el que incluir en su programa políticas concretas y realistas sobre feminismo o impuestos, entre otros asuntos. Eso no va a ocurrir. “Era una cortesía, pero eso ya terminó. Ellos quieren cambiar todo el programa que ganó. Como nuestro programa ganó, nosotros nos tenemos que hacer respetar porque está respaldado por seis millones de colombianos que votaron a favor del programa que presentamos”, ha dicho Hernández.

El empresario de 77 años que se ha colado por sorpresa en la segunda vuelta de las elecciones con un discurso contra la corrupción y a favor de la austeridad de la burocracia colombiana se ha visto en la necesidad de rechazar el ofrecimiento de Fajardo —un matemático de centro izquierda que por algún motivo trató de unirse a Hernández—. En primer lugar, desde que los sondeos exprés lo colocaran a la cabeza en la intención de voto para los comicios del 19 de junio ha ido perdiendo puntos paulatinamente, hasta situarse en un empate técnico con su rival, Gustavo Petro. Y, en segundo, porque los conservadores colombianos, reunidos en torno a Fico Gutiérrez, el derrotado candidato del establecimiento, le habían alertado a Hernández que en caso de unirse a los moderados podría perder el favor de la derecha, mucho más votada que la corriente centrista.

La decisión no ha debido ser muy difícil: 900 mil votos frente a cinco millones. Aún así, Hernández dudó por la legitimidad que podía otorgarle alguien como Fajardo, que en determinados círculos tiene fama de hombre honesto y decente, así como una trayectoria contrastada. Además, una de sus condiciones era especialmente ofensiva con los conservadores: Hernández tenía que rechazar el apoyo del uribismo. La derecha reaccionó con furia. Whatsapp se llenó de mensajes en contra de ese acuerdo, que entre otros puntos incluía no cerrar las embajadas de Colombia en el mundo –Hernández las considera un gasto superfluo– y una reforma tributaria realista. La que ha presentado hasta ahora para cuadrar las deficitarias cuentas del Estado no lo es. En cualquier caso, Hernández estaba ante una disyuntiva y la ha zanjado ante la pregunta de una reportera de Caracol Televisión. Contestó al ofrecimiento de Fajardo enfundado en una camiseta de la selección de Colombia y con cierta displicencia: “Era una cortesía”. Lo bateó sin ningún tipo de solemnidad, a pesar de que antes había dicho que ya estaban de acuerdo en un 95% de los temas.

Derrotado el centro, a sus líderes les ha tocado ahora mover ficha. Varias de las personas que rodeaban a Fajardo, como su número dos, Luis Gilberto Murillo, se unieron a Petro. También lo hizo el exrector de los Andes Alejandro Gaviria. Pero que el propio Fajardo lo hiciera parecía imposible. Su enemistad con Petro es bíblica (sus seguidores le han hostigado en redes sociales) y ha preferido tantear a un antisistema sin programa electoral claro y con una actitud hacia el conocimiento diametralmente opuesta a la suya que tratar de llegar a algún tipo de acuerdo con el líder de la izquierda, con quien comparte buena parte de las promesas electorales. El portazo de Hernández pareciera que le deja sin otra opción que hacer lo mismo de hace cuatro años, cuando se lavó las manos a la hora de elegir entre Petro y el que acabó siendo presidente, Iván Duque.

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