Sin pelos en la lengua
El libro ‘Memorias cruzadas’, escrito por Enrique Santos Calderón y Daniel Samper Pizano, tiene esa característica: habla de la historia de Colombia con lucidez, ironía y claridad

Sin pelos en la lengua. Esa es la característica principal del libro Memorias cruzadas de Enrique Santos Calderón y Daniel Samper Pizano, que ya está en las librerías y que promete ser el best seller de este año porque constituye un premio para los interesados en la historia de Colombia repasar los hechos más importantes de nuestro país en los últimos treinta años, de la mano de los dos mejores periodista de Colombia, en los que de una o de otra manera fueron protagonistas rebeldes y puntuales analistas de lo que nos pasó para bien o para mal.
Como lo expresó uno de los promotores del libro, el escritor y también periodista Gabriel Iriarte Núñez: Samper Pizano y Santos Calderón nacieron en Bogotá, son autores de libros y ambos felices abuelos. Magister en periodismo y abogado, Samper; licenciado en Filosofía, Santos, siguen siendo activos periodistas y columnistas. Por su parte, Juan Esteban Constaín, el profesor, señala que ambos tienen el formidable valor de quienes se rebelan contra sus privilegios y se convierten en críticos implacables e insobornables del poder del que han sido herederos y beneficiarios.
El libro, construido como un diálogo, es una extensión natural de sus trayectorias.
Enrique Santos Calderón y Daniel Samper Pizano no solamente escriben bien sino que también piensan bien, no importa si uno está de acuerdo con lo que dicen, se disfruta de la conversación en la que a veces se echan vainas, y uno siente como si estuviera presente en el diálogo. Una especie de invitados privilegiados. El humor se convierte en una forma de lucidez.
Otra característica que los afectó en sus vidas es que ambos tuvieron hermanos menores ejerciendo la presidencia de la República, lo cual era una situación que no les permitía ejercer su profesión con la libertad que el resto de sus colegas disfrutaban.
La ironía en ellos merece capítulo especial. No es la ironía fácil ni la burla superficial. Es una ironía que requiere la complicidad del lector. En un país donde se dice lo obvio de la manera mas ruidosa, ellos le meten elegancia a la vaina y eso es una consideración de respeto con el lector. En algunos casos sus posturas parecían subversivas y motivó que algunos de sus contradictores los calificaron como los “guerrilleros del Chicó”, y todo ello aumentó el interés por sus escritos.
Al libro le falta un compañero que ingresó con ellos el mismo día a trabajar en el periódico El Tiempo: Luis Carlos Galán, con quien compartieron oficina hasta el día que se retiró para encargarse del Ministerio de Educación y se inició un viacrucis que finalmente lo condujo a su cruel asesinato. En el libro queda claro que tanto para Samper como para Santos la posibilidad de que llegara a la presidencia era inminente. La tristeza se nota en todas las referencias a su nombre. Casi es un homenaje al héroe sacrificado.
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