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Kali Uchis apela a la empatía: “Reponerme tomará el tiempo que sea necesario”

La cantante colombo-estadounidense, conocida internacionalmente por su sencillo ‘Telepatía’, habla brevemente en Bogotá de salud mental y de la identidad dividida para los migrantes latinos como ella

Kali Uchis
La artista colombo estadounidense Kali Uchis durante el último día del Festival Estéreo Picnic en el municipio de Briceño (Colombia).Carlos Ortega (EFE)
Camila Osorio

El festival musical Estéreo Picnic (FEP), que terminó este domingo en las afueras de Bogotá, le ofreció a los colombianos más de 50 horas de conciertos y, como todos los años, algo de tensión por los artistas que no llegarían. En 2022 la triste noticia para los asistentes fue el fallecimiento repentino del baterista Taylor Hawkins, del grupo Foo Fighters, quien murió en su hotel pocas horas antes de presentarse. Un mes antes los fans supieron que este año no llegaría el esperado grupo Blink 182, por una lesión en la mano izquierda del baterista. Para un festival privado cuya entrada puede costar casi lo mismo que un salario mínimo, los asistentes vigilan las ausencias peso a peso. Las críticas más duras por considerar cancelar un concierto ocurrieron el sábado contra la cantante colombo-estadounidense Kali Uchis, una de las artistas latinas jóvenes más exitosas en Estados Unidos y que fue revelación internacional con su éxito del 2020 titulado Telepatía. Cuando se conoció un día antes de su presentación que ella la cancelaba para cuidar su salud física y mental, ante la furia y ansiedad de los fans, la reina de la telepatía tuvo que salir a pedir algo de empatía. Después de una ola de criticas en redes sociales, cambió de opinión: sí se presentaría, dijo, pero cancelaría todos sus otros compromisos menos el concierto. Porque primero, insistió, estaba reponerse emocionalmente.

“Haré mi show con la mayor entrega a pesar de sentirme de la manera en la que me siento”, escribió en su cuenta de Instagram. “Así que por favor espero que puedan entender que a pesar de tomar el valor suficiente para pararme enfrente de un escenario para ustedes, también puedan tener empatía”, añadió. La cantante no especificó qué ocurre en su vida emocionalmente, pero pidió a los fans que entendieran lo siguiente: esto tardaría en sanar, y tardará “el tiempo que sea necesario”.

Kali Uchis, de 28 años, es una cantante de familia pereirana que vivió casi toda su vida en Estados Unidos, y hace parte de una generación de cantantes latinos cuya identidad está dividida entre sus raíces familiares y el lugar donde creció. Muchas personas saben que Lido Pimienta es colombiana, pero olvidan su identidad como canadiense. Muchos identifican a la famosísima rapera Cardi B como estadounidense, pero olvidan que es también dominicana y de Trinidad. Como le pasa a otros artistas migrantes cuya identidad está dividida, a Kali Uchis le cobran negativamente una nacionalidad de acuerdo a lo que diga o haga, y positivamente si pone contentos a sus seguidores.

“Yo soy colombiana, de Pereira, pero yo nunca me sentí como muy asentada ni acá ni en los Estados Unidos”, dijo al público ante el escenario. En las pocas horas en que su concierto parecía cancelado, varios dardos de los fans se fueron precisamente a cuestionar su lealtad latinoamericana. “De darle la espalda a tu país no se vuelve”, dijo uno. “Siendo honestos si fuera un festival gringo no sería así...”, añadió otro. “Como siempre haciéndole el feo a Colombia”, sumó otra persona. “Después no pregunten el porqué uno le agarra fastidio a esos “artistas” que se ufanan de ser colombianos y se niegan a presentarse en un festival u ofrecer un concierto PAGO en su propio país”, concluyó otro. Cuando se supo que sí iba a presentarse finalmente en el FEP, el tipo de comentarios cambió inmediatamente. “Como buena pereirana”, dijo otro usuario en redes sociales con un emoji de alivio. “Hoy siento su amor”, dijo finalmente Kali Uchis en el emotivo concierto que realizó en momentos con la voz entrecortada.

Kali Uchis en el último día del Festival Estéreo Picnic, en el municipio de Briceño (Colombia), el 26 de marzo de 2023.
Kali Uchis en el último día del Festival Estéreo Picnic, en el municipio de Briceño (Colombia), el 26 de marzo de 2023. Carlos Ortega (EFE)

“Colombia está en mi arte, en mi estilo, mi estética”, decía Kali Uchis a este diario en 2018. Una figura como ella, binacional, fácilmente objeto de ataques de lado y lado porque, como muchos hijos de migrantes en Estados Unidos, allá es vista como demasiado latina y en Latinoamérica como demasiado norteamericana. “No sabía que era colombiana”, decía uno de los asistentes al FEP. La mayoría de sus canciones están interpretadas en inglés, y tiene interpretaciones con Tyler, the Creator, Gorillaz y Snoop Dogg; pero también las tiene con los paisas Juanes o el reguetonero Reykon, y el título de su tercer disco está inspirado en una novela de Gabriel García Márquez: Sin Miedo (Del Amor y Otros Demonios).

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Kali Uchis es una artista que difícilmente tiene género: no es 100% reguetón, ni pop, ni blues, pero podría decirse que su identidad musical trae algo de todos. Así como su identidad nacional se mueve entre Norte y Sur América, también juega con el espanglish sin miedo a ser excluida entre los oyentes sudamericanos o los angloparlantes. Kali Uchis, que empezó haciendo sus canciones en el computador cuando ningún productor la recibía en su estudio, y que vivió de casa en casa de amigos antes de volverse famosa y después de que sus papás la sacaran del hogar, tampoco le teme hablar de salud mental como lo hizo horas antes de presentarse en el FEP.

“Solo quiero sentirme bien”, dice en una de las canciones de Sin Miedo en la que habla de lo atormentada que está y lo difícil que es buscar un estado mental para “vivir en paz”. “¿Existe algún mundo en el que yo no tenga que estar luchando siempre?”, se pregunta en la misma canción. En 2020, cuando quiso enviar un mensaje de apoyo a una de sus colegas, Uchis dijo en su cuenta de Twitter que “a muchas mujeres artistas se nos debe permitir ser complejas, imperfectas. Muchas de nosotras batallamos con nuestra salud mental, he vivido traumas y solo intentamos hacer lo mejor que podemos”. Ella es discreta frente a sus traumas, si bien menciona en varias entrevistas que ha tenido que superar varias heridas emocionales sola en los últimos años. Lo único que le pide al público mientras cura todas sus heridas, al menos, es algo de empatía.

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Sobre la firma

Camila Osorio
Corresponsal de cultura en EL PAÍS América y escribe desde Bogotá. Ha trabajado en el diario 'La Silla Vacía' (Bogotá) y la revista 'The New Yorker', y ha sido freelancer en Colombia, Sudáfrica y Estados Unidos.

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