Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

La posesión del presidente Petro

Después de una de las campañas más sucias de excesos verbales y de amenazas de desórdenes sociales y de orden público ha vuelto la moderación y la calma

El presidente electo de Colombia, Gustavo Petro, en mayo de 2022.
El presidente electo de Colombia, Gustavo Petro, en mayo de 2022.Cristian Bayona (Getty Images)

Como se irá a posesionar y en donde el Presidente Petro, no lo sabemos. Con corbata o sin corbata y en caso tal seria la primera vez que un Presidente electo se presenta con la camisa abierta al juramento de rigor. Tampoco sabemos si lo hará en la plaza de Bolivar o en el patio Núñez, entre el Capitolio y la fachada del Palacio de Nariño, ambas arquitecturas majestuosas. Se descarta el recinto del Congreso por falta de capacidad para recibir a los congresistas, a los invitados especiales y a la prensa.

La gran pregunta es si habrá pueblo en la plaza para festejar el cambio” de la misma manera que se registró espontáneamente el 29 de mayo cuando mucha gente salió a la calle para celebrar el resultado . Hay que tener en cuenta que el Presidente Petro es un populista bueno para sus seguidores y un populista malo para sus contradictores.

Los presidentes del Peru, Pedro Castillo. De Bolivia, Luis Arce Catacora. De Chile, Gabriel Boric, se posesionaron sin corbata y la experiencia no parece buena. En Colombia ya habíamos cambiado el protocolo cuando los presidentes abandonaron la sacoleva (chaque), el pantalón rayado y hasta el cubilete para atender el juramento ante el congreso de su honrosa condición de nuevos jefes de Estado. Llegaban para entonces con la banda presidencial puesta debajo del chaque y no como ahora en que la banda se la pone el Presidente del Congreso en la transmisión del mando por encima del saco, como si lo estuviera condecorando.

La corbata ha venido perdiendo posición social, la moda se impone, la diversidad en el vestido rompe la unidad, los colores de las camisas y de los trajes vienen con sorpresas. Rienda suelta a la creatividad personal. El diccionario ya venía conspirando contra la corbata al registrar una acepción colombiana de la palabra corbata: empleo de poco esfuerzo y buena remuneración. Fulanito de tal se consiguió una “corbata” buenísima para referirse a un oficio en el que no hay que trabajar.

En realidad la corbata para bien o para mal no importa por aquello de que el hábito no hace al monje y que la mona aunque se vista de seda mona se queda. Tenemos presidentes de izquierda con corbata como Alberto Fernández y Andrés Manuel López Obrador. Luego por el lado de la corbata no es la vaina. Lo que sí debemos reconocer es que el Presidente Petro es un dirigente de la izquierda colombiana y que por más Acuerdo Nacional que proponga, sus principales objetivos programáticos son de izquierda. Reforma Agraria y Reforma a la salud para demostrar que cubrimiento no es lo mismo que acceso a la salud. Cubrimiento es un carnet. Reforma a las fuerzas militares y de policía. Reforma tributaria para grabar a las personas naturales que ganen más de quince millones. Y la que más preocupa al partido de los economistas, disminuyendo la expansión, exploración y extracción, aumentando las inversiones en gas y petroquimica. El propio Ministro Ocampo le tomó distancia al debilitamiento de la política petrolera.

Es evidente que después de una de las campañas más sucias de excesos verbales y de amenazas de desórdenes sociales y de orden público ha vuelto la moderación y la calma. Cuanto dure la euforia, nadie lo puede saber. El fantasma de Venezuela no deja de perturbar el ambiente. Se buscan coincidencias en las purgas militares con los cambios en la cúpula y el traslado de la policía del ministerio de Defensa a otro ministerio que se crearía para atender la convivencia ciudadana y atienda los desenlaces fatales de sus derivaciones en muertos. Lo que más asusta es la convocatoria a una Constituyente y la utilización del modelo de expropiar propiedades para perfeccionar la redistribución de la tierra. El Presidente Petro ha reiterado su compromiso de no expropiar y de no cambiar la estructura constitucional de 1991.

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