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Morena se impone en el Senado y desaparece 109 fideicomisos

Los senadores borran, con la ayuda de Encuentro Social y el Verde, los instrumentos públicos en una sesión ríspida celebrada en una sede alternativa

Luis Pablo Beauregard
Los senadores del PAN, Xochitl Gálvez y Gustavo A. Madero, protestan en contra de la extinción de 109 fideicomisos.
Los senadores del PAN, Xochitl Gálvez y Gustavo A. Madero, protestan en contra de la extinción de 109 fideicomisos.Daniel Augusto (Cuartoscuro)

Morena echó mano de su mayoría en el Senado para sacar adelante, y a como diera lugar, la polémica extinción de un centenar de fideicomisos. El partido ha materializado a trompicones, en una sesión bronca y por 65 votos en favor y 51 en contra, una vieja promesa de campaña del presidente Andrés Manuel López Obrador. Para los legisladores morenistas, aliados a los evangélicos de Encuentro Social y el Verde, pesó más la voluntad de Palacio Nacional que la opinión de cientos de universitarios, científicos, víctimas, artistas, periodistas y diversos personajes de la sociedad, quienes desde hace días se oponen a la desaparición de estos instrumentos. La presión de estos sectores fue tal que se impidió el paso de los senadores al Congreso. Los legisladores se vieron obligados a avalar los dictámenes en hoteles de la avenida Reforma y votar la norma en la antigua sede del Senado, en el corazón del centro de la capital.

La modificación de 18 leyes y la abrogación de otras dos extinguen 109 fideicomisos de los 332 que existen en México. Entre las bolsas que se han eliminado hay apoyos a periodistas amenazados, víctimas de la violencia, pequeños campesinos, investigaciones científicas, deportistas de alto rendimiento, a trabajadores migrantes y los fondos para la atención de desastres naturales. La Administración argumenta que esto les permitirá hacerse con 68.000 millones de pesos para invertirlos en la lucha de la pandemia. No se han tocado otros fideicomisos, mucho más robustos y hasta por 690.000 millones de pesos, destinados a las aduanas, a los militares para la compra de armamento y el fondo que maneja las pensiones de los trabajadores del poder judicial.

Como ha insistido desde hace días, el bloque del Gobierno asegura que la desaparición de estas figuras no significa el fin de las ayudas económicas para los grupos mencionados. “Se sustituye por el recurso presupuestal, que se transfiere directamente. Su función y destino no cambia, cambia su manejo”, ha afirmado el senador Alejandro Armenta, de Morena. El legislador, presidente de la comisión de Presupuesto, justificó la medida en la lógica del combate a la corrupción y en favor de la transparencia. En su defensa de la propuesta, Armenta dijo que hay fideicomisos que, por ejemplo, compraron tierra para uso turístico en el Estado de Sinaloa por 1.000 millones de pesos sin haber vendido un solo lote; crearon un “inodoro inteligente” por dos millones de pesos que ya existía en el mercado y que los recursos a los artistas benefician a sus familiares y cercanos con “becas vitalicias”.

Otros legisladores de la misma bancada afirmaron que, entre 2000 y 2018 no se acreditó el uso de 3,8 billones de pesos en fideicomisos públicos. Y que 17.000 millones de pesos de supuestos gastos para la ciencia fueron a parar a manos de la iniciativa privada cuando el sector público solo recibió 2.000 millones. Morena, sin embargo, no pudo responder a las preguntas formuladas por la oposición: ¿A cuánto asciende el gasto que se hará para combatir la pandemia? ¿Cómo se utilizará el dinero específicamente?

El debate abrió grietas en el monolítico grupo de la Cuarta Transformación, como se autodenomina la actual Administración. La votación salió adelante con 65 votos cuando la coalición tiene 78 senadores. La discusión de esta noche fue diferente inclusive en un Congreso donde la polarización no es extraña y es más que habitual el cruce de insultos y acusaciones entre la oposición y los simpatizantes de López Obrador. Algunos senadores de Morena y, sobre todo los seis del Partido del Trabajo (PT), un aliado muy cercano, explicaron desde la tribuna por qué no acompañaban la voluntad del presidente. Esta pérdida de respaldo hizo más compleja la aprobación en lo general, que solo fue posible cerca de las dos de la madrugada.

“La corrupción no está en la figura del fideicomiso. Está en los fines que se les encarga o en las operaciones o sus instrucciones. Sí hay robadera, pero no vamos a matar al paciente si está enfermo”, señaló en su discurso Germán Martínez, un político que abandonó el PAN para sumarse al movimiento de López Obrador. Ha sido una de las voces discordantes dentro del grupo mayoritario. El exdirector del Seguro Social con el presente Gobierno afirmó que sería más rentable para los fines de López Obrador regular los fideicomisos privados. Estos instrumentos, destinados a proyectos de infraestructura, desarrollos inmobiliarios u operaciones bursátiles, “no pagan impuestos justos”. “Ahí está el dinero que hace falta para la pandemia, para las escuelas públicas”, añadió. “No quiero que nos demos un balazo en el pie”, justificó el legislador, quien recordó que la Universidad Nacional Autónoma de México y el recientemente fallecido premio Nobel, Mario Molina, hicieron un llamado a no desaparecer los fideicomisos.

Los opositores a la extinción argumentaban que Morena utilizó un hacha para una cirugía delicada. La bancada del PT sometió a propuesta del pleno una redacción alternativa para salvar 37 fideicomisos. “De extinguirlos se afecta a sectores a los que les daríamos la espalda... el dictamen lacera el bienestar del pueblo de México”, dijo Geovanna del Carmen Bañuelos, quien recordó que su partido ha acompañado a López Obrador a lo largo de 20 años y cuatro campañas (tres de ellas presidenciales). Dante Delgado, de Movimiento Ciudadano, ha afirmado que la obligación era revisar cada uno de los instrumentos, realizar un diagnóstico y presentar las denuncias penales por irregularidades para casos específicos.

“El virus hablando de vacunas, Jack el destripador dando consejos de cómo usar el bisturí”, respondió Jesusa Rodríguez, una directora de teatro con dotes para la performance, senadora por Morena, a los legisladores del PRI, PAN y PRD que rechazaron la medida. Solo el tiempo dirá las consecuencias que tenga la decisión adoptada por el Senado este miércoles, que confirmó el voto adoptado por los diputados hace algunos días. La cercanía con las elecciones de 2021, donde están en juego 15 gubernaturas, la renovación del Congreso y miles de cargos a nivel local, impide ver con serenidad las consecuencias de la decisión. La oposición tiene claro que ha sido una noche que tardará en olvidarse. Lo dijo el senador independiente Emilio Álvarez Icaza: “Es una vergüenza para un Gobierno que se dice de izquierdas. Estas es una votación que nos perseguirá toda la vida y que tendremos que dar la cara”.

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Sobre la firma

Luis Pablo Beauregard
Es uno de los corresponsales de EL PAÍS en EE UU, donde cubre migración, cambio climático, cultura y política. Antes se desempeñó como redactor jefe del diario en la redacción de Ciudad de México, de donde es originario. Estudió Comunicación en la Universidad Iberoamericana y el Máster de Periodismo de EL PAÍS. Vive en Los Ángeles, California.

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