Identificados los dos agentes que mataron a Alex Pretti en Minneapolis
Jesús Ochoa y Raymundo Gutiérrez, miembros de la Patrulla Fronteriza, fueron enviados a Minnesota por las autoridades migratorias de Trump desde el sur de Texas

El medio de investigación sin ánimo de lucro ProPublica identificó este domingo a los dos agentes de la Patrulla Fronteriza que el 24 de enero mataron de 10 tiros por la espalda al enfermero de la unidad de cuidados intensivos del hospital para veteranos de Minneapolis Alex Pretti.
Las autoridades migratorias llevaban días negándose a desvelar sus nombres. Se trata de Jesus Ochoa, de 43 años, y Raymundo Gutierrez, de 35. Ambos son hispanos, y los dos llegaron a Minnesota como parte de la Operación Metro Surge, ordenada por Donald Trump, del sur de Texas.
El primero, siempre según los datos recabados por ProPublica, trabaja en el cuerpo desde 2018. Gutiérrez se incorporó en 2014 y pertenece a la Oficina de Operaciones de Campo de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP son sus siglas en inglés).
El medio da algo más de información sobre Ochoa. Es diplomado en derecho penal. Su sueño, según su exesposa, Angélica Ochoa, siempre fue trabajar para la Patrulla Fronteriza. Cuando la pareja se separó en 2021, él se había convertido en “un entusiasta de las armas, con unos 25 rifles, pistolas y escopetas”, según declaraciones de la mujer a ProPublica.
Ambos están suspendidos de empleo. El martes, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, prometió que se llevaría a cabo “una investigación muy honrada y honesta”. En una intervención reciente, Trump se maravilló de que “un 60%” de los que están llevando a cabo su brutal agenda migratoria sean latinos.
La de Pretti fue la segunda muerte de un ciudadano estadounidense a manos de la policía migratoria de Trump después de que el 7 de enero un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) matara a una poeta llamada Renée Good. Como Pretti, ella formaba parte de la resistencia vecinal que protesta cada día contra el despliegue de tres mil federales en la ciudad demócrata.
Pretti se interpuso entre un grupo de agentes y una mujer a la que estaban buscando. La víctima llevaba un arma, porque en Minnesota es legal portarlas, pero no la sacó en ningún momento. En una mano sostenía el móvil, con el que grababa a los uniformados. Estos lo redujeron, y después de desarmarlo, empezaron los tiros.
Transparencia en la investigación
Congresistas, tanto demócratas como republicanos, han pedido esta semana transparencia en la investigación, después de que Kristi Noem, secretaria de Seguridad Nacional, Greg Bovino, jefe de la Patrulla Fronteriza, y el propio Trump corrieran a culpar a Pretti de su muerte cuando su cadáver estaba aún caliente.
El primer informe preliminar sobre los hechos concluyó que habían sido dos los agentes que dispararon, y no uno, como se pensó en un primer momento. El viernes, Todd Blanche, vicefiscal general, anunció que el Departamento de Justicia ha abierto una investigación federal de derechos civiles sobre lo sucdedido, y que esta será independiente de la revisión interna que está llevando a cabo el Departamento de Seguridad Nacional (DHS son sus siglas en inglés).
ProPublica defendió su decisión de publicar los nombres en una nota al pie del artículo. “Creemos que pocas investigaciones merecen tanta transparencia y escrutinio público como esta. Dos agentes enmascarados dispararon 10 veces contra Pretti mientras yacía en el suelo tras haber sido rociado con gas pimienta”, dice el texto. ”Congresistas, fiscales generales estatales y exfuncionarios federales coinciden en que la política de ocultar la identidad de los agentes, especialmente después de un tiroteo público, representa una clara desviación de los protocolos policiales habituales”.
La identidad del agente que mató a Good sí es conocida. Se trata de Jonathan Ross. El Gobierno sostiene que disparó porque la víctima había intentado atropellarlo con su coche, pese a que los videos grabados por testigos y por el propio Ross muestran que Good tenía intención de alejarse. Sus últimas palabras fueron para el hombre que le disparó tres veces a bocajarro: “No estoy enfadada contigo”, le dijo.
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