Universidad pública contra la desigualdad
Los lectores y las lectoras escriben sobre la enseñanza superior, el tratamiento informativo de la eutanasia de Noelia Castillo, los valores sociales y la prohibición a las mujeres de procesionar en Sagunto
En los últimos años, las universidades privadas han pasado en España de ser una minoría a casi igualar al número de las públicas. Pese a que la coexistencia entre ambos modelos es posible, la oferta universitaria debe ser mayoritariamente pública por dos razones fundamentales: su importancia a la hora de garantizar la igualdad de oportunidades entre los jóvenes, y por ser el modelo de acceso más justo, donde no es la renta familiar, sino la nota de acceso la que desempeña un papel esencial. Justicia social también significa poder estudiar sin importar en qué familia hemos nacido. Ahora nos toca a los jóvenes luchar por un modelo donde la desigualdad no se convierta en norma.
Hugo Vázquez Alzamora. Chiclana de la Frontera (Cádiz)
Los medios y Noelia Castillo
Hace seis años terminé la carrera de Periodismo. Entre todas las asignaturas, dos me marcaron especialmente: Deontología y Derecho de la Información, donde te enseñan lo que no debes de hacer como periodista. Se analizan casos como el de las niñas de Alcàsser y la responsabilidad de contar historias de otros. Sales creyendo que el rigor y el respeto son innegociables y descubres que, en la práctica, son opcionales. Basta con abrir algunos medios para comprobar cómo esa ética se diluye en titulares llamativos y enfoques sensacionalistas. A veces, me da vergüenza decir que soy periodista y me pregunto qué queda hoy de lo aprendido. El tratamiento del caso de Noelia Castillo vuelve a poner el foco en esta contradicción. Estamos presenciando más ruido que contexto. El periodismo debería de servir para algo más que narrar hechos de cualquier forma. Debería ayudarnos a reflexionar como sociedad y, en la medida de lo posible, evitar que se repitan tragedias como esta. ¿Aspirar a un periodismo más sosegado y reflexivo me hace ser una ingenua? Quizás lo preocupante sea asumir que no hay otra manera de hacerlo.
Sandra Braceras. Bilbao
Una sociedad con dos caras
Vivimos en la sociedad más moderna. Con un clic podemos tener comida, ropa, cualquier placer, diversión, entretenimiento, casa, coche. Por otro lado, parece que estemos en la sociedad menos humana. Normalizamos conductas salvajes, invertimos para armarnos hasta los dientes, desprotegemos a nuestros pequeños y mayores, aplaudimos como avance la muerte de personas vulnerables, recortamos en educación y en salud. ¿Qué sentido tiene todo esto? Anestesiamos los anhelos más humanos: el bienestar, la dignidad, la justicia, la confianza, la abundancia, la comunión, la paz. ¿Es ese el futuro que queremos?
María Quintano. Terrassa (Barcelona)
Tradiciones
A los cofrades de Sagunto les diría que hay muchas tradiciones que ya no se llevan, y no pasa nada por dejarlas atrás. En otros tiempos, se quemaba a la gente en las hogueras y ahora no se hace, menos mal. Las mujeres de estos saguntinos a las que no dejan procesionar con ellos tendrán como tradición hacer todas las labores de casa, así que a partir de ahora también podrían negarse a seguir la tradición.
Julia Peinado Onsurbe. Castellón de la Plana