Atrapados en el mundo de Musk
Es razonable preguntarse si una clase política que se pasa el día en X está conectada con la realidad
Es un viejo juego infantil, una chorrada para los minutos sueltos antes del final del recreo. “Eche, eche, eche”, dice el crío a sus amigos. “¿Qué beben las vacas?”. Las vacas, naturalmente, beben agua, pero siempre hay alguien que, con la tendencia natural del lenguaje a la rima, acaba respondiendo “leche”. Lo lógico sería disociar la primera frase de la segunda, y es lo que hacemos cuando nos sabemos el truco.
Es por eso por lo que desconfío de todos aquellos que recurren a X para enterarse de lo que pasa en España y en el mundo e insisten en que el viraje ideológico de la plataforma —cortesía de su propietario Elon Musk— no afecta a su percepción de la realidad. Hay sobradas evidencias de que el “Para ti”, el chorro de tuits, no está pensado para “ti”, el usuario, sino para los intereses de la plataforma desde antes incluso de que Musk apareciese por la sede de la entonces Twitter con un lavabo en las manos. Sin embargo, lo que ha hecho Musk es virar los intereses de la plataforma hacia sus propios intereses. Y estos incluyen, entre otros, promover teorías tránsfobas, racistas y supremacistas como la del Gran Reemplazo, y promover a Donald Trump, del que recibió —recordemos— poderes de ministro.
Los resultados son visibles. En un estudio encargado por el blog estadounidense The Argument, en el que se preguntó a 1.515 votantes cuál era su opinión de Donald Trump, los que señalaban que usaban X para informarse eran los únicos que mayoritariamente aprobaban al presidente. Los trumpistas de pro prefieren otras plataformas como Truth Social, del mismo Trump, pero como explica el usuario Louis Evans en Bluesky, “el X radical centrista es literalmente único en su habilidad de hacerte pensar que ‘uhm, Trump no es perfecto, pero es bastante buena gente”.
Trump job approval rating by news platform 🟢 Twitter/X: +9 🔴 Facebook: -7 🔴 Cable TV: -10 🔴 Podcasts/YouTube: -14 🔴 Local TV: -17 🔴 Instagram: -21 🔴 Broadcast TV: -28 🔴 TikTok: -28 🔴 Newspapers/news sites: -33 🔴 Reddit: -40 www.theargumentmag.com/p/twitter-is...
— Poll Tracker 📊 (@polltracker.bsky.social) Feb 6, 2026 at 14:10
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Es cierto que, según el sondeo, solo un 21% de los encuestados usa lo que era Twitter para saber de las noticias. Pero, como apunta el autor del artículo, Lakshya Jain, “habida cuenta de las horas que pasan cada día en la plataforma políticos y activistas (...) es justo preguntarse si realmente se dan cuenta de dónde está el país ahora mismo en cierta clase de asuntos”.
Es una pregunta perfectamente razonable de hacer en España, donde la presencia de X es desproporcionada entre la clase política y donde hay diputados y analistas, de todo color político, que han hecho su fama y fortuna en la plataforma y no se muestran dispuestos a abandonarla. Especialmente ahora que, tras el anuncio del Gobierno de su intención de regularizar a medio millón de inmigrantes, Musk ha puesto al Ejecutivo español en su punto de mira y ha contribuido a difundir varios bulos sobre la migración.
Si hemos de creer a Pedro Sánchez, la respuesta va a ser obligar a Elon Musk a reformar el algoritmo de su plataforma para devolverle el papel de plaza pública en el que la hemos convertido de facto. Pero nada indica que el magnate esté dispuesto a hacer eso; es más, tiene a políticos españoles como Santiago Abascal saliendo en su defensa, y todo el poder de fuego del Departamento de Estado de EE UU para evitarlo. Nadie parece estar pensando en qué hacer si Musk se niega a hacer cambios. Nadie está pensando en un mundo sin X.
Y habría que preguntarse si esa también es una consecuencia del algoritmo. De cómo se ha hecho pensar que la dependencia de la política española de X es insuperable y que no hay posibilidad alguna de una alternativa democrática y plenamente europea. Quizás la solución sería parar y darnos cuenta de una cosa: de que no tenemos por qué estar escuchando “eche, eche, eche”.