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100 DÍAS DESPUÉS
Columna
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A cien días del asesinato de Hipólito Mora

El líder de las autodefensas en Michoacán venía oliendo su muerte desde hace tiempo, lo repetía en entrevistas a medios nacionales, lo pensaba al despertarse y corregía de vez en cuando una carta póstuma que guardaba en casa

hipolito mora
Hipólito Mora, excomandante de la Fuerza Rural de La Ruana.ALAN ORTEGA (Cuartoscuro)

Han pasado cien días del asesinato de Hipólito Mora, líder de las autodefensas en Michoacán. Venía oliendo su muerte desde hace tiempo, lo repetía en entrevistas a medios nacionales, lo pensaba al despertarse y corregía de vez en cuando una carta póstuma que guardaba en casa. 25 criminales del grupo delictivo Los viagras”, y mil balas se necesitaron para asesinarlo. El crimen fue a plena luz del día y tuvo lugar en La Ruana, municipio de Buenavista: el pueblo donde vivió siempre, donde sembraba y vendía limones; el lugar que se negó a dejar pese a tantas amenazas. “Que los michoacanos, que todos presumimos bravura, seamos valientes una vez y acabemos con este mal que nos tiene en el suelo, que los policías vean que tienen la fuerza para acabar con esto, que el gobierno, el que esté al momento de mi muerte, se fije en los ciudadanos antes que en sus campañas o en sus bolsillos”, escribió en esta carta leída en voz alta en su funeral.

Cien días después, La Ruana vive con miedo. Los festejos del 15 de septiembre por la Independencia fueron cancelados, pues por esos días la zona ardía y se acababan de registrar dos ataques con drones. Hay una especie de toque de queda autoimpuesto: nadie sale por la noche y todo el mundo está muy dolido, según nos cuenta vía telefónica Guadalupe Mora Chávez, hermano de Hipólito. Agrega también que parte del miedo de la población se debe a que, hace dos semanas, la Guardia Nacional junto con guardias civiles lograron expulsar a los Viagras de La Ruana y, aunque se ha vivido una calma desde entonces, los criminales han hecho varios intentos por ingresar al pueblo, pero han sido repelidos por los militares en enfrentamientos armados. Aunque logran mantenerlos fuera, la población teme que en cualquier momento puedan ingresar.

Guadalupe es el heredero natural para seguir los pasos de Hipólito, y su vida es la que más ha cambiado en estos tres meses y medio: “yo ya no puedo andar libre como andaba antes. Ya tengo que andar con mi escolta, un vehículo blindado que traigo y pues no salgo mucho de mi casa, no salgo casi. Hay veces que me voy para Morelia, duro allá dos o tres semanas, luego me vengo para acá, para mi pueblo otra vez, en La Ruana... y así, voy y vengo. Pero sí cambió mucho”, nos dice en la entrevista, y recuerda que también hace un mes fue atacado con drones mientras participaba en un evento público en La Ruana.

Cien días después también impera la impunidad en el asesinato de Hipólito, nadie esperaba algo distinto, sinceramente. De los 25 sicarios que la Fiscalía de Michoacán ubicó como autores materiales del crimen, solo giró cinco órdenes de aprehensión y hasta la fecha no hay un solo detenido, “soy el que vengo pidiendo justicia, de que queremos ver detenidos a los asesinos de mi hermano y hasta ahorita ya pasadito de tres meses y no hay ni un detenido, ninguno. Es más: ellos mismos dijeron que habían sido 25 sicarios que participaron en la muerte de mi hermano, el mismo gobierno del Estado lo dijo y hasta ahorita nada más van cinco órdenes de aprehensión que han girado, pero sin detenidos; yo lo que digo ¿dónde están las otras 20 órdenes de aprehensión, por qué no las han girado? Si ellos mismos dijeron que fueron 25 los que participaron”, una pregunta sin respuesta en voz del hermano de Hipólito.

Entre amenazas de grupos del crimen, entre La Ruana y Morelia, entre sus escoltas que no lo dejan un momento solo y el recuerdo de su hermano, Guadalupe ha decidido buscar la presidencia municipal de Buenavista en la próxima elección de 2024, nos confirma que ha estado en contacto con varios partidos políticos —decide guardarse por el momento con quiénes irá— pero él se apunta a la boleta electoral, ha decidido transitar ahora en la carrera política, “yo ahorita ando queriendo seguir la lucha como la llevaba ya mi hermano: mi hermano ya nunca quiso convocar al pueblo a tomar las armas. Yo también, en un principio sí pensé en tomarlas, pero después me desistí, quise llevar la lucha como él la llevaba: por medio de la política, a ver si pudiera estar dentro del gobierno y ya dentro del gobierno, pues poder luchar mejor. Ya he tenido acercamientos con varios partidos políticos, ya me están ofreciendo la alcaldía aquí en mi municipio”.

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