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López Obrador pasa la página a las elecciones de 2023 y mira a las presidenciales del próximo año: “Yo no voy a poner al candidato de Morena”

El mandatario mexicano asegura que no intervendrá en el proceso interno de definición de la candidatura presidencial de Morena, que no inclinará la balanza por nadie y que no enviará señales

AMLO Elecciones 2024
Andrés Manuel López Obrador durante su conferencia de prensa matutina de este lunes.Moisés Pablo Nava (Cuartoscuro)

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, se ha mostrado satisfecho con los resultados de las elecciones locales del domingo en Estado de México y en Coahuila, en que su partido, Morena, obtuvo un triunfo en el primero, arrebatando al PRI su bastión histórico y sumando para su movimiento un territorio más de influencia política. El mandatario ha reconocido a la ciudadanía por haber ejercido su derecho al voto, ha felicitado a los dos gobernadores electos, la morenista Delfina Gómez en Estado de México y el priista Manolo Jiménez en Coahuila, y les ha prometido colaboración con su Gobierno sin distinción de signos políticos. El mandatario ha dado así vuelta a la página y ha puesto la mirada en 2024, en que se jugará la sucesión presidencial y la renovación de las dos Cámaras del Congreso. López Obrador ha dicho este lunes que en el último año de su Administración se debe consolidar la democracia en México y ha asegurado que no se meterá en el proceso interno de Morena para la definición de la candidatura presidencial, que no inclinará la balanza por nadie y que no enviará señales. En vez de eso, ha depositado su fe en el método de encuestas para los ciudadanos decidan quién abanderará a su movimiento.

“Si queremos establecer en México, como lo estamos haciendo, el hábito democrático, necesitamos desterrar todas esas prácticas antidemocráticas”, ha dicho López Obrador en su conferencia mañanera, “desterrar por completo la compra del voto, la intimidación, el uso del presupuesto público para favorecer a candidatos y partidos, el acarreo, la falsificación de las actas, el relleno de las urnas, el que voten los muertos, el dedazo, el tapado, la imposición. [Se debe] barrer, acabar con todo eso, y eso aplica para todos, y para los partidos en la selección de sus candidatos. No es que yo voy a poner al candidato de Morena, no, no va a haber dedazo, va a ser la gente, van a ser los ciudadanos los que van a decidir. Y hay todavía quienes no lo creen, incluso gente cercana: ‘A la hora de la hora tú vas a inclinar la balanza’. ¡No! O: ‘Estamos esperando una señal’. Te vas a quedar esperando, primo hermano”, ha sostenido el mandatario, líder único de Morena.

El partido oficialista irá a la elección de 2024 con un brío renovado tras la elección del domingo. Pese a la derrota en Coahuila, Morena ha dado una estocada a lo que López Obrador llama “el viejo régimen” al haber triunfado en el Estado de México, donde el PRI había gobernado de manera ininterrumpida desde hace 94 años. Los resultados electorales han dejado una lección a ambos bandos en disputa: por un lado, el bloque oficialista agrupado en la coalición Juntos Hacemos Historia (Morena, Partido Verde y Partido del Trabajo); por el otro, el variopinto bloque opositor Va por México, formado por el PRI, el derechista PAN y el izquierdista PRD. La dirigencia de Morena intentará usar pedagógicamente el saldo electoral para instruir a las corcholatas presidenciales: en el Edomex, donde triunfó el movimiento obradorista por más de ocho puntos, hubo una sólida unión en torno a Delfina Gómez; caso contrario de Coahuila, donde el bloque oficialista se pulverizó por desacuerdos entre los aspirantes y perdió por más de 35 puntos.

Una vez pasada la jornada electoral del domingo, los dos bloques en disputa han entrado de lleno en el proceso sucesorio de 2024. El dirigente de Morena, Mario Delgado, ha asegurado que desde este lunes se pondrá en contacto con los aspirantes para afinar detalles de la anunciada mesa de trabajo para definir el método de selección interna. Estarán convocados la jefa de Gobierno capitalina, Claudia Sheinbaum; el secretario de Exteriores, Marcelo Ebrard; el secretario de Gobernación, Adán Augusto López, y el líder de la mayoría morenista en el Senado, Ricardo Monreal. Por su parte, Va por México deberá evaluar qué tanto aportan a un triunfo los partidos socios de la alianza o qué tanto resultan más un lastre y un método de supervivencia de cada uno.

López Obrador hizo cuentas esta mañana del arrastre de su movimiento en términos territoriales. Ha dicho que Morena tiene el poder Ejecutivo en 22 de los 32 Estados del país, contando Morelos, que gobierna Encuentro Social (PES), un extinto socio del partido oficialista. Los otros 10 Estados están repartidos en gobiernos del PRI, Movimiento Ciudadano, el PAN y el Partido Verde, que también es aliado de Morena. El PRD, donde López Obrador militó hasta hace una década y que hoy es socio del PRI, se ha borrado prácticamente del mapa. “Me dio mucho gusto lo de ayer, la verdad, lo celebro”, ha dicho este lunes el presidente, “y voy a hablar con los que triunfaron, en su momento, para decirles que van a continuar recibiendo todo nuestro apoyo, porque es nuestra obligación hacerlo. Y sí estuvo bien la elección”.

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Sobre la firma

Zedryk Raziel
Reportero de EL PAÍS México, especialista en la cobertura de asuntos políticos y de corrupción. Licenciado por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Ha sido colaborador en el diario Reforma y el portal Animal Político. Es coautor de ‘El caso Viuda Negra’ (Grijalbo, 2022).

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