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Sheinbaum da el banderazo de salida a un ambicioso plan para impulsar las inversiones mixtas y privadas

La presidenta firma un decreto para la autorización inmediata de proyectos de más de 2.000 millones de pesos, desarrollados en los Polos de Bienestar o en sectores estratégicos

Claudia Sheinbaum encabezó el evento Plan México, en Ciudad de México, este lunes. Presidencia de México

En un intento de reactivar la economía mexicana, la presidenta Claudia Sheinbaum ha dado el banderazo de salida a una serie de medidas para agilizar y facilitar las inversiones mixtas y privadas. Este lunes, la mandataria firmó, ante un centenar de empresarios que se dieron cita en el Museo de Antropología en Ciudad de México, un decreto para la autorización inmediata de inversiones. Los proyectos elegibles para este beneficio deberán cumplir con alguna de estas características: desarrollarse en un Polo del Bienestar, cuyo monto de inversión sea de al menos 2.000 millones de pesos, o ejecutarse en alguno de los sectores estratégicos, por ejemplo, electrónica, semiconductores, automotriz, farmacéutico, energía, química, entre otros. Para el resto de las inversiones privadas, todos los trámites deberán resolverse en un plazo máximo de 90 días o se tendrán por autorizados.

Frente a la política proteccionista de Estados Unidos, la incertidumbre por el conflicto en Medio Oriente, y la contracción del gasto público, la política económica se ha convertido en el talón de Aquiles de Sheinbaum. Sin una reforma fiscal en el horizonte, Sheinbaum ha tendido puentes con los empresarios para incentivar la actividad económica. La presidenta firmó, además, un decreto para crear la Ventanilla Única de Trámites de Comercio Exterior, que estará en funciones en los próximos 15 días. Este portafolio de medidas también abarca compromisos para reducir la fiscalización y para eficientar los trámites para echar a andar los proyectos productivos. “Hoy respondemos a las solicitudes que el sector productivo nos ha estado haciendo en los últimos meses, disminuir trámites para acelerar las inversiones, mejorar las condiciones para las pequeñas y medianas empresas, acelerar el acceso a la energía y fortalecer las compras públicas”, añadió Sheinbaum en medio de los aplausos del empresariado mexicano.

En su mensaje, la mandataria hizo un recuento de los puntos positivos de la economía: la estabilidad del peso, el crecimiento de más del 17% de las exportaciones mexicanas, así como la creación de más de 20.000 empleos formales en abril, entre otros. “El paquete contra la inflación y la carestía (denominado Pacic) y la disminución en el precio de los combustibles son resultado de acuerdos conjuntos que demuestran que es posible el desarrollo con justicia. Estos resultados no son casualidad, son producto de una política económica responsable”, mencionó.

José Peña Merino, secretario de la Agencia de Transformación Digital, dio a conocer que como parte de esta estrategia, alineada al Plan México, se creará una oficina presidencial de inversiones para dar seguimiento a los proyectos. Minutos más tarde, el secretario de Hacienda, Édgar Amador Zamora, informó que se publicará un acuerdo que busca eficientar la fiscalización de proyectos y promover la inversión. “La autoridad fiscal procurará que, por regla general, se realice una sola revisión integral por ejercicio fiscal y por persona contribuyente”, indicó.

El Gobierno de México ha pisado el botón del acelerador para promover la inversión de una economía que sigue sin alzar cabeza. En el primer trimestre del año, el Producto Interno Bruto (PIB) de México cayó un 0,8%. La debilidad de la demanda interna, la contracción de la inversión pública y privada, así como la persistente incertidumbre sobre la política arancelaria con EE UU han lastrado el desempeño de las actividades económicas del país, sobre todo, en el campo y las manufacturas. Más allá del Plan México —la estrategia de inversión sexenal—, la mayoría de los economistas y expertos advierten que el descenso de proyectos públicos y privados ha supuesto una espiral de menor ritmo de crecimiento de empleo y, por ende, menor consumo.

Para este año, la Secretaría de Hacienda prevé un crecimiento económico en un rango entre 1,8% y 2,8%. Sin embargo, más de 40 grupos de análisis y consultoría económica del sector privado nacional y extranjero, consultados por el Banco de México, calculan que la economía mexicana tendrá un producto interno bruto promedio de 1,35% en 2026. Las expectativas de crecimiento del PIB para este año disminuyeron con respecto a la encuesta precedente. Además, la incertidumbre sobre el futuro de TMEC, a revisarse en julio próximo, sigue estando en el tablero. Para el país, este acuerdo comercial ha supuesto un escudo para salvaguardar las exportaciones mexicanas a Estados Unidos, sin embargo, no puede ser el único motor económico.

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