La mexicana acusada de adulterio en Qatar se libra de la prisión y los 100 latigazos

Paola Schietekat Sedas sufrió una agresión sexual y se enfrentó a leyes islámicas que castigan a la víctima

Paola Schietekat, durante una entrevista con EL PAÍS en febrero pasado.
Paola Schietekat, durante una entrevista con EL PAÍS en febrero pasado.Alejandro Erreguín

Paola Schietekat Sedas, la mexicana de 28 años que fue acusada por una corte catarí de mantener una “relación extramarital” con un hombre que la atacó mientras dormía, ha evadido la condena a siete años de cárcel y 100 latigazos. Así lo ha informado la Secretaría de Relaciones Exteriores, que se encargó de su caso. El juez ha tomado en consideración los argumentos de la defensa y la joven podrá evitar el castigo que preveían para ella las autoridades jurídicas de Qatar.

Schietekat Sedas llegó a Qatar en 2020 para trabajar como economista conductual en el Supreme Comittee for Delivery and Legacy, el organismo del Gobierno catarí que se dedica a organizar el Mundial. El 6 de junio de 2021, un hombre se metió a su departamento en Doha mientras ella dormía y la agredió físicamente. La mujer decició denunciar el caso para que no se repitiera la impunidad que padeció por un ataque similar cuando tenía 16 años, pero todo se revirtió en su contra: el agresor quedó libre y ella sentenciada a un castigo ejemplarizante por mantener una “relación extramarital”. Así lo entendieron en aquel país, porque el hombre dijo que eran novios. Las mujeres que sufren agresiones de esa clase son juzgadas por adulterio.

El 25 de julio, Schietekat Sedas logró salir del país y llegar a México. “Nunca había respirado con más alivio que cuando me sellaron el pasaporte”, dijo entonces. Y denunció el escaso apoyo consular que había tenido. “¿Cómo servirá esa misma Embajada a miles de mexicanas y mexicanos que asistan al mundial en un país donde las relaciones fuera del matrimonio o la homosexualidad son penadas?”, declaró.

En entrevista con este periódico publicada el 22 de febrero pasado, insistió en la necesidad de “preparación con perspectiva de género” del cuerpo diplomático. “Un diplomático puede ser excepcionalmente culto o culta, pueden ser extremadamente capaces y al mismo tiempo extremadamente excluyentes o misóginos o misóginas, y esas son las cosas que hay que atender”.

En México pudo entrevistarse también con el canciller Marcelo Ebrard y manifestar entonces su confianza en la resolución de su caso. Tuvo también palabras comedidas respecto a la sociedad islámica de Qatar, inclinándose hacia la búsqueda de soluciones en lugar de a comportamientos de odio. “Hay musulmanes en todos los países del mundo, y es una gama sumamente amplia de costumbres y tradiciones”.

Preguntada entonces si volvería a Qatar, no lo descartó, debido al cariño que había tomado por el país. Scheitekat Sedas manifestó también la necesidad de una lucha permanente y acompañada por las autoridades para sacar a las mujeres de la violencia que les oprime, algo que se da en todas las partes del mundo. En México, su país, 10 mujeres mueren de promedio al día víctimas de la violencia machista.

Las leyes cataríes no solo son implacables en esta materia para las nacionales o musulmanas. En 2016, una turista de los Países Bajos fue condenada a un año de cárcel y una multa 845 dólares tras ser violada. Las autoridades de su país lograron reducir aquel castigo a tres meses de prisión.

Schietekat Sedas contó también, finalmente, con la ayuda de la cancillería mexicana: “El consultor jurídico de la SRE, nuestro mejor abogado, se hará cargo de defenderla y de que sean respetados todos sus derechos como ciudadana mexicana”, escribió Ebrard en un tuit, tras reunirse con la joven el 18 de febrero.

Ahora ha conseguido cerrar este caso y salir indemne de una justicia que revictimiza a las mujeres, a las que no solo impone penas de cárcel a pesar de ser víctimas, sino que son humilladas con castigos medievales como los latigazos.

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