Pesimismo, protestas y hartazgo: la travesía de 5.000 empleados de Interjet tras más de 180 días de huelga

La orden de captura contra el expresidente de Interjet, Miguel Alemán Magnani, aumenta la incertidumbre entre los trabajadores que desde hace seis meses suspendieron labores por el impago de salarios

Un trabajador de Interjet en huelga, hace guardia en los mostradores de la aerolínea en el aeropuerto de Ciudad de México, el pasado 9 de julio.
Un trabajador de Interjet en huelga, hace guardia en los mostradores de la aerolínea en el aeropuerto de Ciudad de México, el pasado 9 de julio.Gladys Serrano

“Sr. Miguel Alemán Magnani, por favor, no se lleve nuestro fondo de ahorro, nuestros salarios y los pagos de nuestras pensiones”. La consigna escrita sobre lo que fueron los mostradores de Interjet en el Aeropuerto Internacional de Ciudad de México, hace eco de la reciente orden de aprehensión de la Fiscalía contra el empresario Miguel Alemán Magnani, fundador de la aerolínea, por un fraude fiscal de más de tres millones de dólares. Una petición que suena a súplica por parte de los empleados que desde enero pasado estallaron en huelga luego de meses de trabajar sin paga. La orden de captura contra quien fue el presidente de la empresa, ahora en la antesala de la quiebra, ha elevado la tensión y la incertidumbre entre los afectados por la debacle financiera y operativa de Interjet.

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Las banderas rojinegras en el aeropuerto de la capital del país dan cuenta del declive de una aerolínea que llegó a ser el tercer jugador en importancia dentro del sector. Fundada en 2005, Interjet optó por ofrecer boletos muy baratos con un servicio completo a sus clientes. Sin embargo, después de años de pérdidas financieras, la empresa dejó de volar en diciembre del año pasado y un mes después, los más de 5.000 empleados se fueron a la huelga tras semanas sin recibir sus salarios. Los adeudos de la empresa se calculan en unos 1.250 millones de dólares.

Seis meses después, entre el ir y venir de turistas que van y vienen con sus maletas, caretas y mascarillas, en plena tercera ola de la pandemia, los trabajadores de Interjet se niegan a abandonar los mostradores, se niegan a concluir la huelga. Con turnos de 8 a 12 horas continúan las guardias, a la espera de alguna novedad sobre su situación laboral. “Seguimos igual, en paro y sin respuesta de las personas responsables. No tenemos más información, pero aquí seguimos. Cada quien busca la forma de seguir, buscamos la forma de salir adelante. Se siente feo, pero hay que seguir”, refiere un trabajador en guardia en este aeródromo, que ha optado por el anonimato por temor a represalias. En su caso, él tenía más de nueve años trabajando en Interjet en el área de plataformas.

“Me da alegría que lo estén persiguiendo [a Miguel Alemán Magnani], porque va a estar encerrado y pagará el daño que nos hizo a todos los trabajadores”, dice sin titubeos Roberto Díaz, extrabajador de Interjet sobre la orden de captura contra el fundador de Interjet. En su caso, él trabajó casi dos años en el departamento de imagen de la aerolínea en el aeropuerto de Monterrey. La compañía lo despidió en plena crisis del coronavirus y aún le adeuda unos 50.000 pesos [unos 2.500 dólares] por concepto del pago de finiquito, fondo de ahorro y vales de despensa.

Consignas de protesta de empleados en huelga de Interjet.
Consignas de protesta de empleados en huelga de Interjet.Gladys Serrano

El exempleado de Interjet, de 40 años, actualmente trabaja como guardia de seguridad en una empresa de combustibles situada a pasos del aeropuerto en el Estado de Nuevo León. Ver el aeródromo diariamente es un amargo recordatorio de su intempestivo despido y su lucha durante los primeros meses para recuperar su dinero, un monto que ahora ya no cree recuperar. “Mi abogado ya de plano me dijo que hay que darlo por perdido [su dinero], ya qué le peleamos. No ha habido ningún movimiento, todo sigue igual, todos tuvimos que buscar un trabajo, no nos gusta, pero nos da de comer, muchos de mis compañeros no han conseguido trabajo y han estado de repartidores de DiDi”, detalla.

Además de la búsqueda de nuevos inversores y de una renegociación con el fisco mexicano, la estrategia de reflotación de la aerolínea pasa por entrar en un proceso de concurso mercantil. Fernando del Castillo, socio del despacho Castillo y Castro —encargado del procedimiento de Interjet—, confía en que bajo este instrumento jurídico se pueda agilizar la reestructura de la empresa. El objetivo es que el concurso mercantil sea declarado en una fase de conciliación, no de quiebra. “Las negociaciones van bien, se ha hablado con acreedores especiales, hay un diálogo con el sindicato, con el SAT, con el Gobierno, para intentar alcanzar un acuerdo”, afirma.

Del Castillo rechaza que la orden de aprehensión contra el expresidente de Interjet vaya a ser perjudicial en el proceso del concurso mercantil. “Yo no vería mayor afectación de los temas personales o fiscales del señor Miguel Alemán con el tema Interjet”, refiere. De acuerdo con sus cálculos, este proceso legal iniciará a más tardar en un par de meses. El litigante considera que sí es factible que la aerolínea vuelva a despegar el siguiente año.

Pablo Casas, director del Instituto Nacional de Investigaciones Jurídico Aeronáuticas (Inija), es menos optimista. “Interjet no volverá a volar”, afirma. El especialista del sector reconoce que los empleados han sido los primeros afectados por la crisis de la aerolínea, en segundo lugar vendrán los proveedores y entidades gubernamentales como el Servicio de Administración Tributaria (SAT) y, finalmente, los miles de clientes que se quedaron con boletos de la compañía.

“Interjet acabó siendo una empresa de low cost mal administrada, mal manejada. Interjet no está quebrada por la pandemia, es una coincidencia en los tiempos. Fue un conjunto de errores de las líneas low cost que fueron a dar a manos de empresarios con desconocimiento de la industria, que pretendieron manejar la aviación desde un escritorio, al amparo también de las relaciones con las autoridades y se les hizo fácil, por no decir un hobbie, meterse a la aviación, ese fue el error”, zanja.

Mientras los reflectores se centran en el paradero de quien fue el capitán de Interjet, ahora fugitivo de la justicia, los trabajadores en huelga y acreedores de la empresa aguardan entre la incertidumbre y la expectación el proceso de concurso mercantil y la posible detención de Alemán Magnani, todo con la esperanza de esquivar el fantasma de la quiebra. “Sr. Presidente AMLO, no es justo que repitan la historia como en Mexicana. Empresarios corruptos y complicidad de la AICM hagan que se olvide la situación de los trabajadores de Interjet”, se lee en unos de los cárteles de protesta. A más de 180 días de que estalló la huelga, las quejas de los trabajadores se acumulan y la desesperanza por volver a despegar, a recuperar su empleo languidece.

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Sobre la firma

Karina Suárez

Es corresponsal de EL PAÍS en América, principalmente en temas de economía y sociedad. Antes trabajó en Grupo Reforma. Es licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y Máster de periodismo de EL PAÍS.

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