Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles

Los vecinos del Valle de México llevan a los tribunales la protesta contra el rediseño de las rutas aéreas

Un juez suspende temporalmente la modificación en el espacio aéreo tras el amparo presentado por un ciudadano en contra del aumento del ruido

Varias aeronaves en las pistas del aeropuerto de Ciudad de México.
Varias aeronaves en las pistas del aeropuerto de Ciudad de México.Monica Gonzalez / EL PAIS

El cambio de rutas aéreas sobre el Valle de México ha provocado la movilización vecinal contra el aumento del ruido. La protesta se ha traducido en la presentación de amparos ante los tribunales para frenar la modificación. Un juez ha admitido esta semana una de las denuncias presentadas y, a falta de que se resuelva el fondo del asunto, ha ordenado suspender temporalmente la aplicación del rediseño, al percibir que se estaba afectando el derecho del ciudadano a un medio ambiente sano. Además, ha solicitado a las autoridades que presenten el estudio de impacto ambiental que debió acompañar la modificación.

El denunciante, habitante del Estado de México, se quejó de que las operaciones aéreas habían aumentado “considerablemente” y que el ruido es “excesivo” y “perdura por la mañana, tarde y noche”, según se lee en el auto judicial. Para justificar la concesión de la suspensión, el juez de Naucalpan señala que es posible inferir que “la ejecución de los actos reclamados, de negarse la suspensión, le causará perjuicios de difícil reparación” en su derecho constitucional a un medio ambiente sano.

El auto señala, además, que las autoridades no han presentado un estudio de impacto ambiental que sustente los cambios y que simplemente han señalado que la Agencia Federal de Aviación Civil otorgó la “certificación correspondiente”. “Empero, no se advierte dato que permita corroborarlo”, apunta. “Se requiere a las autoridades señaladas como responsables, para que, anexo a sus informes previos acompañen la totalidad de las constancias”.

La primera fase del rediseño del espacio aéreo del Valle de México, donde operan los aeropuertos de la capital del país y de Toluca, arrancó a finales de marzo. Entre las ventajas, las autoridades federales apuntan a una reducción del 16% en los tiempos de vuelo, lo que se traduce en un menor uso de combustible y de la carga de trabajo de los pilotos, así como en una ampliación de la capacidad del espacio aéreo. La segunda fase del rediseño entrará en operación con la inauguración del aeropuerto Felipe Ángeles, prevista para marzo de 2022, y cuya compatibilidad con las otras dos pistas es un debate abierto.

Desde que se lanzó el nuevo mapa aéreo, han proliferado las quejas de los vecinos de la Ciudad de México y el Estado de México. Los representantes de 18 colonias del área metropolitana enviaron la semana pasada una carta al presidente Andrés Manuel López Obrador para solicitar “su pronta intervención para modificar las rutas”

Jimena de Gortari es arquitecta especializada en la investigación del ruido y ahora vive de primera mano el impacto del rediseño en su colonia de Villa Olímpica, al sur de la ciudad. “Pasan tan cerca que se puede ver el bajo del avión. El aumento del ruido es evidente y supera la norma mexicana de 62/65 decibelios”, cuenta. “No se hizo una evaluación de impacto ambiental sobre el ruido y los comités vecinales no fueron consultados”. De Gortari sabe de al menos otros dos amparos en curso ante los tribunales.

El director general de Servicios de Navegación en el Espacio Aéreo (SENEAM), Víctor Hernández, defendió esta semana como “satisfactorio” el resultado de la primera fase, pero se abrió a analizar las denuncias vecinales. “Se están haciendo estudios sobre el ruido en zonas residenciales y tomar acciones. Sí hay mecanismos para disminuir este tipo de afectaciones, pero primero debe hacerse un análisis de la situación”, explicó el miércoles en una entrevista con la periodista Carmen Aristegui.

Además de las denuncias por el ruido, el rediseño ha suscitado preocupaciones en torno a la seguridad. José Alfredo Covarrubias, líder de un sindicato de controladores aéreos, declaró esta semana en medios de comunicación que dos aviones estuvieron a punto de chocar por culpa de las modificaciones y aseguró que había tenido constancia de al menos dos incidentes de ese tipo al día en las últimas dos semanas. El aeropuerto de la capital está saturado y dispone de escaso margen para aumentar la capacidad.

La Secretaría de Comunicaciones y Transportes desmintió este martes las afirmaciones de Covarrubias y aseguró no haber recibido “informe alguno sobre un posible choque de aeronaves o incidente de esa magnitud en el Valle de México, por parte de pilotos o compañía aérea alguna”. “Tampoco se cuenta con reporte de ningún incidente grave que vincule el supuesto acontecimiento con rediseño”, remató el comunicado.

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