La muerte a balazos de un migrante a manos del Ejército mexicano eleva la tensión en la frontera sur

El secretario de la Defensa, Luis Cresencio Sandoval, reconoce que hubo “una reacción errónea” del militar que disparó: “No hubo ninguna agresión previa”

El presidente Andrés Manuel López Obrador y el secretario de la defensa Luis Cresencio Sandoval durante una conferencia de prensa en el mes de julio. En video, los pobladores de Motozintla graban al Ejército.

La muerte a balazos de un ciudadano guatemalteco a manos del Ejército en Chiapas, en el sur de México, ha elevado la tensión en la frontera. El secretario de la Defensa, Luis Cresencio Sandoval, ha informado este martes del episodio, ocurrido el lunes. A la una de la tarde, un vehículo se acercó a un retén militar en el municipio de Motozintla, en Chiapas. Antes de llegar, el carro se paró y dio marcha atrás, tratando de huir. “Y entonces hay una reacción errónea por parte del personal militar”, ha explicado Sandoval, “porque no hubo ninguna agresión con arma de fuego o de alguna otra manera. Pero uno de nuestros elementos hace algunos disparos donde hiere a uno de los civiles que iban a en el vehículo”. El civil murió poco después en el sitio. Cientos de vecinos de la zona llegaron al lugar y retuvieron a los militares durante horas.

Sandoval ha añadido que el militar que disparó está a disposición de la Fiscalía General de la República (FGR) para colaborar en la investigación por la muerte del ciudadano guatemalteco. El general secretario no ha informado sobre los posibles motivos que llevaron al militar a disparar. Solo ha dicho que el área “hay tráfico ilícito de combustibles”. Motozintla yace a pocos kilómetros de la frontera con Guatemala.

A pesar de la versión del accidente, la muerte de un civil a manos de militares pone el foco de nuevo en el espacio que ocupa el Ejército en tares policiales. Desde finales del sexenio de Vicente Fox (2000-2006), pero sobre todo en los Gobiernos siguientes, los militares han asumido responsabilidades crecientes en materia de seguridad pública. Ya en los años de Felipe Calderón (2006-2012), organizaciones de la sociedad civil y familiares de víctimas denunciaron que la falta de capacitación de los militares provocaba, en el mejor de los casos, errores como el registrado ahora en Motozintla. En el peor, decían, los militares cometían ejecuciones, tortura y desapariciones forzadas.

El error de los militares en Chiapas ocurre además en un momento de gran polémica en el país, por el poder que han acumulado las Fuerzas Armadas bajo el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador. A su llegada en 2018, el presidente decretó una prórroga de la presencia castrense en las calles hasta 2024. El mandatario ha otorgado además obras importantes a las Fuerzas Armadas, caso del aeropuerto Felipe Ángeles o tramos del Tren Maya.

Sin ser la primera vez que actúa así, la rapidez del general Sandoval en reconocer la mala praxis de sus hombres apunta precisamente al poder fáctico del Ejército. Lejos de ocultar detalles del ataque, el jefe castrense no ha tenido problemas en reconocer lo ocurrido, catalogando el episodio de error. Ni Sandoval ni López Obrador, que han aparecido juntos en la habitual conferencia de prensa matutina del presidente, han anunciado cambios en la estrategia de seguridad en la frontera.

Retención y liberación

Tras los disparos, los militares auxiliaron al herido, según la versión de Sandoval. El general ha explicado que el civil murió poco después y que los militares “aseguraron” a los otros dos civiles que iban en el carro que trató de huir.

“Posteriormente, a las 15.00, llegó un grupo de 300 personas, entre pobladores de Motozintla y personas de origen guatemalteco”, ha afirmado el general. “Llegaron en varios vehículos, agredieron al personal de forma verbal, con piedras, palos y retuvieron a 15 elementos, tres vehículos y 17 armas. Obviamente exigían justicia”.

En redes sociales circulan vídeos de ese momento. En las imágenes se observa a civiles grabando con sus teléfonos a los militares. Los civiles les obligan a identificarse. Incluso señalan a un cabo como presunto responsable de los disparos.

Cuatro de los seis miembros del Ejército mexicano después de que fueron liberados por los aldeanos que los mantenían retenidos en Tacana.
Cuatro de los seis miembros del Ejército mexicano después de que fueron liberados por los aldeanos que los mantenían retenidos en Tacana. - / AFP

“A la par, los comandantes de la región y la zona militar se movieron hacia el área para atender la situación. Llegaron y dialogaron con la gente. A las 18 horas, se liberaron a nueve de los elementos retenidos”, ha explicado Sandoval. “Se quedaron seis militares, con las armas y los vehículos. Nunca se los llevaron a Guatemala, pero sí a un punto lejano del área del incidente”.

El general ha finalizado explicando que ya en la noche, 20.30 aproximadamente, la “Unidad de vinculación ciudadana” del Ejército llegó al área y lograron liberar al resto de militares, cosa que ocurrió finalmente durante la madrugada del martes.

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