López Obrador desactiva el conflicto del agua con EE UU ante el temor a nuevos ataques de Trump

El presidente cumple con el trasvase del Río Bravo, asegura que queda garantizada el agua para la frontera mexicana y da las gracias a EE UU por su “comprensión y solidaridad”

Vista general de la presa La Boquilla, en septiembre de 2020, en Chihuahua.
Vista general de la presa La Boquilla, en septiembre de 2020, en Chihuahua.LUIS TORRES / EFE

Contrarreloj, México ha logrado desactivar un conflicto diplomático enquistado desde el verano y que amenazaba con desencadenar nuevos ataques del vecino estadounidense. El sábado era la fecha límite para cumplir con los pagos de un antiguo acuerdo binacional que regula el intercambio de agua entre ambos países. México debía un volumen importante de agua tras heredar impagos del Gobierno anterior y la diplomacia estadounidense llevaba apretando las tuercas desde septiembre, sirviendo de correa de transmisión de los empresarios del campo texanos, un granero de votos para Donald Trump de cara a las elecciones del 3 de noviembre.

Para añadir aún más presión, los agricultores mexicanos de Chihuahua, norte del país, se rebelaron por la falta de agua para sus cultivos y en julio tomaron a la fuerza el control de una de las presas, provocando enfrentamientos con la Guardia Nacional que se saldaron con dos muertos y varios heridos. Andrés Manuel López Obrador acusó al Gobernador, el panista Javier Corral, de estar detrás de las protestas con el objetivo de desgastar al Gobierno federal sin importarle echar más fuego a la disputa con EE UU.

México ha sorteado finalmente el escollo y este jueves anunció un acuerdo que cumple con sus compromisos diplomáticos a la vez que, aseguran, también queda garantizado el abasto de agua para el campo mexicano y las 13 ciudades fronterizas. Entre las conclusiones del acuerdo, la delegación de López Obrador subraya como un éxito la introducción de una cláusula por la que EE UU se compromete a compartir agua “para usos municipales en caso de una emergencia, sequía extrema o accidentes en la infraestructura hidráulica”.

“Se evitó una sanción, un conflicto. Se llegó a un acuerdo, un buen entendimiento”, dijo López Obrador en la conferencia mañanera de este jueves. México debía a su vecino del norte más de 350 millones de metros cúbicos de agua cuando a mediados de septiembre estalló el conflicto. Durante este mes, ha ido trasvasando agua hasta llegar al pago final de 130 millones este jueves. Para apaciguar la tensión con los productores de Chihuahua, el Gobierno ha tomado el agua mayoritariamente de las reservas de las presas internacionales, dejando a salvo el embalse de la Boquilla, donde se produjeron los enfrentamientos durante el verano.

“Se resolvió la emergencia. Pero aún hay que arreglar cosas de fondo como renegociar las concesiones y el huachicoleo de agua que supone una pérdida de más de 200 millones de metros cúbicos”, apunta Víctor Quintana, investigador de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, capital de Chihuahua.

El nudo del conflicto son los dos ríos que comparten México y EE UU. El Colorado, al oeste; y el Bravo, al este. El tratado de 1944 regula los derechos y obligaciones de ambos vecinos. Estados Unidos debe entregar, cada año, 1.800 millones de metros cúbicos de agua del río Colorado a cambio de que el Gobierno mexicano ceda 2.200 millones de metros cúbicos del río Bravo, cada cinco años.

Entre los cuatro Estados norteños que deben ceder aguas del Río Bravo, Chihuahua es el único que a su vez no recibe agua estadounidense del Río Colorado. Además, es el responsable de aportar más de la mitad del volumen total porque cuenta con el mayor afluente del Bravo, el Río Conchos. Todo ello en un contexto de dura sequía. Este verano se han registrado en la zona temperaturas de hasta 45 grados centígrados. Según un estudio del centro Geo, dependiente del Conacyt, la cuenca del Río Conchos sufrirá, en el escenario conservador, un aumento en la temperatura del aire de dos grados centígrados hacia finales del siglo XXI, así como un incremento en la evaporación potencial de hasta un 7%.

López Obrador aprovechó la presentación del acuerdo para cargar de nuevo contra Corral y su actitud “politiquera”. El Gobierno federal acusa al Gobernador haber incumplido los acuerdos internos que él mismo firmó para el trasvase de agua, primero con la Secretaría de Gobernación y después con Cancillería. Del mismo modo, el presidente también se explayó en agradecimientos al bando estadounidenses. “Quiero aprovechar para agradecer al Gobierno de Estados Unidos por su comprensión y su solidaridad, agradecer al Presidente Donald Trump, al Secretario de Estado, el señor Pompeo, porque tuvimos algunas dificultades para el cumplimiento de este acuerdo, sin embargo ellos entendieron la circunstancia especial de la entrega”.

México ha sido muy consciente desde el principio del este conflicto que, de seguir aumentando la presión diplomática, las aguas fronterizas podrían haberse convertido en un nuevo quebradero de cabeza, como ya sucedió el verano pasado con los flujos migratorios, cuando Trump consiguió que su vecino militarizara la frontera a cambio de que EE UU retirara la amenaza de imponer aranceles. Con la batalla electoral por la Casa Blanca en el horizonte, México no ha querido correr más riesgos en una política de contención de los golpes del bando republicano. El último amago fue el mes pasado, cuando Trump amenazó con sancionar a México si no “hace más” en la lucha con el narcotráfico.

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