Detenido el exgobernador mexicano César Duarte en Florida

El político del PRI, acusado de corrupción, estaba prófugo de la justicia desde 2017

El exgobernador de Chihuahua, César Duarte.
El exgobernador de Chihuahua, César Duarte.Jose Luis Gonzalez / Reuters

El exgobernador mexicano César Duarte ha sido detenido este miércoles en Florida, según ha confirmado la Fiscalía General de la República (FGR). El exmandatario del Estado norteño de Chihuahua estaba prófugo de la Justicia mexicana desde 2017 y tiene al menos una veintena de denuncias por corrupción en su contra. El Gobierno mexicano lanzó en 2018 una orden de captura y pidió a la Interpol que emitiera una ficha roja, lo que permitió la detención con fines de extradición en territorio estadounidense.

La detención se ha producido durante la visita del presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, a Washington, con el anuncio de la captura a menos de dos horas de la declaración conjunta que dio López Obrador con su homólogo estadounidense, Donald Trump. Se da también en una semana cargada de anuncios de gran peso por parte del Gobierno mexicano. El lunes se acordó la extradición desde España de Emilio Lozoya, exdirector de la paraestatal Petróleos Mexicanos (Pemex) y principal señalado por la trama de Odebrecht en México, acusado de aceptar alrededor de 10 millones de dólares en sobornos que terminaron en la campaña del PRI en las votaciones de 2018. El martes se hizo público un vuelco en la investigación del caso Ayotzinapa, con el hallazgo de los restos de uno de los 43 estudiantes desaparecidos hace seis años y el desmantelamiento de la llamada “verdad histórica”, la versión de los hechos que defendió el Gobierno de Enrique Peña Nieto. Este miércoles, el turno ha sido del exgobernador Duarte, capturado en Miami, aunque aún no se han revelado mayores detalles de la detención.

Duarte gobernó Chihuahua de 2010 a 2016. Su sucesor, Javier Corral, lo acusa de desviar alrededor de 1.200 millones de pesos (más de 60 millones de dólares) durante su Administración. El exgobernador también fue señalado de desviar alrededor de 250 millones de pesos (12 millones de dólares) del erario público para financiar las campañas del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en 2016. También se le responsabiliza de aumentar la deuda estatal hasta 48.000 millones de pesos (2.500 millones de dólares) y de desfalcar más de 6.000 millones más (320 millones de dólares). El grueso de las denuncias lo acusan de malversación de fondos. La prensa mexicana da cuenta de 11 órdenes de captura contra el político. En 2018, la Procuraduría General de la República, predecesora de la FGR, desechó una denuncia contra Duarte por el desvío de 65 millones de pesos.

Duarte pasó de ser reconocido públicamente por el expresidente Peña Nieto como uno de los rostros del “nuevo PRI”, en una promesa por dejar atrás la imagen negativa de la agrupación política, en 2012 a ser expulsado del partido a mediados del año pasado. “Siempre lo he dicho, el PRI estará del lado de la ley, y en contra de la corrupción, tope hasta donde tope”, ha escrito en Twitter el dirigente priista, Alejandro Moreno, quien ha evitado mencionar el nombre de Duarte. “Si algún priista cayó en actos de corrupción habrá traicionado al gobierno, a las instituciones y al partido”, ha agregado Moreno, líder de un partido que pagó la sombra de la corrupción en las elecciones de 2018 y arrastra desde entonces los peores resultados de su historia.

La narrativa de un “nuevo PRI” no hizo más que empeorar a la postre la imagen del partido. Duarte es el último eslabón de una cadena de exgobernadores priistas que han sido acusados y procesados por corrupción. La lista incluye a Javier Duarte, exgobernador de Veracruz y sin ningún vínculo sanguíneo pese al apellido, condenado a nueve años de prisión después de declararse culpable de lavado de dinero y asociación delictuosa, tras ser capturado en Guatemala en 2017, así como a Roberto Borge, exmandatario de Quintana Roo, que fue detenido en junio de 2017 en Panamá por varios fraudes que superan los 45 millones de dólares.

Los rivales políticos de Duarte y la prensa ya lo habían identificado en Estados Unidos en los últimos dos años, tanto en Nuevo México como en Texas. Duarte supuestamente intentó tramitar una visa humanitaria en EE UU, al argumentar que sus hijos tenían la ciudadanía estadounidense. En la ficha de Interpol, Duarte es descrito como un hombre calvo de 57 años, que usualmente lleva un bigote recortado. Más allá de su aspecto físico, el político era reconocido también por su estilo de vida oneroso, con relatos públicos de decenas de propiedades y ranchos que superan en conjunto las 40.000 hectáreas, animales exóticos y cientos de cabezas de ganado fino.

“Nadie está por encima de la ley”, ha expresado Santiago Nieto, titular de la Unidad de Inteligencia Financiera de la FGR, el brazo de la Fiscalía que sigue el rastro del dinero. Nieto, quien fue fiscal electoral antes de su actual cargo, es junto a Corral una de las figuras públicas más interesadas en la captura de Duarte. El expolítico priista llegó, incluso, a ocupar la presidencia de la Cámara de Diputados entre 2008 y 2009. Aún queda por definir cuándo y en qué términos será enviado y juzgado en México.

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