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Honduras recuerda entre disturbios el décimo aniversario del golpe

Las protestas contra Juan Orlando Hernández agudizan una crisis que comenzó hace una década con la salida de Zelaya del poder

Manifestación de protesta el miércoles en Honduras
Manifestación de protesta el miércoles en Honduras EFE

 Hace diez años, el 29 de junio de 2009, el presidente Manuel Zelaya salió del poder a punta de pistola por la noche y en pijama. Una suma de civiles y militares lo mandó a Costa Rica donde apareció al día siguiente para dar una rueda de prensa. Desde entonces el país centroamericano vive en una periódica sucesión de protestas que han impedido la estabilidad política al país centroamericano tres elecciones después.

En los últimos días los disturbios han vuelto a las calles y arrecian las protestas contra el actual mandatario Juan Orlando Hernández, acusado de reelegirse ilegalmente y de ser la cabeza visible del Partido Nacional que propició la caída de Zelaya. Los actos del viernes en recuerdo del décimo aniversario, fueron el epílogo a varias semanas de enfrentamientos entre la policía y los grupos de estudiantes y trabajadores de la educación y la sanidad, que han dejado dos muertos y decenas de heridos de bala.

El viernes, en la capital San Pedro Sula, unas 2.000 personas, según la agencia France Press, volvieron a entonar “Fuera JOH” el grito clásico de protesta con las iniciales del mandatario. En varios puntos de la ciudad hubo barricadas y bloqueos con hogueras que fueron disueltos por la policía. "Son diez años de balas, muertos, asesinatos de gente que lucha por sus derechos", dijo Zelaya a la prensa durante un acto rodeado de cuerpos especiales de la policía. Horas antes el aeropuerto tuvo que cancelar algunos vuelos debido a las amenazas de nuevas protestas en los alrededores de la pista.

Los trabajadores de la educación y la salud iniciaron hace dos meses una movilización contra dos proyectos de ley supuestamente dirigidos a privatizar ambos sectores. A ellos se sumaron la oposición política y los estudiantes. Las protestas de los últimos meses habían perdido fuelle hasta que el lunes la policía militar violando la autonomía universitaria, ingresó a la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) y disparó contra estudiantes. Cuatro jóvenes resultaron con heridas de bala y dos uniformados quedaron heridos por las pedradas.

El presidente Hernández ha responsabilizado a la oposición de intentar desestabilizar el país con “el manual chavista” y se ha comprometido a garantizar el libre tránsito con el despliegue de la policía militar.

Desde el golpe de Estado en 2009 y la posterior represión que dejó decenas de muertos Honduras inició un periodo de inestabilidad social y política creciente que vivió uno de sus momentos álgidos en 2015, tras el fraude en el Seguro Social. Dos años después le siguió un proceso electoral, considerado fraudulento por la misión de observación de la Organización de Estados Americanos (OEA), que le permitió mantenerse en el poder otros cuatro años más, hasta entonces prohibido en la Constitución. Su reelección avivó el rechazo contra el mandatario acusado por Zelaya, cercano a Nicolás Maduro, de nepotismo y vínculos con el narcotráfico, debido cuyo hermano Tony está detenido en Estados Unidos por narcotráfico

A la convulsa toma de posesión en 2018 celebrado entre gases lacrimógenos y pedradas, se su suma ahora la revuelta de los sectores de salud y educación que ha vuelto a desestabilizar el gobierno de Juan Orlando. En su haber el mandatario, alega haber frenado la violencia de las pandillas que se elevó a niveles de récord mundial tras el golpe de Estado. En 2008 había 56,6 homicidios intencionales por cada 100.000 habitantes, pero para 2011 ya se había disparado a 86,47. Según los datos de la policía de Honduras (SEPOL), el año pasado la tasa ya se había reducido a 41,41. Esta cifra, sin embargo, le sigue garantizando a Honduras un lugar en la lista de países más violentos del mundo. FIN

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