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El PRI inicia su camino a las presidenciales de 2018 con su Asamblea Nacional

El partido arranca sus trabajos este miércoles para reformar sus estatutos

José Antonio Meade, secretario de Hacienda, el 26 de julio.
José Antonio Meade, secretario de Hacienda, el 26 de julio. Cuartoscuro

El Partido Revolucionario Institucional inicia este miércoles los trabajos de su XXII Asamblea Nacional, la primera que realiza desde 2013. En cinco mesas repartidas en todo el país, el partido gobernante, con ocho millones de militantes, pretende actualizar sus estatutos y comenzar a definir su programa rumbo a las presidenciales de 2018. Sin embargo, este no es el mejor momento del partido, creado en marzo de 1929. La organización ha perdido millones de votos en los últimos años. No solo ha perdido apoyos, también poder territorial y credibilidad por los escándalos de corrupción en los que han estado involucrados varios de sus gobernadores. A pesar de esto, el partido del presidente Enrique Peña Nieto culminará el sábado su enésima modernización con un evento multitudinario para 15.000 personas en el Palacio de los Deportes de la Ciudad de México. Estas son las claves a seguir en la asamblea del PRI.

1.- Las mesas:

La discusión del PRI se llevará a cabo este miércoles y jueves de forma paralela en cinco estados, todos gobernados por el tricolor. En cada uno de ellos serán instaladas mesas temáticas conformadas por 600 delegados. En Saltillo, Coahuila los delegados discutirán la declaración de principios. En Mazatlán, Sinaloa, ética y rendición de cuentas. En Toluca, la capital del Estado de México, se hablará del programa de acción. En Zapopan, Jalisco, se debatirá la visión de futuro. El peso y la atención de las próximas 48 horas, sin embargo, estarán enfocados en la mesa de estatutos, en Campeche, Campeche. Allí está la clave principal.

2.- Los estatutos.

La mesa de Campeche tuvo un registro récord. Unos 2.000 delegados quisieron ser parte de la discusión que reformará los estatutos del partido. El artículo 166 señala en su fracción novena que los aspirantes a la presidencia, los gobiernos estatales y la jefatura de Gobierno de la Ciudad de México solo podrán estar al alcance de quien acredite una militancia de diez años. La modificación o derogación de esta fracción tendría una dedicatoria especial para el secretario de Hacienda, José Antonio Meade, quien no es militante del PRI. El funcionario ha ocupado tres secretarías con el Gobierno de Enrique Peña Nieto, pero también fue ministro en la Administración de Felipe Calderón, del PAN. Otro de los beneficiados por la reforma estatutaria sería Aurelio Nuño, el secretario de Educación y uno de los delfines de Enrique Peña Nieto. No está claro si el ministro de 39 años cumple con el requisito.

Los estatutos del PRI también permiten postular al Congreso, a las gubernaturas y a la jefatura de Gobierno de la Ciudad de México a “simpatizantes”. Estos son definidos por su “prestigio, fama pública” y pueden acceder a una candidatura cuando las encuestas los coloquen por delante de un militante en reconocimiento y aceptación. La asamblea modificaría los estatutos para abrir la puerta a una candidatura presidencial a un simpatizante.

3.- El método.

El PRI culminará su asamblea XXII sin candidato para las presidenciales de 2018. La dirigencia del partido, en manos de Enrique Ochoa, prefiere que esa decisión quede en manos del Consejo Político Nacional, un grupo de 700 militantes distinguidos, que sesionará en noviembre. Sin embargo, militantes y exgobernadores pretenden que la asamblea discuta la forma de elección del candidato e inicie el camino a las elecciones del próximo año. El grupo pide que el aspirante del PRI a la presidencia sea resultado de una consulta abierta a los ocho millones de militantes. La dirigencia no coincide con esta propuesta y prefiere que la candidatura sea producto de una combinación de varios métodos, entre los que se encontrarían convenciones de delegados, asambleas y una eventual consulta a la base.

4.-La rebelión.

El PRI siempre se ha distinguido por una unidad sin fisuras, al menos públicas. Sin embargo, un grupo de exgobernadores y militantes veteranos han levantado la voz para criticar a la dirigencia. Entre ellos se encuentran los exmandatarios de Oaxaca, José Murat y Ulises Ruiz; de Yucatán, Ivonne Ortega; además de César Augusto Santiago, José Ramón Martel, José Encarnación Alfaro y Alberto Aguilar Iñárritu. Entre intereses particulares y preocupaciones partidistas, el grupo pretende empujar el tema de la consulta abierta a las bases para elegir candidato presidencial. Los críticos exigen a Ochoa y a la secretaria, Claudia Ruiz Massieu, escuchar nuevamente a la militancia y corregir el rumbo del partido para que éste tome distancia de Peña Nieto y el dedazo, una práctica que forma parte de las tradiciones del PRI.

5.- Combate a la corrupción.

El PRI celebra su asamblea vapuleado por los escándalos de corrupción del exgobernador de Veracruz, Javier Duarte, y Roberto Borge, de Quintana Roo. El primero aguarda juicio en una prisión de la Ciudad de México. El segundo llegará a México en las próximas semanas extraditado desde Panamá para enfrentar la ley. Con estos antecedentes, el PRI pretende discutir en su asamblea cómo recuperar credibilidad en materia de combate a la corrupción política. Enrique Ochoa asegura que se debatirá la eliminación de la inmunidad parlamentaria, el fuero, para todos los cargos. También se creará una comisión de ética para que vigilar a los militantes que tengan responsabilidades públicas y que investiguen cuando existan señalamientos de irregularidades o malas prácticas.