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Los sindicatos aumentan la presión sobre Mauricio Macri con una marcha por todo el país

Decenas de gremios argentinos de todo el país confluyen en la Plaza de Mayo con la denominada Marcha Federal

La Marcha Federal congrega a una multitud en la Plaza de Mayo porteña.
La Marcha Federal congrega a una multitud en la Plaza de Mayo porteña.

Mauricio Macri ganó las elecciones de noviembre de 2015 por un estrecho margen de menos de tres puntos. Sin embargo, la debilidad de la oposición y su fuerte división le ha permitido desde entonces un margen de maniobra importante. Macri no gobierna como si hubiera ganado por la mínima, sino con una comodidad notable en el Congreso y alianzas con buena parte de la oposición y los gobernadores peronistas, que tienen los mismos problemas financieros que él y se acercan al presidente para afrontar juntos la crisis y recibir ayuda del Presupuesto. Macri está relativamente tranquilo gracias a ese conjunto de pactos, que incluyen a una parte del sindicalismo. Sin embargo, es en este mundo donde se está produciendo la mayor tensión, con grupos que presionan para iniciar ya una batalla sin cuartel contra Macri por el ajuste similar a la que hicieron los sindicatos peronistas contra el radical Raúl Alfonsín -13 huelgas generales- o contra el también radical Fernando De la Rúa –que acabó huyendo en helicóptero en 2001-. En ese contexto de batalla dentro del sindicalismo, Macri, de viaje en China por la cumbre del G-20, se enfrenta a la segunda gran manifestación organizada por los sindicatos –la primera fue el 29 de abril- e impulsada por el sector más cercano al kirchnerismo, liderado por Hugo Yasky, y formado en su mayor parte por empleados públicos como los maestros.

Sin embargo, casi todos los sindicatos fuertes estarán allí, también su supuesto aliado Hugo Moyano, el sindicalista más poderoso de Argentina con su liderazgo sobre los camioneros, un gremio que dirige su hijo Pablo. Es un nuevo aviso de que poco a poco la oposición se va organizando, aunque todavía no parece en condiciones de organizar una huelga general, que es lo que desean los más duros. La marcha tiene mucho simbolismo porque se ha organizado con cinco columnas que han viajado más de 8.300 kilómetros desde distintos puntos del país durante los últimos días. Se le llama Marcha Federal, agrupa a 130 gremios, partidos políticos y organizaciones sociales (como Abuelas de Plaza de Mayo) y concluye en la simbólica Plaza de Mayo, frente a la Casa Rosada. El simbolismo es porque la última Marcha Federal se realizó en 1994 contra Carlos Menem (1989-1999), el presidente peronista que para los argentinos trae malos recuerdos porque después de los años dorados de su mandato llegó el desastre de 2001, del que en buena parte se le responsabiliza.

Hasta ahora algunas movilizaciones que solo contaban con el apoyo del kirchnerismo duro han tenido seguimiento dispar y algunas escaso para lo habitual en Argentina, un país en el que la movilización masiva es la forma tradicional de hacer política y mover las decisiones. Pero esta parece diferente. En cualquier caso el Gobierno de Macri demuestra que sigue teniendo una gran capacidad de negociación con los sindicatos y el mismo día en que se produce la marcha masiva el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, ha convocado una reunión con el nuevo triunvirato que dirige la Confederación General del Trabajo (CGT), la principal central argentina recién unificada. El ministro Triaca dijo, al término del encuentro con el triunvirato, que mantuvo con los líderes sindicales un “diálogo maduro y muy profundo”. También reveló que la Marcha Federal estuvo presente en la mesa.

El triunvirato de la CGT con el ministro Triaca.
El triunvirato de la CGT con el ministro Triaca. Presidencia

“Se hicieron algunos comentarios de la marcha de hoy. Entendemos que en una Argentina donde hay libertad para expresarse esta marcha tiene una manifestación clara. Entendemos las dificultades que plantean esos sectores y son las mismas que planteó la CGT hoy en la reunión”, dijo Triaca, hijo de Jorge Triaca, sindicalista peronista y exministro de Trabajo de Menem a principios de los 90.

La reunión de la CGT en la sede de Trabajo ha sido el juego eterno de una de cal y una de arena que los sindicatos peronistas vienen jugando con todos los gobiernos. De momento no parece que se animen a declararle la guerra sin cuartel a Macri porque lo ven fuerte, admiten en privado algunos sindicalistas, pero si la situación económica sigue sin resolverse ese equilibrio de fuerzas cambiará. Otra es la realidad entre los sindicatos más combativos, los mismos que se han puesto al frente de la Marcha Federal, convocada "contra los tarifazos, los despidos y el ajuste". El reclamo es similar al que se levantó durante aquella de los años 90 contra Menem.

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