Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

“Nunca ha habido democracia en este país”

Cuitláhuac García, pupilo del eterno líder de la izquierda mexicana, Andres Manuel López Obrador, pelea por la gubernatura de Veracruz. Nadie apostaba por él en un estado donde siempre ha gobernado el PRI, pero las cosas han cambiado

Cuitláhuac García, haciendo campaña en Progreso de Zaragoza.
Cuitláhuac García, haciendo campaña en Progreso de Zaragoza.

En 2002, el estudiante Cuitláhuac García compareció ante sus directores de tesis en la Universidad Técnica de Hamburgo, en Alemania, la TUHH. Era la primera evaluación. Había estudiado ingeniería mecánica en la Universidad Veracruzana y luego, poco después de graduarse, había obtenido una beca para estudiar el doctorado en el extranjero. Su tema era “desigualdades lineales matriciales”, elaborar modelos matemáticas para controles remotos de objetos grandes. Cuitláhuac, que entonces contaba 34 años, eligió un misil como ejemplo de objeto grande.

Cuando Cuitláhuac dijo misil, se le quedaron mirando. Poco después le interrumpieron. “¿Oiga, usted no sabe que aquí estudiaron los terroristas de las Torres Gemelas?”, le dijo uno ellos. El estudiante ignoraba que Mohamed Atta había estudiado allí antes que él. Atta, el egipcio que estrelló el avión en la torre norte.

“Imagínate”, dice, “mexicano, al lado de Estados Unidos, estudiando en la universidad donde estudió éste, hablando de un misil… Jaja, no”. Cuitláhuac hubo de cambiar toda su tesis, empezar de nuevo. “Me costó mucho, fue muy pesado, pero así es”, dice.

El discurso del candidato de Morena a la gubernatura de Veracruz es una historia contínua de superación y entrega. Hable de política o modelos matemáticos, tiene claro que él no compite: sale a ganar.

Sus contrincantes son los poderosos primos Yunes, candidatos de los partidos tradicionales. Héctor Yunes contiende por el PRI, el partido del gobernador, Javier Duarte. El PRI siempre ha gobernado Veracruz, pero la gestión de Duarte, trufada de escándalos de corrupción, crisis de seguridad y declaraciones altisonantes, dificulta su elección.

La derecha del PAN y la izquierda del PRD se han aliado, asunto que repiten en otros estados, y apoyan a Miguel Ángel Yunes. Ha sido una campaña sucia, con acusaciones de toda índole volando de un lado a otro: robo, desfalco, incluso pederastia.

Cuitláhuac García, pupilo de Andres Manuel López Obrador, líder de Morena, eterno aspirante a la presidencia de México, ha aprovechado el desgaste de los primos y se acerca en las encuestas. Las elecciones son el 5 de junio.

Cuando Cuitlahuac volvió a México, en 2005, ayudó a su papá, un maestro de provincia, a ganar una diputación local, la de Xalapa, la capital de Veracruz, la misma que ganaría él mismo el año pasado. Luego trabajó en la campaña presidencial de López Obrador en 2006. “Agarraba mi camioneta, un proyector, una bocina y me iba a los pueblos. Les ponía lo que no ponían las televisiones. Me parecía muy importante el ámbito rural. Si no llegábamos, nadie sabía lo que decíamos”. Aquella vez perdieron por poco. De hecho, denunciaron fraude. El candidato pensó entonces que la vía política estaba muerta. “Yo entonces era partidario de tomar el palacio de Gobierno… Dije, ni modo, hoy nos toca morir”. Pero la cosa se calmó y Cuitláhuac ayudó a su jefe a fundar Morena en Veracruz. “Nunca hubo democracia en este país. El voto no ha servido para cambiar las cosas”, dice.

Ahora repite la jugada de cara al cinco de junio. El jueves pasado visitó varias comunidades del norte del estado. Caminar, caminar, caminar, ese es su lema. En Progreso de Zaragoza, una aldea minúscula, dijo: “¿Cuánto les pagan por el kilo de maíz al mayoreo?”. Contestaron que dos, que tres pesos, una miseria. “Yo les subiré a cinco”.

Más tarde, en otra comunidad de otro pueblo, sentado a la mesa de una oficina, criticaba la lógica parlamentaria en México. La única crítica que ha recibido en estos meses como diputado federal por Xalapa, es que no ha bajado dinero para la ciudad. “Lo que pasa”, dice “es que ese es un dinero sucio, muy sucio. Es un gancho para tener dinero, tienes que entrar en negociación política, aceptar que el presupuesto federal se vaya a donde ellos quieren… Yo nunca le dije a un xalapeño, ‘oye, yo voy a pavimentar tu calle’, no. Yo iba a ser legislador. Alguno me decía, ‘no voy a votar por ti’. Pues no votes por mí… Yo soy legislador”.

- Pero antes le escuché decir que subiría el precio del maíz dos pesos, ¿no es lo mismo?

- No, porque no lo usas electoralmente. Es hacer productivo el campo, lo hace EEUU. Además, sería como gobernador, debo hacerlo. Allá –en el congreso federal– no, porque soy legislador.

El hombre que pudo dedicarse a idear controles para misiles, pretende volar por los aires el statu quo de Veracruz.

 

Más información