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Un cierre conflictivo y una celebración por anticipado

A medida que los puestos de votación fueron cerrando, algunos venezolanos celebraban por anticipado en las calles. Otros se guardaron en sus casas a esperar los resultados

Opositores del chavismo hoy, en Caracas.
Opositores del chavismo hoy, en Caracas. Bloomberg

Faltando casi tres horas para que se cerraran los puestos de votación, los líderes de la oposición y del chavismo llamaron a los electores a su operación “remate”, un esfuerzo final para conseguir votos. Sin embargo fue entonces cuando menos personas acudieron a las urnas.  Entre las cuatro y las seis de la tarde, cuando los puestos de votación deberían haber cerrado por ley, poca gente fue a votar.

En las urbanizaciones de clase media y alta de Caracas, la gente se guardó antes de caer la noche, pero en los barrios populares los vecinos salieron a las calles a empezar una fiesta, a la salida misma de los puestos de votación. Alrededor de la escuela Luisa Cáceres Arizmendi, en la zona norte de Petare, los puestos de comida vendían pastelitos andinos y la gente tomaba cerveza o “guarapita”, una bebida fermentada con jugo de fruta. Debajo de un toldo había un altavoz instalado que emanaba salsa a todo volumen. Unos pocos bailaban y los jóvenes pasaban con sus motos calle arriba y abajo, revolucionando sus motores.

Al interior del puesto de votación, donde 3.200 electores habían sufragado desde las 6:45 de la mañana, los jurados de mesa y testigos estaban relajados. Reportaban algunos votos nulos, y en horas de la tarde, mucho aliento alicorado entre los participantes. “Vamos ganando. Ya es hora de un cambio,” decía sonriente Roxana, una de las testigos de la oposición, en una mesa del centro. Allí, según ella, a pesar de ser un barrio popular, la oposición siempre ha tenido más votos.

En el otro extremo de la ciudad, en la escuela Amanda Schnell, en la parroquia (barrio) La Vega, tradicionalmente chavista, un grupo de opositores celebraba en plena calle a ritmo de reggaeton. Más cerca de la entrada de la escuela, permanecía un toldo rojo del oficialismo que también celebraba. La calle estaba dividida políticamente y se turnaban cantando consignas. La tensión fue aumentando porque de los edificios de atrás de la escuela alguien disparó unos tiros.

A las 6:30 de la tarde ya había votado el 85 por ciento de los electores en las 12 mesas habilitadas, un récord para elecciones parlamentarias, según Juan Carlos Velásquez, coordinador de ese centro, donde la oposición tradicionalmente perdía y el chavismo movilizaba votantes al final del día.

“No hubo operación galope”, dijo Pedro Vicent, opositor y habitante del barrio, porque el chavismo, añadía, llegó a estas elecciones muy desmotivado y porque a través de los años, la oposición también fue aprendiendo a organizar a su gente. Dentro del centro de votación, varios testigos de la Mesa de la Unidad hacían gestiones para que cerraran el centro de votación y emitieran los resultados.

La tensión fue aumentando porque de los edificios de atrás de la escuela alguien disparó unos tiros

Casi a las 19.30 y ante una situación cada vez más incierta a las afueras del centro, el comandante de la Guardia Nacional y encargado del Plan República de la escuela, el Capitán Mendoza, convocó a todos los miembros de la mesa a una reunión en la planta baja del recinto. “Es la primera vez que trabajo en esta escuela. Quiero felicitarlos a todos. Al parecer nunca hubo tanta fluidez. Yo prefiero cerrar el centro, estamos listos para comenzar el escrutinio, pero tengo que esperar esa llamada”. La misma situación, dijo, se estaba reportando en otros centros de votación de esa parroquia.

A esa hora, sin embargo, ya nadie entraba o salía del puesto de votación. En la reja permanecía el miliciano Víctor Medina, quien se definía como revolucionario de la época de la Liga Socialista y responsable de haber elaborado la cartelera navideña a la entrada de la escuela y varios de los murales decorativos. Cuando no andaba de miliciano, con uniforme verde, por lo general podían encontrarlo de lunes a viernes en la biblioteca. “Que celebren todo lo que quieran, hasta que se den cuenta que ganamos”, comentaba entre risas.

A medida que avanzaba la noche y no se conocían los resultados, la tensión en la calle subía, igual que los cohetones que lanzaban al aire. Para disuadir un posible choque entre las partes, llegó un contingente de la policía. La mayoría de los que celebraban por anticipado se fueron a sus casas antes de la medianoche a continuar la celebración y a esperar. Aún no se conocían los resultados.

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