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Los urbanistas advierten: el DF sí pierde con el Corredor Chapultepec

El polémico proyecto robará espacio a la ciudad, generará expulsiones de la zona y lejos de traer beneficios, la hundirá en más de un sentido, advierten los expertos

Es un fin de semana complicado para la Ciudad de México. Este domingo, los habitantes de la delegación Cuauhtémoc decidirán si aprueban o rechazan el proyecto Corredor Cultural Chapultepec, un andador de un kilómetro y dos pisos con locales comerciales que, según sus promotores, ofrecerá un área de convivencia libre de automóviles, y según sus opositores, privatizará el espacio público. El Gobierno local asegura que la ciudad no pierde nada porque no invertirá un solo peso, pero los urbanistas explican que los inmuebles ubicados en la avenida se hundirán en más de un sentido.

El gestor oficial del proyecto, Simón Levy, asegura que el Corredor beneficiará a los habitantes de la zona sin que ellos -a través de sus impuestos- realicen gasto alguno, pues toda la inversión -incluida la remodelación de la calle- será privada. Argumenta que los vecinos se beneficiarán con los arreglos, las áreas verdes y los siete espacios culturales que, según él, contempla para danza, teatro, gastronomía, huertos urbanos, cine al aire libre y "la primera biblioteca digital del país". Los expertos, sin embargo, prevén la expulsión de personas y negocios que no puedan sostener el nivel económico que demandaría la zona tras los cambios; así como el establecimiento de un peligroso precedente para otras zonas de la ciudad.

"Al generar un segundo piso donde están las tiendas de mejor nivel, todos los locales comerciales de la parte de abajo van a perder valor, al no tener una intervención del nivel del corredor les generará pérdidas. Todos los predios aledaños, que no tengan la capacidad suficiente para tener una mejora urbana que los haga competir, los va a sacar. O si hay un local comercial de ingreso medio no va a tener la capacidad de seguir pagando la renta al aumentar la plusvalía, esto los expulsa y hace que pierdan su trabajo. Eso es la minusvalía", explica Guillermo Bernal, urbanista y director de la asociación civil Lugares Públicos.

Bernal participó en las sesiones informativas de este proyecto, durante las cuales expuso un 'Atlas sísmico' de la Ciudad de México, en el que la zona de Chapultepec aparece como una de las más vulnerables en caso de un terremoto. El mapa es una reproducción de los planos que le mostró la delegación Cuauhtémoc, aunque los promotores del Corredor afirman que la estructura tendría pilotes que la sostienen en medio del movimiento telúrico.

"Existe la tecnología para mantener este tipo de estructuras, los desarrolladores van a poder construir con la certeza de que su construcción no tendrá ningún problema", reconoce Bernal, pero advierte que los edificios aledaños que no tengan la misma tecnología sí se verán afectados, tanto por los movimientos de la tierra como por el peso del Corredor, que irá deteriorando y hundiendo paulatinamente las viejas construcciones. "Probablemente la estructura nueva no va a tener ningún daño, el problema no es esa sino las estructuras aledañas al segundo piso, que no van a tener inversión y, de nuevo, se genera el proceso de expulsión, gentrificación y minusvalía para los habitantes".

La preocupación por los inmuebles de la avenida Chapultepec no se limita a casas y negocios. Otra de las irregularidades que han acusado los que rechazan el proyecto es que el proyecto del Corredor no cuenta con el visto bueno del instituto de Antropología -encargado de proteger el patrimonio histórico-, necesario para asegurar que los inmuebles protegidos y el acueducto ubicado en la avenida no sufran daño alguno. Y el instituto lo deja claro en su sitio web: al ingresar, un ineludible anuncio espeta al visitante "el INAH no ha autorizado el denominado Corredor Cultural Chapultepec".

Estas afectaciones son producto de la inadecuada planeación del Corredor, agrega la arquitecta Tatiana Bilbao. Un proyecto como ese en una avenida primaria, apunta, debe ser integral y considerar todo lo que habrá a su alrededor para intervenirlo. "Si esto se desprendiera de un plan de desarrollo nacional, luego bajado a uno de la ciudad y luego al nivel del barrio, el proyecto surge solito. Pero esto se generó al revés, con una idea de negocio y buscaron cómo y donde acomodarlo", dijo.

También opositora al Corredor, Bilbao indicó que no está en contra de modernizar la avenida Chapultepec, sino de hacerlo enajenando el espacio público, pues esto sentaría un precedente para que otros inversionistas busquen ocupar otras avenidas privilegiadas, como el Paseo de la Reforma. "Este es un proyecto económicamente muy viable, pero para unos cuantos, para la ciudad no, porque además el otro engaño es que Levy dice que los ciudadanos no vamos a invertir nada. ¿Cómo que nada? Es el espacio público y eso tiene un valor altísimo", puntualizó.

Un proyecto de remodelación de esa vialidad que sí beneficiara a la ciudad incluiría, de acuerdo con la arquitecta: recuperar los predios abandonados o en mal estado que ya existen en ambos lados de la avenida, ampliar banquetas y sí, contemplar la explotación comercial pero a ras de piso y con un plan integral para toda la zona, a largo plazo. "Una ciudad no tiene prisa por generar ganancias y no necesita ser negocio, necesita ser ciudad. Este proyecto tiene mucha prisa y quiere ser un negocio para unos cuantos. La ciudad no son las calles o avenidas, la ciudad es la gente".

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