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¿Por qué comer ñoquis el día 29 da buena suerte? La tradición argentina que también se celebra en España

Varios restaurantes españoles celebran este ritual el día 29 de cada mes, que consiste en colocar un billete bajo el plato para atraer la buena fortuna

Un plato de ñoquis y un billete. Dicen en Argentina que eso es todo lo que necesitas si quieres atraer la suerte, aunque antes de nada debes asegurarte de que este pequeño ritual gastronómico tenga lugar el día 29 del mes, de lo contario, no hay garantías —si es que alguna vez las hubo— de que la buenaventura vaya a ponerse de tu lado. No es extraño que la comida y las supersticiones relacionadas con la fortuna vayan de la mano —hay multitud de ejemplos, como que derramar sal o brindar con agua dan mala suerte, mientras que comer uvas a final del año o que un huevo tenga dos yemas traen buena suerte—, pero no es tan habitual que estas creencias populares lleguen a las cartas de los restaurantes. En España está ocurriendo, desde hace algún tiempo, con la tradición argentina de los ñoquis del 29, que sostiene que comer este tipo de pasta colocando un billete bajo el plato podría darnos ese empujoncito que necesitamos para volvernos más afortunados. Si por lo que sea, no logramos atraer a la suerte, al menos podremos hacer frente a nuestras desdichas con el estómago lleno.

En Madrid son varios los locales que han abrazado la tradición. Uno de ellos es Dot Café (Eugenio Sellés, 6), en el distrito de Arganzuela, que decidió unir fuerzas con sus vecinas de La Central de Pastas (Marqués de la Valdavia, 7) y empezar a montar cenas a base de ñoquis los días 29 de cada mes. Nazarena Romanelli y Dana Balajovsky están detrás de este local de reciente apertura —inauguraron en junio, aunque el proyecto de preparar pasta artesanal está en marcha desde hace dos años— y cuentan que llevaban un tiempo con ganas de organizar cenas periódicas con José y María de Dot. Les hablaron de esta tradición y les gustó la idea de hacerlo en colaboración. Los ñoquis del 29, explican, es una costumbre que proviene de la zona del Río de la Plata, vinculada a la migración italiana, que comenzó a llegar a esa región a finales del siglo XIX, y afirman que se celebra habitualmente en Argentina, Uruguay y Paraguay.

Otros locales madrileños como Cemento (Mira el Sol, 20), Biri Biri (Belén, 6), Picsa (Ponzano, 76) o Proper Sound (Toma Café 3, Raimundo Lulio, 16) también lo celebran, al igual que Insurgente, en el Mercado de Chamberí (Alonso Cano, 10), que lleva ya varios meses reinterpretándola con su propio estilo, que combina influencias latinas y sabores del mundo. En el mes de octubre, sus ñoquis del 29 se sirvieron con salsa de curry verde y osobuco, mientras que el mes anterior optaron por una carbonara con salsa huancaína, queso parmesano y guanciale crujiente. Ahora, en noviembre, van a prepararlos con una salsa de maíz y queso azul.

Agustín Mikielievich, cocinero argentino de Insurgente, junto con el colombiano Genaro Celia, explica que en su casa era algo que se hacía desde siempre. “Mi mamá cuando era joven lo hacía y mi abuela también, no sé a qué época se remonta, pero es una tradición bastante longeva”. Martín Rodrygo Doffi, del restaurante Tucco Real Food en Barcelona (Consell de Cent, 247), donde el 29 de cada mes no faltan los ñoquis, también vincula el ritual a sus abuelos. “Da igual con quién estés, familia o amigos, que la tradición es esa. En mi casa familiar, todos los 29 comíamos ñoquis y, ya de mayor, cuando tenemos una cena entre amigos y cae en 29, comemos ñoquis seguro”, cuenta Mikielievich.

Como toda tradición que se pierde en la noche de los tiempos —aunque el siglo XIX no nos pille tan lejos—, no hay una única explicación a su origen ni parece factible averiguar cuál es el verdadero germen de los ñoquis del 29. Nazarena y Dana de La Central de Pastas dicen: “Cuenta la leyenda que un médico que viajaba de pueblo en pueblo pidió alojamiento a una familia humilde que vivía en el campo. Estas personas le ofrecieron un plato de ñoquis y él, agradecido, les auguró buenas cosechas y dejó unas monedas de oro debajo de su plato. Así nació la tradición de colocar un billete debajo del plato”. Mònica Escudero, de El Comidista, recogía esta misma teoría, datándola en el siglo XIII. El médico en cuestión sería Pantaleón, que viajaba por Italia curando a los enfermos y que acabaría convertido en santo. Al parecer, el día que pidió ese plato de comida, que acabó siendo un plato de ñoquis, fue un 29 de julio y como su augurio de buenas cosechas a la familia que le acogió se cumplió, “los ñoquis quedaron asociados a la abundancia”.

La escritora argentina Clara Obligado explicaba en un artículo en el diario Clarín que en su casa le cuentan a los españoles que se trata de una tradición ligada a la herencia migrante. Cuando los italianos que ya vivían en Argentina invitaban a comer a los parientes que acababan de llegar al país, les servían un plato de ñoquis y, debajo, colocaban discretamente un billete “para ayudar al huésped a terminar el mes”. Lo que entonces era una ayuda para la supervivencia, se acabó transformando en un ritual para atraer la buena suerte. El hecho de que se celebren un 29 tendría bastante sentido si esta teoría fuese la real, ya que es uno de los últimos días del mes, cuando mirar la cuenta bancaria suele dar más vértigo.

El propietario de Tucco Real Food remata con gracia estas especulaciones sobre el origen y la pervivencia de este ritual afirmando que “los argentinos somos muy creyentes en las soluciones mágicas” y está convencido de que, si tienes un amigo argentino, te hará creer también en esta tradición. El billete que se coloca bajo el plato, por cierto, puede ser de cualquier cantidad. Martín Rodrygo añade: “es más, muchos argentinos ponen pesos argentinos viejos, cuyo valor hoy en día es casi nulo”. Y desde La Central de Pastas se plantean si “tal vez hoy en día la tarjeta también debería contar”.

Sobre lo que se come en los restaurantes que celebran este ritual cada mes, es obvio que no faltan los ñoquis, aunque cada local le da su toque personal, cambiando las salsas y las guarniciones o sumando algún plato más para convertirlo en un menú completo. En Tuco Real Food, por ejemplo, incluyen una empanada argentina como entrante y en Dot, al entrante —que varía en cada edición— le añaden también un postre y una bebida. Según lo que incluya el menú, los precios de los ñoquis del 29 oscilan entre los 15 y los 30 euros. En cuanto a la clientela que suele acudir, hay, por supuesto, muchos argentinos afincados en España, aunque Nazarena y Dana de La Central de Pastas han detectado que la convocatoria se amplía cada vez más al público local, al que aseguran que les encanta el plan.

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