Análisis:

Una reivindicación necesaria

La noticia sobre la pronta autorización de la libre dispensación de la píldora del día siguiente o anticoncepción de urgencia supone una muy buena noticia, largamente esperada por quienes trabajamos en la anticoncepción y salud reproductiva de la población. Responde a una reivindicación necesaria para disminuir el número de embarazos no deseados.

La inexistencia de esta medida resultaba alejada de la realidad de muchos países de nuestro entorno. No era congruente esta situación en un país que ha progresado notablemente en derechos cívicos. Igualmente, la diferencia entre distintas auton...

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La noticia sobre la pronta autorización de la libre dispensación de la píldora del día siguiente o anticoncepción de urgencia supone una muy buena noticia, largamente esperada por quienes trabajamos en la anticoncepción y salud reproductiva de la población. Responde a una reivindicación necesaria para disminuir el número de embarazos no deseados.

La inexistencia de esta medida resultaba alejada de la realidad de muchos países de nuestro entorno. No era congruente esta situación en un país que ha progresado notablemente en derechos cívicos. Igualmente, la diferencia entre distintas autonomías mostraba desigualdades no deseables en el Sistema Nacional de Salud, pues mientras en algunas comunidades se facilitaba el acceso a la píldora, en otras obtenerla constituía una larga peregrinación. Tampoco se sustenta que sea necesario acudir a los saturados servicios de urgencia para obtener la receta.

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La píldora es anticonceptiva, según señalan, por su mecanismo de acción, todas las entidades científicas, y de urgencia, porque no es para usarla como anticonceptivo regular sino cuando éste falla o se mantienen relaciones sin protección. Fundamentalmente porque su eficacia es menor. Sus efectos secundarios son de poca entidad y tienen que ver con alteraciones digestivas, dolor de cabeza o mareo y modificación de la regla; nunca efectos importantes o peligrosos para las mujeres.

Los estudios realizados demuestran que su libre dispensación no supone su uso excesivo o irracional. Siempre habrá un porcentaje de utilización inadecuada que no justifica la negación a toda la población de un derecho reproductivo imprescindible.

El camino no está del todo recorrido; son necesarias otras medidas de educación sexual y de acceso y gratuidad de los anticonceptivos para disminuir los embarazos no deseados y los abortos, especialmente en adolescentes, jóvenes, inmigrantes o mujeres de más de 40 años.

Al margen de su financiación y de otras medidas necesarias, sin duda estamos ante un avance en la salud reproductiva y en la libertad de la población española.

Ezequiel F. Pérez Campos es presidente de la Fundación Española de Contracepción.

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