Más abuelas, menos nietos

Más abuelas, pero con menos nietos. Las estadísticas de Eurostat revelan que las españolas son las ciudadanas con mayor esperanza de vida de los países de la Unión Europea. Pero también aportan otro dato significativo: son las que menos hijos tienen.Desde 1996, España ofrece la tasa de fecundidad más baja de la UE. Este promedio de hijos por mujer en edad fértil (1,19 el año pasado) comenzó a descender en 1976 y no ha dejado de hacerlo pese a tres leves inflexiones, como la de 1999, cuando los nacimientos aumentaron un 4,4%. "España es un caso excepcional en lo que se refiere a la caída de la ...

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Más abuelas, pero con menos nietos. Las estadísticas de Eurostat revelan que las españolas son las ciudadanas con mayor esperanza de vida de los países de la Unión Europea. Pero también aportan otro dato significativo: son las que menos hijos tienen.Desde 1996, España ofrece la tasa de fecundidad más baja de la UE. Este promedio de hijos por mujer en edad fértil (1,19 el año pasado) comenzó a descender en 1976 y no ha dejado de hacerlo pese a tres leves inflexiones, como la de 1999, cuando los nacimientos aumentaron un 4,4%. "España es un caso excepcional en lo que se refiere a la caída de la natalidad, porque ha tenido un descenso más rápido y persistente que cualquier otro país de nuestro entorno", sostiene la demógrafa Margarita Delgado, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

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La reducción de los nacimientos ha corrido en paralelo con el aumento de la esperanza de vida. La suma de los dos elementos tiene como resultado un envejecimiento creciente. España ya está prácticamente instalada en el crecimiento cero (el año pasado se registraron 377.809 nacimientos y 370.423 defunciones).

En longevidad, las mujeres ganan por goleada a los hombres. La diferencia crece conforme avanza el calendario, según revelan los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística. Aunque nacen más varones (los niños hasta cuatro años superan en 40.000 a las niñas), en el tramo de edad entre los 35 y los 39 años, llega el empate. A partir de ahí surge un desequilibrio creciente y en detrimento de los varones. Al llegar al tramo de edad entre 70 y 74 años, las mujeres suman 956.802, frente a los 764.061 varones. Alcanzan, o superan, los 85 años más del doble de mujeres que de hombres (455.117 frente a 202.872).

Según los demógragos, una de las primeras consecuencias del envejecimiento es el aumento notable del gasto sanitario. También lleva aparejada la necesidad de incrementar los recursos sociales para la atención de los ancianos.

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