Ir al contenido

Comprar libros a ciegas: la editorial Barrett lanza un desafío a los lectores en su décimo aniversario

El sello sevillano celebra su primera década de actividad con la decisión de no hacer público el nombre de los escritores que editará este año y mantiene su programa de subscripciones

De izquierda a derecha, Belén García, Zacarías Lara y Manuel Burraco, el equipo de la editorial Barrett en su oficina en Sevilla, el pasado 6 de febrero.PACO PUENTES

Dicen los fundadores de la editorial Barrett, Zacarías Lara y Manuel Burraco, que su proyecto está llegando a la “preadolescencia”. Ha transcurrido una década desde que estos dos amigos de la escuela decidieran ir más allá de la autopublicación de sus escritos, en la que andaba metido Zacarías, y poner en marcha un sello independiente. “Más bien hemos sido dependientes del apoyo de nuestras parejas”, ironizan. Tomaron el nombre del miembro de Pink Floyd que tuvo una larga historia...

Suscríbete para seguir leyendo

Lee sin límites

Dicen los fundadores de la editorial Barrett, Zacarías Lara y Manuel Burraco, que su proyecto está llegando a la “preadolescencia”. Ha transcurrido una década desde que estos dos amigos de la escuela decidieran ir más allá de la autopublicación de sus escritos, en la que andaba metido Zacarías, y poner en marcha un sello independiente. “Más bien hemos sido dependientes del apoyo de nuestras parejas”, ironizan. Tomaron el nombre del miembro de Pink Floyd que tuvo una larga historia con el LSD y abandonó pronto el grupo, Syd Barrett, y se tiraron de cabeza a un sector que no conocían.

Ahora, para celebrar esta primera década han ideado un plan junto a Belén García, la tercera pata del sello sevillano, para lanzar un “catálogo a ciegas”, una suerte de “piñata” cumpleañera, como ellos dicen. Así, en los ocho títulos que tienen previsto sacar este 2026 no figurará el nombre de sus respectivos autores, todos ellos “conocidos” y ninguno debutante, aseguran. La primera obra, Idealista, ha llegado a las librerías esta semana, y es también el primer poemario que sale en Barrett. Este nuevo anónimo toma el nombre del portal de búsqueda de viviendas y esto se subraya con el diseño de la portada y con fotos intercaladas entre los poemas que hablan de espacio, casa, hogar, vida, recuerdos: “Veré muchos pisos donde podría vivir / muchos amores que podrían ser míos/ desharé la senda / que hacía para huir cuando quería huir”.

Los editores de Barrett se han comprometido a nunca hacer público el nombre de los autores y dejar el enigma sin resolver, aunque los propios escritores pueden salir del anonimato transcurrido un año si quieren. La editorial también ha creado una porra con premio (1.000 euros) para que los libreros hagan sus apuestas. Ganará quién acierte más autores, pero desde Barrett no dirán quién está detrás de cada título, insisten.

Mantienen, además, su programa de suscripción: un año o medio año con Barrett que por 11 o 13 euros al mes, respectivamente, asegura la recepción de los nuevos títulos. A la vieja fórmula de la suscripción de, por ejemplo, el ya desaparecido Círculo de Lectores, se le está dando la vuelta no solo desde el sello sevillano, sino también desde librerías y páginas web. En Barrett dicen que cuentan con unos 70 suscriptores.

“Hemos puesto en marcha algunas ideas de borracho sin estar borrachos, y este catálogo a ciegas es una de ellas”, explican divertidos. Lara empezó a darle vueltas al tema del anonimato en vacaciones, luego pensó que era una locura, pero a sus socios resultó que les gustaba. “Es parte de un juego que hemos pensado que permite a los autores escribir con total libertad, liarla y ser gamberros, sin exponerse a la crítica en las redes”, explican. “Es un experimento. Los lectores no sabrán ni la edad, ni el sexo, ni nada de quién ha escrito el libro”.

Quizá este anonimato, leer sin saber quién firma el texto, cambie la manera en que sean percibidos esos títulos, pero lo que los editores ya han corroborado es que por parte de los autores su propuesta ha tenido una buena recepción. “Socialmente se impone la autocensura para evitar ciertas reacciones, hay ciertos miedos a decir ciertas cosas. Esto lo han manifestado los escritores. Les hemos dado absoluta libertad y, dentro de lo posible, hemos esquivado a agentes e intermediarios. No hemos marcado ningún límite, pero publicamos lo que nos gusta”, reflexionan.

En Barrett no son ajenos al exitoso misterio que ha rodeado a escritores superventas como Elena Ferrante o Carmen Mola, pero en su plan no hay seudónimos. “Nuestra propuesta tiene un componente de marketing”, reconocen. “Al empezar con la editorial descubrimos que en la parte económica hay una auténtica burbuja. Por eso bajamos en 2022 de 10 a ocho el número de libros que editamos por año”, explican. Cuando arrancaron tenían como referentes el sello Pálido Fuego, la librería Bakakai de Granada, el fanzine Vacaciones en Polonia y la incursión editorial de la discográfica Pony Bravo, que sacó la novela Canijo, de Fernando Mansilla, y que ellos reeditaron en Barrett.

Una de las iniciativas más exitosas de esta primera década de Barrett ha sido la de “editora por un libro”. Si en el sello Caballo de Troya se invita a un editor por uno o dos años para que arme su catálogo, casi como un DJ residente, Barrett encarga uno solo. Mariana Enriquez sacó Cuerpos para odiar, de Claudia Rodríguez; Julieta Venegas, Acá todavía, de Romina Paula; Cristina Morales, La tiranía de las moscas de Elaine Vilar Madruga; y Sabina Urraca apostó por el que se acabaría convirtiendo en un gran éxito de Barrett, Panza de burro, de Andrea Abreu.

En un texto-manifiesto sobre el nuevo catálogo a ciegas, los editores de Barrett hablan de las interminables campañas de promoción, de la “contaminación” que supone la autoría, de la diversión que “para el español medio” implica especular sobre quién ha hecho/escrito qué; también se refieren a su hartazgo por servir de “cantera” para grandes editoriales. “El mensaje es claro, ha llegado el momento de ser nosotras las que robemos y publiquemos a sus rockstars literarias", afirman. Queda abierta ahora su invitación al juego y a sacudir la piñata.

Archivado En