CRÍTICA DE 'EL ÚLTIMO DESAFÍO'

Risas efervescentes

Arnold Schwarzenegger, en 'El último desafío'

Quentin Tarantino no es el único en recoger referencias para, previo paso por un proceso de reciclaje, convertirlas en un festín para cinéfilos que, como él, han crecido asimilando las películas como un modo de vida. El joven guionista Andrew Knauer parece otro de ellos. El último desafío, su libreto de debut, aunque reescrito por los más veteranos Jeffrey Nachmanoff y George Nolfi, es un cóctel de referencias del cine de los ochenta y principios de los noventa que, en manos del coreano Kim Jeewoon, en su primer trabajo para Hollywood, se convierte en un espectáculo algo desequilibrad...

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Quentin Tarantino no es el único en recoger referencias para, previo paso por un proceso de reciclaje, convertirlas en un festín para cinéfilos que, como él, han crecido asimilando las películas como un modo de vida. El joven guionista Andrew Knauer parece otro de ellos. El último desafío, su libreto de debut, aunque reescrito por los más veteranos Jeffrey Nachmanoff y George Nolfi, es un cóctel de referencias del cine de los ochenta y principios de los noventa que, en manos del coreano Kim Jeewoon, en su primer trabajo para Hollywood, se convierte en un espectáculo algo desequilibrado pero decididamente divertido; como si Arnold Schwarzenegger, John McTiernan, James Cameron, Paul Verhoven y los responsables de Jackass se hubiesen juntado para echar unas risas y rodar una película juntos, con la mirada puesta en cierto spaghetti-western y en una de las épocas más dionisíacas, felices e intrascendentes del cine: los años ochenta.

El último desafío narra, en paralelo, para luego converger en su desenlace, dos acciones ambientadas en sendos escenarios bien distantes: la primera tiene como protagonista a la sede central del FBI, con parte de sus altos mandos, y la labor de traslado de un narcotraficante que acaba escapando; la segunda muestra un pueblo cercano a la frontera con México, comandado por el sheriff Schwarzenegger. El problema es que parecen dos películas distintas. La segunda trama nunca se toma en serio a sí misma, es jocosa, desvergonzada y sus secuencias son perfectas; en sus diálogos sentenciosos, en el tempo cómico, en sus guiños cinéfilos. Mientras, la trama del FBI carece de todos esos elementos, lo que lleva al espectador a estar deseando que se visualice la otra. Quizá la trama seria sea necesaria para contrastar con la trama chorra, pero la platea lo nota demasiado. Y aunque acabe pesando más el divertimento, El último desafío pierde la oportunidad de haberse convertido en un clásico instantáneo de la efervescencia juvenil.

EL ÚLTIMO DESAFÍO

Dirección: Kim Jee-woon.

Intérpretes: Arnold Schwarzenegger, Forest Whitaker, Peter Stormare, Eduardo Noriega, Luis Guzmán.

Género: acción. EE UU, 2012.

Duración: 107 minutos.

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