Trump fulmina de golpe a todos los miembros del Consejo Nacional de Ciencia
Los 22 consejeros de la Fundación Nacional de Ciencia, que supervisa un presupuesto de 9.000 millones anuales para investigación, han sido destituidos por email y sin explicaciones
El Gobierno de Donald Trump ha despedido a los 22 miembros de uno de los principales consejos asesores en temas científicos de la Casa Blanca y el Congreso de Estados Unidos, según han informado varios medios estadounidenses. Se trata del Consejo Nacional de Ciencia, que es también el principal organismo de gobierno de la Fundación Nacional de Ciencia (NSF), uno de los principales financiadores de investigación pública del país.
Todos los participantes de este panel recibieron un correo electrónico del Gobierno de Donald Trump comunicándoles su cese inmediato, según han informado varios medios del país. Este organismo también fija las principales políticas de la NSF, que maneja un presupuesto anual de unos 9.000 millones de dólares, la mayoría dedicados a financiar proyectos de investigación en universidades y centros de todo el país.
La Casa Blanca no ha explicado el motivo de los ceses. En el mundo académico se ven como el último ejemplo del ataque frontal a la investigación científica del país por parte de la actual Administración, que por segundo año consecutivo está pidiendo al Congreso que apruebe unos recortes en investigación nunca vistos en el país desde la Segunda Guerra Mundial.
La NSF fue creada poco después del final de ese conflicto para sentar las bases de la investigación científica del país en tiempos de paz. En estas décadas se ha convertido en uno de los pilares indiscutibles del liderazgo mundial en ciencia de Estados Unidos, así como de su riqueza. Hasta 274 premios Nobel han recibido financiación de este organismo, incluidos cinco de los ganadores de la última edición. Los teléfonos móviles, la inteligencia artificial, las resonancias magnéticas o la edición genética son algunos de los inventos logrados gracias al apoyo de este organismo.
Bajo Trump, la NSF ha perdido al 30% de sus empleados, y afronta por segundo año consecutivo un recorte de más del 50%. Es una cantidad similar a la que se pedía para este año, pero el Congreso de Estados Unidos la rechazó de plano.
El despido del Consejo en bloque recuerda a otros ataques directos al sistema de gobernanza de organismos claves en investigación y salud. El año pasado, el Gobierno de Trump despidió a los 17 miembros del Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización, que desempeñaba un papel crucial en la política de vacunación de Estados Unidos, y eliminó 14 comités asesores de la NSF. También el año pasado, Trump emitió una orden para eliminar varios comités asesores, incluido uno sobre covid persistente, con el objetivo de reducir el gasto público y “promover la libertad y la innovación estadounidenses”.
Los miembros del Consejo son nombrados por el presidente entre personas de trayectoria brillante en el mundo académico y empresarial, y cumplen mandatos escalonados de seis años. Hasta agosto de 2025, el presidente del Consejo era el ingeniero de origen español Darío Gil, que renunció a su cargo tras ser ascendido a vicesecretario de ciencia del Departamento de Energía del Gobierno de Trump, donde lidera el proyecto Génesis sobre inteligencia artificial y computación cuántica, una de las principales prioridades del Gobierno Trump.
A Gil le sucedieron Victor McCrary y Aaron Domínguez como presidente y vicepresidente, respectivamente. Ambos mostraron una sintonía clara con la Casa Blanca al asumir sus cargos. Entre sus principales cometidos estaba ganarle la carrera tecnológica a China. “El Consejo Nacional de Ciencia apoya la aspiración del presidente Trump de una Edad de Oro de la Innovación estadounidense y seguirá trabajando en colaboración con la Casa Blanca, el Congreso y líderes del sector empresarial, académico, de seguridad nacional y estatal para una Fundación Nacional de Ciencias dinámica e innovadora, así como para un sistema de ciencia y tecnología de EE UU que responda a prioridades nacionales urgentes y mejore la vida de todos los estadounidenses”, dijo el presidente McCrary en un comunicado.
En declaraciones a Nature, el ya ex presidente McCrary y otros miembros del Consejo han denunciado que la Casa Blanca les ha dejado fuera del proceso de aprobación de los presupuestos de 2027. La NSF fue precisamente creada en 1950 como una agencia gubernamental independiente cuyo estatuto legal intenta blindar la investigación científica de las injerencias del Gobierno.
El cese del Consejo llega justo antes de que comenzase el proceso oficial de selección de nuevos miembros en mayo. Y el movimiento coincide con la posible llegada de Jim O’Neill por parte de la Casa Blanca como nuevo director de la NSF. El nombramiento tiene que ser confirmado por el Congreso. Parte de la comunidad científica recela del papel que este inversor financiero sin formación científica pueda jugar en el posible desmantelamiento de la organización.
O’Neill había sido una pieza clave en el departamento de Salud que dirige Robert Kennedy Jr., donde llegó a ser director interino de los Centros de Control de Enfermedades. En febrero, Kennedy emprendió una profunda reforma de su ministerio y despidió a O’Neill. Antes de asumir cargos en el Gobierno, este licenciado en humanidades había sido inversor en el mundo tecnológico trabajando para Peter Thiel, que es presidente de Palantir —una de las principales contratistas tecnológicas militares del Gobierno—, impulsor de ideas reaccionarias y supremacistas, y uno de los principales financiadores del Partido Republicano.