España afronta el gran eclipse de su historia que traerá a millones de visitantes este verano
A falta de menos de seis meses para el fenómeno astronómico que oscurecerá totalmente el 40% del país el 12 de agosto, así van los preparativos de un reto organizativo sin precedentes
Lo que media España vivirá el 12 de agosto sucede una vez en la vida; y eso, con suerte. La otra cara de esa moneda es la falta de experiencia previa para organizarse ante un acontecimiento tan singular y que despierta un interés masivo. La gran mayoría de las personas no han tenido en toda su existencia la oportunid...
Lo que media España vivirá el 12 de agosto sucede una vez en la vida; y eso, con suerte. La otra cara de esa moneda es la falta de experiencia previa para organizarse ante un acontecimiento tan singular y que despierta un interés masivo. La gran mayoría de las personas no han tenido en toda su existencia la oportunidad de ver un eclipse total de sol. Según las estadísticas, es algo que sucede, de media, cada 400 años en una misma zona. Nadie que esté vivo ―la persona más longeva de España nació en 1913― ha tenido la ocasión de contemplar cómo la Luna tapa por completo al Sol en la península Ibérica, donde la última vez fue en abril de 1912, dos días después del hundimiento del Titanic; y aquello fue un raro eclipse híbrido, que solo fue total en una fina franja de unos cientos de metros que atravesó el noroeste de España y Portugal.
Esta vez será muy diferente. El próximo eclipse de Sol será total en casi el 40% de España, en una banda que cruza el norte del país, entrando por Galicia y Asturias y saliendo por el levante peninsular y las islas Baleares. Transitará por 13 de las 17 comunidades autónomas, cubriendo al menos parte de 31 de las 50 provincias. En el resto de España será un eclipse parcial muy pronunciado.
Un eclipse para la España vaciada
En las zonas agraciadas con la totalidad, ese día se hará de noche dos veces; en la primera —alrededor de las 20:30—, si las nubes lo permiten, quedará a la vista un sol negro rodeado de una estela blanca durante un máximo de 1 minuto y 50 segundos. Hay un delicado equilibrio —entre esa duración del eclipse total, la altitud del sol y las condiciones meteorológicas habituales a mediados de agosto— que ubica la zona idónea para ir a verlo dentro de la llamada España vaciada, en un triángulo que forman zonas llanas de las provincias de León, Palencia, Burgos y Soria.
Para la mayoría de los europeos vivos, no volverá a haber una mejor ocasión de contemplar ese espectáculo natural. Y España será el único país en el que este eclipse pueda observarse con garantías, aunque también pasará por zonas deshabitadas de Groenlandia, por la punta oeste de Islandia y por una esquinita de Portugal.
“Vendrán millones de personas a España a ver el eclipse total de 2026, eso lo tenemos muy claro”, aseguró Juan Cruz Cigudosa, secretario de Estado de Ciencia, Innovación y Universidades, cuando el pasado mes de julio fue designado presidente de una comisión que agrupa a 13 ministerios para afrontar la organización de este eclipse que, además, no viene solo. El 2 de agosto de 2027, otro eclipse de sol será total en el extremo sur de Andalucía y en Ceuta y Melilla; y el 26 de enero de 2028, un eclipse anular cruzará el sur y el este peninsulares. Tres eclipses de máxima categoría, en un mismo país y en tres años seguidos: es una carambola astronómica inédita en la historia moderna.
Para Cigudosa, el seguimiento masivo que se espera para el “trío ibérico de eclipses” representa un reto organizativo sin precedentes para el país que, más allá de una oportunidad para el sector turístico, requiere un dispositivo de seguridad pública muy complejo. Se vio durante el anterior eclipse total solar, que en abril de 2024 llevó a declarar el estado de emergencia incluso a estados enteros de EE UU para evitar los históricos atascos y el fuerte aumento de accidentes de tráfico mortales ocurridos durante el anterior eclipse total que pasó por ese país siete años antes.
Cuando España recibió entonces simbólicamente el encargo de organizar el siguiente eclipse, se encontraron con el problema de que no había ninguna autoridad para recoger el testigo de Estados Unidos. Fueron los expertos quienes empezaron a reclamar al Gobierno central un plan para evitar el caos y la especulación que han acompañado en las últimas décadas a estos fenómenos astronómicos.
Históricamente, un eclipse total era un mal presagio en distintas culturas, sobre todo en las que el Sol se correspondía con un dios primordial. Las chamanas mapuches siguen realizando rogativas para aplacar cualquier efecto negativo de un fenómeno al que ese pueblo indígena de Chile y Argentina llama “la muerte del Sol”; esa idea ya circulaba en la Antigua Grecia, como reflejó Homero en La Odisea: “Y el Sol ha muerto en el cielo y una maligna niebla todo lo cubre”. Para algunas tribus del África occidental, en cambio, era solo un momento de oscuridad que el Sol y la Luna aprovechaban para tener una aventura. Y aunque el conocimiento científico ha despojado a los eclipses totales de muchas de esas creencias y malos augurios, la creciente ilusión por presenciarlos ha desatado una eclipsemanía que sí genera problemas de orden público reales.
A los colapsos de tráfico y accidentes se unen los cortes de telecomunicaciones y agotamiento de combustibles en zonas con aglomeraciones. Y las reservas hoteleras para las fechas del eclipse comienzan a dispararse desde años antes, como ha sucedido ahora en España. Otro problema común es el desabastecimiento y los precios desorbitados de las gafas especiales para mirar al sol, que son muy baratas de fabricar, pero necesitan homologación para certificar que protegen de manera adecuada.
La Federación de Asociaciones Astronómicas de España advirtió de que el eclipse puede disparar el riesgo de incendios forestales, algo que es “una constante en los eclipses totales”. “Si no se planifica, va a ser un desastre”, advirtieron. Cuando, a poco menos de un año del inicio del trío histórico de eclipses, la comisión interministerial echó a andar, los terribles incendios de agosto de 2025 estaban muy recientes, y el Gobierno comenzó a invitar a las comunidades autónomas a colaborar para coordinarse ante los millones de desplazamientos y para que tanto la población de las zonas agraciadas como los visitantes pudieran disfrutar del acontecimiento, preveniendo riesgos personales y ambientales.
El pasado noviembre, en la segunda reunión de la comisión interministerial, el Gobierno solicitó a las comunidades autónomas un plan de actuación y la creación de sus respectivos comités interdepartamentales. Y tras la tercera reunión, a principios de febrero —a la que también se incorporó la Federación Española de Municipios y Provincias—, fuentes del Ministerio de Ciencia —que lidera la comisión junto con el de Transportes— han manifestado a EL PAÍS su total satisfacción con la colaboración con las autonomías, diputaciones y ayuntamientos.
El primer fruto de esa colaboración será un listado de lugares seguros para la observación del eclipse a lo largo de la banda de totalidad. A partir de ese listado, previsto para marzo, la Dirección General de Tráfico podrá concretar un dispositivo especial de tráfico en el que lleva ya meses trabajando. Además, el Ministerio de Sanidad ha validado los criterios que han de cumplir las gafas de protección, y que habrá de seguir cualquier administración pública española que quiera realizar una compra masiva de gafas, que son imprescindibles para poder mirar al sol mientras el eclipse es parcial: solo se pueden retirar para mirar durante la totalidad.
Un recorrido por la banda de totalidad que cruza la Península muestra cómo algunas administraciones están afrontando la llegada del gran eclipse español, con enfoques muy distintos que el Ejecutivo central pretende homogeneizar mediante la comisión interministerial del trío de eclipses.
Asturias: observación en espacios naturales
Situadas en el inicio de esa franja, algunas localidades de la costa asturiana serán las primeras españolas en las que el eclipse se haga total. Su duración máxima en toda España será en torno a Luarca —1 minuto y 50 segundos—, por donde pasa la línea de centralidad del fenómeno astronómico. También cerca de esa curva, Oviedo será la capital de provincia donde esa ocultación dure más. Ante estas singularidades, que convierten al territorio asturiano en privilegiado para la observación del eclipse total, esta comunidad fue una de las primeras en activar un grupo de trabajo interdepartamental —que agrupa a las consejerías de Ciencia, Movilidad, Educación, Salud y Presidencia, en coordinación con la Delegación del Gobierno— antes incluso de que se crease la comisión interministerial.
Habrá un dispositivo especial que incluirá la vigilancia preventiva en zonas forestales y de montaña y protocolos específicos de evacuación en caso de incendio, además de campañas de información preventiva dirigidas a visitantes. Respecto a la movilidad, se aplicará un modelo de lanzaderas en espacios naturales protegidos, reservas de la biosfera y playas con elevada presión estival que permitirá reducir el tráfico privado, evitar estacionamientos irregulares, disminuir el riesgo de incendios asociados a vehículos y garantizar vías despejadas para emergencias. En materia de salud, desde la administración regional se han adquirido gafas homologadas y se incidirá en facilitar a la población la información necesaria para que adquieran solo las que garantizan la observación del eclipse con seguridad o utilicen sistemas alternativos de observación indirecta para evitar daños en la vista.
Galicia: el foco en la comunidad escolar
La Xunta de Galicia, en cambio, no considera necesaria la compra masiva de gafas de protección, aunque todavía no lo ha descartado. Tras la petición del Gobierno en noviembre, esta comunidad acaba de crear una comisión interdepartamental con representantes de las consejerías de Presidencia —de la que dependen Emergencias y Movilidad—, Medio Ambiente, Sanidad y Educación y Ciencia. También la agencia pública Turismo, que está promocionando la comunidad como “puerta de entrada del eclipse total”. La Delegación del Gobierno espera una gran avalancha de visitantes “en el litoral central y norte de A Coruña y en la comarca lucense de A Mariña”. Junto con Asturias, Galicia será el territorio español donde más alto esté el Sol durante la totalidad; y eso facilitará la observación del fenómeno, que tiene un problema: al suceder demasiado cerca de la puesta de sol, los edificios, árboles o colinas en el horizonte oeste tienen alta probabilidad de taparlo.
También es más probable que las nubes o la bruma tapen el eclipse en Asturias y Galicia, especialmente en sus zonas costeras. De ahí que la Xunta haga hincapié en los datos que proporcionará su unidad de predicción meteorológica (MeteoGalicia), que determinarán la aparición de nubes que puedan repercutir en la visión del fenómeno astronómico en cada municipio gallego. Además, según han explicado fuentes del Gobierno gallego a EL PAÍS, la Xunta confía en su habitual dispositivo frente a los incendios forestales.
La Xunta también trabaja en “una amplia programación para divulgar el eclipse entre la comunidad educativa, mediante 26 actividades con un enfoque interdisciplinar para que profesores y estudiantes de todas las etapas puedan desarrollarlas durante este curso escolar”. Por el momento, no ha proporcionado una lista de lugares públicos recomendados para ir a ver el eclipse y se limita a remitir a una página en la que se indica si en cada municipio el eclipse es parcial o total, así como su hora de inicio y duración.
Castilla y León: sin un plan en la ‘zona cero’
La Junta de Castilla y León acudió a la Feria Internacional de Turismo (Fitur), celebrada en Madrid a finales de enero con el lema El cielo nos ha elegido, para aludir a “un acontecimiento natural único que se podrá disfrutar desde la Comunidad de forma privilegiada”. Zonas escasamente pobladas de León, Palencia, Burgos y Soria reúnen las mejores condiciones para observar el que, por ello, se llama “el eclipse de la España vaciada”. Así, grandes masas de visitantes se dirigirán a esa zona cero del eclipse —que no dispone de suficientes alojamientos hoteleros para acogerlos—, pero hasta ahora la Junta se ha referido públicamente a este acontecimiento histórico como una oportunidad para el turismo astronómico, que es una actividad de nicho, muy minoritaria.
“Castilla y León cuenta con el mayor número de espacios certificados por la Fundación Starlight, lo que significa que es uno de los mejores lugares para contemplar el cielo nocturno con sus estrellas, constelaciones, planetas y cuerpos celestes”, afirmó este gobierno autonómico en Fitur, aparentemente ajeno a que el eclipse es un fenómeno diurno muy diferente a las habituales observaciones astronómicas nocturnas. Con la campaña electoral recién iniciada en esta comunidad, la Junta no ha contestado a las preguntas de EL PAÍS sobre cómo pretende gestionar las grandes aglomeraciones y desplazamientos masivos, ni tampoco el aumento de riesgo de incendios forestales, que durante el verano de 2025 quemaron más de 140.000 hectáreas. Las diputaciones provinciales, como la de Segovia, Palencia y Soria, sí que están coordinando actividades de divulgación y el trabajo con ayuntamientos para seleccionar puntos estratégicos para la observación del eclipse.
Navarra: puntos oficiales y prevención de incendios
Antes de finalizar 2025, el Gobierno de Navarra puso en marcha un grupo de trabajo que centra sus objetivos en la gestión de la movilidad, la prevención de riesgos medioambientales y de protección civil, el turismo e impacto económico, la salud pública y la divulgación científica. Sus actuaciones, y toda la información sobre el eclipse y las actividades paralelas, se reflejan en la web Eklipse Navarra, que ya recoge la primera docena de puntos oficiales de observación, homologados por la administración autonómica tras comprobar que dispondrán de buena visibilidad del eclipse y que podrán acoger aglomeraciones en pleno verano al disponer de aforo suficiente, zonas de sombra, suministro de electricidad y agua potable, así como zonas de aparcamiento cercanas y accesibilidad para personas con diversidad funcional.
Esos puntos han de tener un plan de prevención de incendios, que contemple tanto medidas rápidas de control del fuego como la limpieza previa del lugar. La campaña de difusión del eclipse recoge la concienciación ciudadana sobre la prevención de incendios y la limpieza del lugar para evitar la contaminación de espacios naturales con residuos y con las propias gafas de protección. El Gobierno navarro ha adquirido 200.000 gafas homologadas, que están ya en fabricación, y espera una gran afluencia de personas en la zona media y sur de la comunidad.
Cataluña: la primera con un dispositivo integral
Una de las primeras comunidades autónomas en hacer los deberes ha sido Cataluña. Esta será, con las Baleares, el último territorio en el que se podrá seguir el eclipse en su totalidad, aunque coincidirá ya casi con la puesta del sol. En mayo de 2025, la Generalitat creó una comisión interdepartamental —formada por 15 consejerías— para organizar el evento. Y en noviembre de ese año, presentó un plan que habilita 27 puntos de observación, principalmente en Tarragona, con capacidad para 85.200 personas y 40.805 vehículos.
Esa comisión trabajó durante meses con los ayuntamientos para seleccionar espacios ubicados en municipios con más de 3.000 habitantes —para que puedan absorber el volumen de visitantes—, que tengan una visión suficientemente limpia hacia el oeste a las 20.30 horas —para evitar que obstáculos naturales o artificiales tapen el eclipse— y que en ese lugar la fase de totalidad supere los 55 segundos. La Generalitat también ha publicado un portal web con la información de estos lugares idóneos para desplazarse a ver el eclipse —que no será total en Barcelona—, además de recomendaciones de seguridad para seguir el fenómeno sin dañar la vista.
Una vez en la vida
Será la primera vez que un eclipse total pase por territorio español después del que cruzó las islas Canarias el 2 de octubre de 1959 y atrajo a astrónomos de todo el mundo. Aquel interés científico impulsó la creación ese año del Observatorio del Teide, que fue el germen del actual Instituto de Astrofísica de Canarias, centro de excelencia internacional en investigación astronómica.
El eclipse total del 12 de agosto, que comenzará en el océano Ártico, morirá en el mar Mediterráneo tras pasar por Cataluña y Baleares. Y a partir de ahí, la atención de los aficionados a estos fenómenos en todo el mundo se dirigirá a Cádiz, el primer lugar habitado por el que pasará el siguiente eclipse total, el 2 de agosto de 2027. Un eclipse con una trayectoria parecida también atravesará el estrecho de Gibraltar en 2053, el 12 de septiembre. Lo sabemos gracias a los precisos cálculos astronómicos, que también nos dicen que nadie que esté vivo ahora —ni sus hijos ni sus nietos— podrá volver a contemplar algo así en las provincias españolas que vivirán este año una doble noche en un mismo día: tras el de 2053, el siguiente eclipse total en España será el 17 de noviembre de 2180, y cruzará el país con una banda de totalidad muy similar a la del próximo 12 de agosto.