La vida pasa, mientras cada cual va mirando su teléfono

La psiquiatra Nora Volkow explica que las redes sociales, tal como las drogas, generan adicción. Su preocupación está en especial en la infancia: “Los niños no están aprendiendo a jugar entre ellos. Si se ven físicamente no saben ni siquiera qué hacer”

Nora Volkow en una charla en el Congreso Futuro en el centro cultural CEINA, el 13 de enero en Santiago, Chile.Cristobal Venegas

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Hola queridos lectores,

En la última versión del Congreso Futuro, uno de los eventos más importantes de Latinoamérica de divulgación de las ciencias, artes y conocimientos realizado en Chile entre 13 al 18 de enero, una de las exposiciones destacadas fue la de la psiquiatra Nora Volkow, directora del Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas de Estados Unidos. La entrevistó mi compañera María Victoria Agouborde y fue de los artículos que causó mayor interés en nuestros lectores: le dijo una de esas verdades espejo, y es que “las personas ya no están con los demás. Cada una está con su teléfono y se te pasa el mundo y ni siquiera te das cuenta”. ¿Le parece conocido?

Volkow, especialista en adicciones, habló de cómo, tal como las drogas, las redes sociales se sirven del sistema de recompensa del cerebro para lograr esclavizarnos. “Las drogas son muy potentes para activar el sistema de recompensa de la dopamina y así logran hacer percibir su consumo como algo gratificante, placentero y como una experiencia interesante”. Lo mismo, dijo, ocurre con las redes sociales, a través de los algoritmos y los ‘likes’.

Explicó que las drogas y la tecnología pueden transformarse en una adicción cuando la conducta es reiterativa, es decir, cuando “esos efectos sobre el sistema de recompensa se repiten, el cerebro comienza a cambiar y le quitan a la persona esa capacidad de autorregulación y de toma de decisiones”.

Y si esto nos pasa a los adultos, imagínese cómo van los más jóvenes frente a sus teléfonos. Por eso, Nora Volkow dice que en la regulación de la tecnología es urgente partir por ahí: “Los niños no están aprendiendo a jugar entre ellos. Si se ven físicamente no saben ni siquiera qué hacer y no saben cómo interpretar las expresiones faciales. Ese es un ejemplo claro de que tenemos que hacer algo”.

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Muchas gracias queridos lectores. En una semana más, estaremos nuevamente en sus buzones.

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