Las propuestas económicas de Gustavo Petro: transición energética y reforma tributaria

El presidente de izquierdas promete superar el modelo extractivista para avanzar a una economía productiva

El presidente electo Gustavo Petro saluda durante su discurso.
El presidente electo Gustavo Petro saluda durante su discurso.DANIEL MUNOZ (AFP)

Gustavo Petro ha prometido cambios profundos en el modelo económico colombiano durante la larga campaña que este domingo llegó a su final. El que sería el primer presidente de izquierda en la historia del país propone reformas estructurales para corregir las desigualdades y busca un crecimiento más amigable con el medio ambiente. Sus ideas contemplan una reforma tributaria que acabe con las exenciones innecesarias y un gasto público para atender las necesidades sociales.

La transición energética para enfrentar la emergencia por el cambio climático, que incluye una propuesta de detener la exploración petrolera, ha sido una de sus principales banderas. “Esto implica transitar hacia una economía productiva basada en el respeto a la naturaleza, dejando atrás la dependencia exclusiva del modelo extractivista y democratizando el uso de energías limpias para generar capacidades nacionales que nos permitan enfrentar los efectos del cambio climático y contribuir con ello a superar la crisis ambiental global que pone en juego la vida y la pervivencia de la especie humana”, se lee en su programa de Gobierno. Acelerar ese paso a energías más limpias se topa con el desafío de encontrar fuentes de recursos públicos que reemplacen los minero-energéticos. Para eso Gustavo Petro ha mencionado, entre otras, la necesidad de un crecimiento notable del turismo –que depende de consolidar la paz en muchos territorios– y de la industria del cannabis medicinal.

El petróleo es la principal fuente exportadora de Colombia, y el sector de hidrocarburos aporta aproximadamente el 3,3% del producto interno bruto (PIB). El país es la economía latinoamericana que más crecerá este año, de acuerdo con la Organización para la cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), impulsada, en gran parte, por el alza del precio del petróleo en los mercados internacionales. “Petro se ha comprometido a romper con algunos elementos clave de la política económica de Colombia, en particular poniendo fin a la dependencia del petróleo deteniendo la exploración y centrándose en las energías renovables en un esfuerzo por diversificar la economía”, apunta el análisis de la empresa calificadora de riesgo crediticio Fitch Ratings publicado este lunes. La propuesta de reducir la dependencia del petróleo cuando su precio es tan alto ha provocado resistencias.

El aspirante del Pacto Histórico propone pasar de una economía extractivista a lo que califica como una economía productiva con un plan de recalificación de los trabajadores de las industrias altamente contaminantes y obsoletas. En términos de comercio internacional, tiene una visión proteccionista que incluye favorecer la industria nacional, aumentar aranceles y revisar los tratados de libre comercio. Se propone que los colombianos se alimenten con los mismos productos que generan, distribuir mejor la tierra y que sea explotada por los agricultores.

En el terreno fiscal, Petro postula una reforma tributaria para aumentar los ingresos en un 5% del PIB, la mitad para nuevos gastos y la mitad para la reducción del déficit. El candidato ha planteado aumentar el recaudo sin aumentar los impuestos a las empresas, pero reduciendo sus exenciones, lo que pasa por el desmonte gradual de los beneficios tributarios no justificados y que introducen distorsiones a la competencia entre los agentes económicos. “La plataforma de Petro incluye un mayor gasto social pagado por aumentos de impuestos”, señala Fitch. “Desde el punto de vista fiscal es un programa tremendamente deficitario. No solamente expande el gasto estatal haciendo que el Gobierno sea el empleador de último recurso; no se compromete a reducir sino más bien a incrementar los subsidios de Ingreso Solidario, de Adulto Mayor y demás, cosas que aumentarían el déficit fiscal”, dice Sergio Guzmán, de la consultora Colombia Risk Analisys.

El programa de la coalición de izquierdas impulsa el reconocimiento de la economía informal y plantea un papel protagónico del Estado en la creación de empleo para aquellos que no lo encuentren. En lo pensional, propone la creación de un pilar contributivo obligatorio administrado por el Estado para más del 90% de los trabajadores formales.

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En su análisis, Fitch señala que las propuestas más radicales podrían verse diluidas por la falta de mayorías claras en el Congreso. “Las reformas que impliquen proyectos de ley y que necesiten debate parlamentario se construirán en la medida que construyamos escenarios de concertación. No serán reformas impuestas, sino debatidas”, explicó Petro esta semana en una entrevista con EL PAÍS. En esa charla señalaba que el objetivo de descarbonizar la economía tomará una década, por lo que su eventual mandato solo dará los primeros pasos en ese camino.

Como suele ocurrir cuando un país gira a la izquierda en América Latina, también hay gran expectativa en torno a quién llevaría las riendas de la economía. En vísperas de la primera vuelta, Petro sorprendió al anunciar que le gustaría confiarle el manejo a José Antonio Ocampo, un reputado exministro de Hacienda, profesor de la Universidad de Columbia y ex secretario ejecutivo del brazo de Naciones Unidas para el desarrollo de América Latina y el Caribe (Cepal). Aunque su visión coincide con Petro en la necesidad de cambiar el modelo extractivista, en ese momento le recordó que respaldaba a Sergio Fajardo, de quien era un cercano asesor. Con el exgobernador de Antioquia fuera de carrera, ese dejó de ser un impedimento y ya han mantenido acercamientos.

“Hay un equipo de economistas muy importante que se ha construido a lo largo de esta campaña”, dijo Petro esta semana a EL PAÍS. “El equipo inicial empezó con Ricardo Bonilla y ahora, en el proceso de crecimiento, hemos hablado con José Antonio Ocampo, se integró Rudolf Hommes, que también fue ministro de Hacienda, y uno de los mejores economistas del país que es Alejandro Gaviria. Es un equipo muy fuerte, con escuelas de pensamiento económico muy diferentes, una gran potencia en la política económica pública”.

En los primeros debates fue justamente Alejandro Gaviria, entonces como precandidato de la coalición de centro, quien planteó algunos de los reparos al programa de Petro. Después de la primera vuelta, el exministro de Salud anunció que se proponía votar por el aspirante del bloque de izquierdas. En un sentido panorámico, Gaviria considera que la propuesta económica de Petro acierta en el diagnóstico. “Colombia necesita una transformación productiva, cambiar su oferta exportadora, insertarse de manera distinta en los mercados globales, tener en cuenta los temas ambientales. El crecimiento económico tiene que ser más sostenible y más incluyente”, ha dicho Gaviria a este periódico. “En esos objetivos generales todos estaríamos de acuerdo. Ya en los temas puntuales, en cómo implementar eso, había diferencias”.

Gaviria plantea algunas preocupaciones puntuales sobre si, por ejemplo, en el tema de las pensiones los recursos de las contribuciones que irían al sistema público pueden ser gastados plenamente para financiar gasto corriente del Estado. También sobre los aranceles a los alimentos en un contexto inflacionario, o sobre la velocidad de la transición energética y la transformación productiva. “Soy optimista de que se puede llegar razonablemente a un acuerdo en algunos de esos temas”, dijo a EL PAÍS. También Ocampo, en una charla en el podcast A Fondo, se ha mostrado dispuesto a trabajar con el presidente electo, aunque sin precisar su papel, en caso de que Petro se imponga en la segunda vuelta de este domingo.

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