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Agua, marchas y simbolismo: Petro decreta un inédito día cívico el 19 de abril

El presidente de Colombia da un significado oficial a la fecha de su cumpleaños, que también da nombre a la guerrilla en la que militó en su juventud

Gustavo Petro, en Bogotá, el 18 de abril de 2024.
Gustavo Petro, en Bogotá, el 18 de abril de 2024.Presidencia de la República
Juan Esteban Lewin

Una anodina ceremonia oficial de la cúpula militar, el aniversario 73 de la creación de un comando general de las fuerzas militares, fue el auditorio elegido por el presidente Gustavo Petro para tomar una decisión inédita y con fuerte contenido simbólico: decretar un día cívico este viernes 19, con menos de 12 horas de antelación. El mandatario presentó la medida, que consiste en esencia en dar un día libre a los empleados públicos que están bajo su jerarquía, como una medida esencialmente ambiental, para bajar el consumo de agua en Bogotá, capital que sufre racionamientos desde hace una semana, y el de energía en todo país. “Este 19 de abril es un día cívico en Colombia, con estas características y hacia estos objetivos: cuidar el agua, simplemente cuidar el agua, y poderlo hacer por millones. Y lograr que en este momento, donde ya es posible que empiecen las lluvias en Colombia, no tengamos que profundizar ningún tipo de racionamiento”, dijo.

Ese sentido inicial, el de ayudar al esfuerzo nacional por esquivar el precipicio de un apagón, no es el único que le han dado Petro, sus defensores y sus críticos. También han sido señaladas la fecha elegida, su llamado a la población a salir de Bogotá el fin de semana en el que se prepara una marcha en su contra y el auditorio en el que Petro presentó la medida.

Una de las voces más visibles de los efectos de la declaratoria ha sido el influenciador Walter Rodríguez, mejor conocido como Wally Opina, quien es defensor de Petro desde hace varios años y fue contratado en marzo por el sistema de medios públicos RTVC. Pocas horas después del anuncio presidencial, dio una opinión sobre el asunto que refleja esas facetas que van más allá del agua: “Con el día cívico, Petro hace moñona: 1. Ayuda a la reducción en el consumo de agua de Bogotá, priorizando el tema de los embalses. 2. Conmemora el nacimiento del M19 y su cumpleaños. 3. Sabotea la marcha uribista”, escribió en su cuenta de X.

El primer asunto que anota Wally es el que argumenta el decreto emitido por el Gobierno. Sin embargo, el exministro de Ambiente y exmiembro de la junta de la empresa de Acueducto de Bogotá, Manuel Rodríguez, ha señalado que la medida no tendrá mayores efectos por ser un día aislado y haberse anunciado de forma tardía y repentina. Más allá de la discusión del agua en plena crisis hídrica, el activista digital recuerda que hay más efectos.

El segundo punto que remarca es uno simbólico, el de la fecha. El 19 de abril no es un día cualquiera para Petro, pues nació en esa fecha, en 1960. Pero, sobre todo, tiene un hondo significado en Colombia: es el día de las polémicas elecciones presidenciales de 1970, cuando el rehabilitado exdictador Gustavo Rojas Pinilla, convertido en político populista, enfrentaba al conservador Misael Pastrana, candidato del acuerdo bipartidista llamado Frente Nacional. En los primeros boletines de resultados, Rojas llevaba una ventaja estrecha. El Gobierno del liberal Carlos Lleras Restrepo ordenó cesar la divulgación; cuando se retomó, al día siguiente, el ganador era Pastrana. Rojas denunció un fraude. Esa fecha se convirtió en un hito simbólico de las críticas al Frente Nacional como un pacto excluyente, que luego retomó una guerrilla en su nombre: el M-19, un grupo bolivariano con tendencia de izquierda pero sin ideología clara. En ella militó Petro, y por ello Wally habla de que conmemora el nacimiento del M-19.

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Ese guiño a la historia política de Colombia y del propio presidente es algo que él mismo resaltó en su discurso del jueves. Antes de anunciar el día cívico, habló de Rojas, quien creó el comando cuyo aniversario se celebraba y a quien llamó “un general bastante interesante”. “En mi opinión ganó las elecciones y no lo dejaron gobernar, un 19 de abril, mañana. Habrá teorías de que sí, que sí o si no, y qué hubiera pasado si hubiera gobernado, etcétera. Pero ese general logró convocar las mayorías populares. En mi opinión, era el pueblo pobre el que lo acompañaba en esas gestas”, dijo ante los generales reunidos. No desaprovechó para marcar un paralelo entre su Gobierno y el de Rojas: “Conmemoramos eso, conmemoramos una Fuerza Pública capaz de sacar a su sociedad de la autodestrucción y llevarla hacia la paz para construir una gran nación. Ese es el mensaje de esos años”.

Fue solo después de hacer explícito ese contexto que el presidente anunció el día cívico. Entre lo que no enunció es que en un país en el que pocos presidentes han decretado días cívicos (no ocurría desde 2003, cuando Álvaro Uribe lo hizo para tratar de impulsar su referendo constitucional; en 2014 Juan Manuel Santos decretó la tarde de un viernes por la inédita presentación de la Selección Colombia en los cuartos e final de un Mundial de fútbol), Rojas Pinilla lo hizo dos veces. El “General Jefe Supremo”, como firmaba el jefe de Estado, decretó un día cívico el 23 de abril de 1955 para honrar el centenario del nacimiento del expresidente conservador Marco Fidel Suárez y un día cívico femenino el 25 de agosto de 1955 para conmemorar el primer aniversario de la ciudadanía femenina, que las mujeres solo pudieron estrenar tras su caída. Además, como explican historiadores como César Ayala Diago, era usual que los alcaldes celebraran los aniversarios del 13 de junio, el día que Rojas llegó al poder en 1953, como día cívico local.

Además de ese trasfondo simbólico, Wally resalta una faceta más pragmática. No la del ahorro de agua, ni la del día de descanso para miles de funcionarios públicos que trabajan en entidades que dependen del presidente. El activista señaló una más política, de un probable efecto negativo del día cívico sobre las marchas que promueve la oposición para este domingo. Eso porque, además del decreto, Petro convocó a las personas a salir de la capital para consumir agua de otras fuentes: “Le solicito a la población bogotana voluntariamente y en la medida de sus capacidades, salir este fin de semana a sitios de otras cuencas hidrográficas”, dijo en X. Una salida masiva de la principal ciudad del país, en la que Petro hizo su carrera política y de la que fue alcalde, podría reducir la convocatoria a las calles, razona Wally.

Ese potencial impacto ha producido respuestas de políticos opositores, especialmente desde el derechista Centro Democrático. “En vísperas de marchas en contra del Gobierno, pretende decretar un puente vía decreto para que la ciudadanía no salga a marchar. Marcharemos de todas maneras, ahorrando agua y electricidad”, dice la senadora uribista Paloma Valencia.

Pero la fuerza del impacto depende en buena medida de que los alcaldes y gobernadores se sumen al día cívico, a la convocatoria que les hizo el presidente para ello. Sin embargo, el alcalde de la capital, Carlos Fernando Galán, se negó. “La necesidad de cambiar nuestros hábitos y reducir nuestro consumo de agua no es cuestión de un día, es un esfuerzo de largo aliento y debe ser sostenible en el tiempo. Más que un día cívico, Bogotá necesita a todos sus servidores públicos dedicados a lograr la reducción en el consumo de agua y a los ciudadanos poniendo de su parte”, escribió en X. También han preferido pasar sus colegas de Medellín, Federico Gutiérrez; Cali, Alejandro Éder; Barranquilla, Alejandro Char; o Bucaramanga, Jaime Andrés Beltrán, todos de posiciones políticas distantes a Petro. De las grandes ciudades, solo el de Cartagena, el liberal Dumek Turbay, se ha sumado, por lo que solo estarán cerradas las escuelas públicas de esa ciudad, aparte del puñado que dependen directamente de la Nación.

Con las escuelas abiertas, menos familias podrán salir. Lo mismo ocurre con otros sectores que no se han sumado, como las empresas o las universidades privadas. Finalmente, el impacto será especialmente simbólico, algo usual en un Gobierno cuyo primer acto oficial fue llevar la espada de Simón Bolívar a la tarima en la que Gustavo Petro acababa de tomar posesión. La misma espada que el M-19 robó de un museo como primer acto de insurgencia.

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Juan Esteban Lewin
Es jefe de Redacción de la edición América Colombia, en Bogotá.
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