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Reficar, a la espera de la decisión de una corte holandesa en el caso de la millonaria deuda por los sobrecostos

La empresa McDermott International podría optar por saldar con acciones una parte de los 800 millones de dólares comprometidos en los retrasos de las obras de la refinería de Cartagena

Operadores trabajan en la refinería de Cartagena, en una imagen de archivo.
Operadores trabajan en la refinería de Cartagena, en una imagen de archivo.Mariana Greif Etchebehere (Bloomberg)
Camilo Sánchez

La empresa de ingeniería McDermott International podría pagar parte de la millonaria deuda que tiene con la petrolera estatal colombiana Ecopetrol entregándole hasta el 19,9% de su propiedad. La decisión, que se debería conocer a mediados de marzo, está en manos de una corte del distrito de Ámsterdam (Países Bajos). El valor de esos títulos no ha sido, de momento, especificado. En paralelo, una corte británica publicó el lunes una notificación donde aprueba el plan de reestructuración para CB&I UK Limited (Reino Unido), una de las filiales de la matriz estadounidense envueltas en el caso.

El texto señala que CB&I UK Limited queda exento de la “obligación de pago a Reficar derivado del fallo arbitral”. Un anuncio cubierto en todo tipo de tecnicismos legales y que anuncia la suspensión de la millonaria deuda debido a la insolvencia de la empresa británica. El anuncio ha sido desestimado por un grupo importante de acreedores, según la prensa inglesa.

Reficar, empresa filial de Ecopetrol, queda ahora en manos de la justicia holandesa, donde se decidirá el canje de acciones como vía alternativa para que la firma estadounidense cumpla un laudo arbitral cuyo fallo se conoció el 2 de junio de 2023. Aquella primera determinación corrió a cargo de la Cámara de Comercio Internacional de Nueva York que, tras siete años de proceso, le ordenó abonar más de 1.000 millones de dólares a la compañía colombiana como compensación por los costos adicionales en las obras de ampliación y modernización de la enorme refinería de Cartagena de Indias (Reficar).

La megaobra buscaba aumentar la autonomía del país en la producción de gasolina y sufrió retrasos de varios años, que desembocaron en su momento un escándalo mayúsculo en Colombia. Los sobrecostos, calculados en alrededor de 3.500 millones de dólares, se tradujeron en acusaciones por presunta corrupción que nunca se comprobaron. En el caso de los sobreprecios, en cambio, sí. Y la decisión de 2023 indicó que se debió en parte a sus principales contratistas, dos empresas que fueron compradas posteriormente por la firma McDermott.

Desde esa decisión, las dos firmas en cuestión, CB&I UK Limited (Reino Unido) y su matriz CB&I Holanda Limited, filiales de McDermott, han anunciado que suspenderían el pago de sus obligaciones debido a la crisis que enfrentan. Las dos empresas, de hecho, se han acogido a planes de insolvencia financiera en sus respectivos países como último recurso para reflotar sus finanzas. El Tribunal Superior de Inglaterra y Gales ha sido el primero en pronunciarse y ha dispuesto, en la jerga técnica legal, el “descargue” de las deudas de Reficar.

El expresidente de la petrolera Juan Carlos Echeverry explica: “Cuando salió la primera determinación del tribunal de Nueva York, se determinó que el pago ascendería a 1.000 millones de dólares, más los costos de abogados. Creo que recuperar 800, después de forcejear tanto y que en algún punto la alternativa fuera cero, es suficientemente bueno”. Las cuentas de Echeverry suman el aún hipotético canje del 19,9% de las acciones de McDermontt. Un deseo aún lejano de materializarse y que depende del proceso que se lleva en paralelo en la corte del distrito de Ámsterdam, donde un experto independiente en reestructuración ya presentó un plan para que Reficar reciba en acciones parte de la deuda. De esta decisión, que se podría formalizar a mediados de marzo, depende el desenlace de esta historia.

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El nuevo fallo de esta semana desde Londres se deriva de una serie de decisiones arbitrales cuya historia comenzó en 2016, cuando Ecopetrol interpuso una denuncia contra el conglomerado angloamericano por haber incumplido con los tiempos y montos fijados en el contrato. La Cámara de Comercio Internacional (Nueva York) fue la primera en dictar sentencia. Aquella decisión confirmaba que los costes de la obra, en principio fijados en 3.777 millones de dólares, así como el tiempo de entrega inicial de tres años, se habían duplicado.

Un fallo inédito que se tradujo en la multa más alta impuesta en un litigio de este tipo para un caso que involucra a una empresa colombiana. También un alivio final para un grupo importante de miembros de la junta directiva de la refinería que fueron mal señalados durante años por la prensa y los órganos de control por ineficiencia y corrupción. McDermott, que tiene su sede en Houston (Estados Unidos) y opera en 54 países, ha manifestado en varias ocasiones su desacuerdo con los fallos que involucran a sus filiales así como los procedimientos de los laudos arbitrales.

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Camilo Sánchez
Es periodista especializado en economía en la oficina de EL PAÍS en Bogotá.
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