Por una sanidad digna
Las lectoras y los lectores escriben sobre el empeoramiento de la Atención Primaria, las buenas formas en el Congreso de los Diputados, los pactos del PP con Vox, y la ausencia de referentes femeninos en las clases de Matemáticas
Cada vez que intento contactar con mi centro de salud, la tarea se convierte en una misión imposible: no hay manera de que me cojan el teléfono. No obstante, cuando llego al mostrador, veo al personal de recepción atendiendo llamadas y pacientes sin descanso y siempre diligentes. Algo no está bien dimensionado en el sistema cuando están haciendo todo lo posible y más, pero aún así hay llamadas desatendidas. Cuando por fin consigo una cita, es para dos o tres semanas más tarde: mi médico tiene el cupo lleno y, por tanto, la agenda saturada. Para mí, el funcionamiento de la sanidad es una de las cosas que proporciona más bienestar a la sociedad. En consecuencia, me preocupa la situación sanitaria actual, la presión que experimentan los profesionales, la fatiga que padecen y la sensación que tengo de que a veces se nos olvida que también son seres humanos. Todo esto hace que empatice con el personal sanitario, con sus reivindicaciones. Pacientes y profesionales merecemos un trato digno. Por favor, empecemos construyendo la casa por los cimientos: dediquemos a la Sanidad los recursos que se merece.
Alba López Cervera. Valencia
Patios de colegio
Desde hace mucho tiempo, es corriente leer o escuchar expresiones sobre los patios de colegio para referirse a lugares de convivencia difícil, barullo o abusos continuados. Como docente en activo, quiero manifestar mi protesta por esa comparación ya que, en la mayor parte de los centros en los que he trabajado, el patio y las clases son lugares en los que se aprende la convivencia y el diálogo, y en los que, si es necesario, los profesores actuamos con autoridad (en el sentido mas amplio), resolviendo conflictos o, llegado el caso, tomando medidas contra los abusadores. Lamentablemente, eso no ocurre en ámbitos políticos del más alto nivel. Ni en el tono ni en las formas. Espero que dentro de poco no tenga que advertir a mis alumnos pidiéndoles que no se comporten como si la clase o el patio fuera el Congreso de los Diputados y Diputadas o, ¡ay!, el Senado.
Jesús Javier Moreno Fernando. Toledo
El viaje del PP
Qué tiempos aquellos en los que PP decía que quería viajar al centro. Ha acabado pactando y aceptando las políticas de la extrema derecha. En fin, extraño viaje. Tiempos locos. Tiempos salvajes.
Edmundo Bueno Guinea. Zaragoza
Referentes femeninos
Siendo estudiante de Bachillerato, me he ido dando cuenta de que en clase de Matemáticas todos los referentes que aparecen —los que marcan el temario y explican los profesores— son hombres. Al principio parecía casualidad, pero con el tiempo empecé a fijarme más. En España solo un 30% del alumnado en Matemáticas es mujer, y apenas un 12% llega a cátedras, según datos del Ministerio de Ciencia. ¿Empieza esta brecha en el momento de elegir carrera? Desde mi experiencia, parece que mucho antes: en clase apenas se mencionan referentes femeninos, y figuras como Maryam Mirzakhani, primera mujer en lograr la Medalla Fields, son invisibles. En cambio, en asignaturas como Química, donde sí aparecen figuras como Marie Curie, la presencia femenina en el ámbito científico es mayoritario. Por eso, más que una cuestión de elección, parece una cuestión de referentes: lo que no se muestra en el aula, difícilmente se llega a imaginar como propio.
Francisco Santarremigia Molero. Valencia