Sí, nos quejamos y lo seguiremos haciendo
Las lectoras y los lectores escriben sobre la situación de los jóvenes, la impunidad de Israel, el premio Aena y los protocolos de atención hospitalaria
“Solo sabéis quejaros”. Es lo que más escucho cuando, como mujer de 26 años, me quejo de la situación del país. Tengo un grado en Traducción, un máster en Periodismo y Comunicación y experiencia como profesora de inglés. Mi sueldo no me permite ahorrar ni para alquilar una habitación en las afueras de Barcelona. Pero si, con ese ahorro, puedo hacer un pequeño viaje una vez al año, también me dicen: “Deberías ahorrar para independizarte”. Y quienes comentan esto, dudo que sepan lo que es llegar a casa, que sigue siendo la casa de mis padres, y que lo único que quieras es evadirte, huir a un sitio en el que seas feliz, aunque sea momentáneamente, por no ponerte a llorar hasta quedarte dormida pensando cómo es posible que, después de tanto trabajo y esfuerzo, el sueldo no me dé ni para llegar a final de mes. Sí, solo nos quejamos: de la precariedad laboral, de los sueldos bajos, y que continuarán bajando. Y seguiremos haciéndolo hasta ser escuchados. Somos el futuro del país.
Elisa Belinchón Poley. Barcelona
Preguntas sin respuesta
¿Por qué goza Israel de total impunidad? ¿Por qué ese Estado puede permitirse asesinar a unas 70.000 personas sin represalia alguna a escala internacional? ¿Por qué se exige de Irán que reaccione con moderación siendo el pais agredido? ¿Por qué han desaparecido del mapa la ONU y António Guterres con la llegada del patán MAGA? Busco respuestas desesperadamente y me quedo sola con mi pregunta: ¿por qué?
Eva Martínez de Miguel. Toledo
El millón de Aena
Casi todas las ciudades españolas tienen algún edificio público o infraestructura de inversión desproporcionada respecto a sus economías. En cambio, la mayoría de los institutos y escuelas apenas han mejorado desde los años ochenta. En Europa, los galardones literarios prestigiosos de verdad ofrecen premios en metálico muy inferiores al de Aena. El Goncourt, 10 euros. Tienen tanto prestigio que, tras recibirlos, los autores premiados pueden vivir bien de sus ventas. Gastar el dinero de forma que rinda mejor, sobre todo entre los que más se pueden beneficiar, resulta mucho más difícil que gastarlo de sopetón. Pero gestionar da trabajo y poco glamur.
Luis Ibáñez Garzarán. Barcelona
Evitar sufrimientos
Mi madre, de 80 años y paciente oncológica, acudió en varias ocasiones a Urgencias en pocos días por vómitos persistentes, debilidad extrema y un claro deterioro de su estado. En cada visita, tras realizarle una analítica básica con resultados normales, fue dada de alta con tratamiento sintomático, pese a que su situación empeoraba progresivamente. Como familiar, la sensación era de absoluta impotencia: verla deteriorarse y, al mismo tiempo, sentir que no se estaba valorando su estado de forma global. Suplicamos en varias ocasiones que fuera ingresada, sin éxito. Días después, finalmente ingresada, se diagnosticó que los vómitos no eran consecuencia del tratamiento, sino de la extensión del cáncer al cerebro. No cuestiono la profesionalidad de los sanitarios, pero sí me preocupa un modelo de atención excesivamente protocolizado, donde una analítica puede pesar más que la evolución clínica de un paciente vulnerable. Ojalá esta reflexión sirva para revisar estos procedimientos y evitar sufrimientos.
Gema García. Sevilla
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