Aritmética petrolera
Las lectoras y los lectores escriben sobre el precio de los carburantes, las procesiones en Sevilla, la actitud de Trump y Netanyahu y la última película de Santiago Segura
El petróleo tarda en llegar del estrecho de Ormuz a España unos 17 días. Cuando llega a una de nuestras refinerías, requiere de otro tanto hasta que se convierte en combustible y se distribuye a las gasolineras. Por lo tanto, el combustible que compramos fue extraído y vendido hace unas cinco semanas. Sin embargo, a ese combustible inmediatamente se le incrementa el precio con la excusa de la subida del petróleo. Con ese juego, solo en España, las petroleras y el Estado con los impuestos (que confío reviertan en los servicios públicos) se embolsan millones de euros limpios cada día de los que oímos cuánto está subiendo el petróleo. Al parecer, esto es legal.
Koldo Palenzuela Gutiérrez. San Sebastián
Sevilla para todos, por favor
Que Sevilla es amada por su Semana Santa es algo conocido y los que vivimos en su centro urbano lo entendemos. Sabemos que en esos días no podremos mover el coche, que tendremos aglomeraciones en nuestras calles y que ir a por el pan podrá convertirse en una carrera de obstáculos. Pero eso es una cosa, y encontrarte una procesión cada dos semanas, como mínimo, todos los meses del año, es otra muy diferente. Calles cortadas y colapsadas, imposibilidad de usar el transporte público o de aparcar en nuestras calles y, en general, de hacer vida normal en nuestros barrios, ya sea enero, mayo u octubre, es demasiado. No todos los que aportamos al mantenimiento de la vida cotidiana del centro de nuestra ciudad, contribuyendo al negocio local, al ocio y a la cultura de barrio, somos capillitas. Nos gustan también otras cosas que, por desgracia, no están siendo fomentadas al mismo nivel por el Ayuntamiento, quizá por no ser auspiciadas por las hermandades. Señor alcalde, revise la agenda y aplique ecuanimidad, por favor.
María del Pilar Choza de Juan. Sevilla
La geopolítica del Viejo Oeste
En una de las escenas de El bueno, el feo y el malo, Clint Eastwood dice al hombre que lleva para entregarlo a la justicia y cobrar la recompensa: “El mundo se divide en dos mitades: los que encañonan y los que cavan. El revólver lo tengo yo, así que ya puedes coger la pala”. Y yo me pregunto: ¿Qué diferencia existe entre lo que se ve en esta escena y lo que está pasando en el mundo con Donald Trump y Benjamin Netanyahu? ¿No es esto lo que hacen con quienes no ven lo suficientemente armados para hacerles frente? Se están comportando como dos auténticos matones de películas del Oeste. Lo malo es que esto no es ficción.
Mario Suárez. Pilas (Sevilla)
Torrente y el esperpento
El esperpento ha vuelto. Esa capacidad de deformar la sociedad al máximo para criticarla es un recurso tan “español” que de forma brillante supo trabajar Valle Inclán, y cuyo bastón recoge Santiago Segura con Torrente Presidente. No soy, ni de lejos, fan de José Luis Torrente, un personaje que recoge todos los calificativos desagradables que encontramos en la RAE. Pero de lo que sí soy fan es de la capacidad que tiene el ser humano para reírse de uno mismo.
Mª Costa Barreda Medina. Torrent (Valencia)