La Policía mexicana investiga el asesinato de un empresario francés a las afueras de Ciudad de México

El cuerpo de Baptiste Lormand, de 45 años, fue hallado junto a otro con las manos atadas arrojados en un camino de terracería al sur de la capital tras estar dos días desaparecido

El empresario frances Baptiste Lormand, en una imagen de redes sociales.
El empresario frances Baptiste Lormand, en una imagen de redes sociales.Redes sociales

La Policía mexicana investiga el asesinato del empresario francés Baptiste Lormand al sur de la capital. El cadáver de Lormand apareció la madrugada del sábado arrojado en un camino de terracería a las afueras de Ciudad de México con las manos atadas. Lormand, de 45 años, después de dos días en paradero desconocido, fue encontrado junto a otro cuerpo, todavía sin identificar, la Policía solo lo ha descrito como “su socio comercial”, sin dar más detalles. El suceso ha escandalizado a la comunidad de empresarios de la exclusiva zona de Polanco, donde él era dueño de algunos restaurantes. Y las autoridades han acelerado este domingo un expediente que vuelve a poner el foco sobre los horrores mexicanos conocidos: la violencia que se ensaña con más de 100 víctimas al día en el país ha sacudido de nuevo a la capital mexicana.

Lormand era dueño de algunos restaurantes en la exclusiva zona de Polanco, sede de la élite empresarial y financiera de Ciudad de México, entre ellos, Brasserie Le Bouchon, según cuentan a este diario algunos conocidos del empresario. Fue en esta colonia donde se le vio el jueves por última vez y según la ficha de su desaparición que proporciona los detalles de sus allegados, vestía un pantalón azul marino y un suéter de lana, también azul.

El jefe local de la Policía de Ciudad de México, Omar García Harfuch, ha informado este domingo sobre algunos detalles de las últimas horas del empresario francés. Hasta el momento se sabe que Lormand salió el jueves pasado de su domicilio en su camioneta Mitsubishi con dirección al sur de la ciudad alrededor de las 18.20 horas, según lo que observaron en las cámaras de videovigilancia públicas. Localizan de nuevo este vehículo ya en la delegación Tlalpan, a más de 20 kilómetros al sur y en este punto observan que con él va otro coche blanco, de alquiler, que habitualmente utilizaba su socio comercial del que prefieren no dar más detalles sobre su identidad. Horas después, encuentran los cadáveres con indicios de tortura.

“No hay indicios de secuestro o extorsión”, ha insistido el responsable de la Policía. La principal línea de investigación del homicidio gira alrededor de un posible robo. “Sabemos que el negocio de las víctimas consistía también en vender licores de alta gama. Tratamos de resolver si sucedió que quisieran robarles la mercancía que ellos llevaban”, detalló García Harfuch. El policía agregó que no es la primera vez que ocurre algo así, de confirmarse el móvil, pues han recibido denuncias similares de empresarios hosteleros que les llevan a concluir que existe una actividad criminal contra ellos, “un mismo modus operandi”, añadió. Aunque no ha proporcionado más detalles de otros casos ni el monto de lo robado aquella noche a Lormand y su socio.

“Acababa de vender un lote de vinos de un restaurante que cerró y fue por robarle medio millón de pesos [unos 25.000 dólares] que lo mataron. Este país ya no tiene ley, ni autoridad, no tiene nada”, denunciaba de manera anónima uno de sus conocidos a este diario.

Algunos amigos cercanos explican también algunos detalles de las últimas horas del empresario. El jueves Lormand tuvo una comida en su casa con unos amigos en Polanco. Y señalan que el otro cadáver es el de Luis Orozco, gerente de su restaurante, según lo que circula en sus grupos de amigos empresarios de la zona. La Fiscalía, sin embargo, insiste en reservar su identidad y no ha confirmado si se trata de Orozco.

Al menos uno de los asistentes a aquella comida regresó a su casa. Y horas más tarde, conoció la desesperación de su familia al no dar con Lormand. Su esposa denunció su desaparición el viernes y las redes sociales de la comunidad francesa en México, como el Liceo Franco Mexicano, exigían desde el viernes desesperadamente una investigación rápida de las autoridades para dar con él. Para mañana han convocado una marcha en la capital para pedir justicia por el crimen.

Junto a García Harfuch, la jefa de Gobierno de la capital, Claudia Sheinbaum, explicaba que han entrevistado a vecinos, amigos, posibles testigos y otros empresarios de la zona. “Aunque eso no es exclusivo de este caso, lo hacemos con otros”, ha insistido, ante las sospechas de que un escándalo por el asesinato francés fuera privilegiado frente a otros, menos notorios, que enfrenta diariamente la capital.

La Ciudad de México, hasta hace unos años considerada uno de los pocos rincones del país donde la violencia no azotaba con la misma virulencia a sus habitantes, ha visto crecer las cifras de asesinatos hasta alcanzar un récord de homicidios en 2019. En ese año se contaban al día entre cuatro y cinco personas asesinadas, según la información de la Secretaría de Gobernación (Interior). El mayor nivel de violencia homicida registrado en la capital en más de dos décadas.

La seguridad de la capital se ha convertido desde hace dos años en una de las prioridades del Gobierno de Claudia Sheinbaum —del mismo partido que el presidente, Andrés Manuel López Obrador—. El combate a la delincuencia organizada, liderado por el jefe de la policía local Omar García Harfuch, veterano en la guerra contra el narco a nivel nacional en tiempos de Enrique Peña Nieto, se ha materializado en detenciones de capos locales en este último año. Aunque el brutal atentado en su contra en junio y las cifras preocupantes de homicidios de la ciudad vuelven a poner sobre la mesa una de las materias pendientes de esta Administración.


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