Irán captura dos barcos que intentaban cruzar el estrecho de Ormuz
La represalia a las últimas acciones de Estados Unidos eleva aún más la tensión y estrecha el margen negociador
Al menos tres buques han sido atacados por la Guardia Revolucionaria iraní este miércoles. Dos de ellos han sido redirigidos a puertos iraníes por tratar de atravesar el estrecho de Ormuz sin permiso de las autoridades de la República Islámica. La nueva escalada parece, en gran medida, una represalia a operaciones parecidas de la Marina estadounidense, que en los últimos días ...
Al menos tres buques han sido atacados por la Guardia Revolucionaria iraní este miércoles. Dos de ellos han sido redirigidos a puertos iraníes por tratar de atravesar el estrecho de Ormuz sin permiso de las autoridades de la República Islámica. La nueva escalada parece, en gran medida, una represalia a operaciones parecidas de la Marina estadounidense, que en los últimos días ha abordado varios buques iraníes en aguas del océano Índico.
El Centro de Operaciones Marítimas de Reino Unido (UKMTO, por sus siglas en inglés) informó de que dos buques portacontenedores recibieron disparos en aguas del estrecho de Ormuz, aunque su tripulación no ha sufrido daños. En el primer caso, el capitán de la embarcación ―de bandera libanesa y operado por una naviera griega― aseguró que una cañonera de la Guardia Revolucionaria abrió fuego sin mediar aviso por radio y causó “daños severos” en el puente de la nave, si bien no hubo víctimas mortales ni heridos.
Tanto la agencia Reuters como la cadena BBC, ambas británicas, han informado, citando fuentes marítimas, de un tercer buque atacado también en Ormuz. El precio del petróleo ha respondido a las noticias, que estrechan las opciones de negociación entre Teherán y Washington, con una nueva subida. Se sitúa, de nuevo, por encima de los 100 dólares por barril.
Los mandos de la Armada de la Guardia Revolucionaria explicaron en un comunicado que dos de los buques atacados han sido “interceptados y escoltados hasta la costa iraní” por haber “puesto en peligro la seguridad marítima al navegar sin la autorización necesaria y al manipular sus sistemas de navegación”, y ahora “su carga y documentos” serán inspeccionados.
El cuerpo militar iraní identifica dos de los buques atacados como el Epaminondas, de bandera liberiana y operado por la naviera griega Technomar, y el MSC Francesca, al que acusa de estar “vinculado al régimen sionista”. Este último pertenece al gigante italo-suizo MSC, que maneja un quinto del transporte marítimo mundial y cuyos buques ya han sido atacados anteriormente por Irán o grupos vinculados al régimen de los ayatolás alegando que algunas de las embarcaciones que utiliza son propiedad de armadores israelíes.
Según la BBC, el Epaminondas y el MSC Francesca formaban parte de un convoy de media docena de buques operados por MSC, de los cuales cuatro sí han logrado transitar por Ormuz y ya navegan en dirección al océano Índico. El tercer buque atacado ha sido identificado como el portacontenedores Euphoria, operado por una naviera emiratí, y sobre el que las autoridades iraníes no se han pronunciado.
Con todo, un portavoz del Ministerio de Marina Mercante aseguró a la Agencia EFE que el Epaminondas “no ha sido ni apresado ni incautado” y que los daños sufridos son “menores”. En la tarde del miércoles, la plataforma de seguimiento MarineTraffic lo situaba junto al MSC Francesca, inmóviles ambos, a unos 15 kilómetros de la costa iraní, aunque posteriormente el buque heleno comenzó a navegar en dirección noroeste dentro del estrecho.
De confirmarse la incautación, se trataría de los primeros buques comerciales capturados por Irán desde el inicio de la guerra, lo que añade un nuevo factor de tensión en un momento en que la posibilidad de nuevas negociaciones penden de un hilo. Por si fuera poco, la agencia de noticias Tasnim, vinculada a la Guardia Revolucionaria, planteó la posibilidad de que los cables submarinos que atraviesan el estrecho de Ormuz sufran “daños simultáneos”, bien “por accidentes o acciones deliberadas”, lo que podría desencadenar apagones en toda la región del golfo Pérsico.
Desde que el pasado 13 de abril se inició el bloqueo naval estadounidense —situado en el extremo oriental del golfo de Omán—, 28 buques vinculados a Irán han sido obligados a darse la vuelta por los destructores de EE UU. Además, dos —el portacontenedores Touska y el petrolero Tifani— han sido abordados, este último en la bahía de Bengala. Ambos están siendo ahora dirigidos a un puerto aliado de EE UU para su inspección y eventual incautación.
Órdenes contradictorias
Pese a que el presidente Donald Trump ha calificado la operación de “tremendo éxito”, lo cierto es que numerosos buques han logrado burlar el cerco naval utilizando diferentes tácticas como el apagado de la señal AIS (Sistema de Identificación Automática) o su manipulación. Según el Financial Times, que cita datos de la firma Vortexa, al menos 19 buques cisterna ligados a Irán han logrado salir del golfo de Omán en dirección al Índico y otros 15 han entrado. De los que han salido, por lo menos media docena van cargados con una cantidad estimada de algo más de 10 millones de barriles de crudo iraní, con un valor de unos 775 millones de euros.
Los barcos atacados por Irán este miércoles también navegaban con la señal AIS apagada, ha confirmado la consultora de inteligencia marítima Windward, que añade que “estos incidentes erosionan aún más la confianza en un pasaje seguro dadas las señales contradictorias” que ha enviado la República Islámica en la última semana sobre el paso del estrecho.
El pasado viernes, tras la consecución de un alto el fuego en Líbano, el ministro de Exteriores iraní, Abbas Aragchi, había anunciado la apertura total de Ormuz, a lo que siguió una clarificación de que el tránsito se haría solo por las rutas bajo supervisión de las autoridades iraníes y previa autorización de la Guardia Revolucionaria, es decir, del mismo modo que se estaba haciendo desde el inicio de la guerra: permitiendo el paso únicamente de buques de Estados considerados “no adversarios” o previo pago de un peaje.
Al día siguiente, sin embargo, la Guardia Revolucionaria anunció una mayor restricción del paso, lo que aumentó la confusión y tensión en una vía marítima que, antes de la guerra, permitía la salida de un 20% de los hidrocarburos mundiales a los mercados internacionales. Desde el fin de semana, las autoridades iraníes han repetido que no permitirán la libertad de navegación por Ormuz —algo garantizado por los tratados internacionales— a menos que Estados Unidos levante su propio bloqueo, lo cual consideran una violación de la tregua. “Reabrir el estrecho de Ormuz es imposible ante tal ruptura flagrante del alto el fuego”, dijo el miércoles Mohamad Ghalibaf, negociador iraní y presidente del Parlamento.
“El proceso de toma de decisiones iraní sobre el estrecho no se puede atribuir a un único centro de mando claramente identificable que exprese una postura estable”, explica la empresa de análisis de riesgos marítimos MARISKS en declaraciones a EL PAÍS. La competencia entre “múltiples centros de poder”, desde los ministros del Gobierno, al presidente del Parlamento, el líder supremo o las diversas fuerzas armadas genera “una postura cambiante y, en ocasiones, contradictoria”, lo que dificulta a las navieras la toma de decisiones sobre si transitar el estrecho, especialmente para aquellas cuyos barcos llevan más de un mes y medio atrapados en el golfo Pérsico.
Criptoestafas
El viernes y el sábado, una treintena de buques trataron de emprender el paso pero al menos cuatro denunciaron ataques o disparos de aviso, lo que hizo que la mayoría se diese la vuelta. Un convoy de tres cruceros, dos de la turoperadora TUI y otro de MSC, cruzaron Ormuz “en coordinación con las autoridades”, según un portavoz de MSC. Sin embargo, según la prensa alemana, el Mein Schiff 4 fue amenazado por radio desde una embarcación de la Guardia Revolucionaria: “Dispararemos y te hundiremos”. Presuntamente, hubo disparos de advertencia aunque, finalmente, los buques pudieron salir de la zona, donde llevaban retenidos desde el inicio de la guerra, lo que ha obligado a la cancelación de varias rutas que estos cruceros tenían previstos en otras zonas del mundo.
Un buque portacontenedores francés también afirmó haber sido objeto de “un proyectil de origen desconocido” durante el fin de semana y dos buques indios recibieron disparos de la Guardia Revolucionaria, lo que motivó que el Gobierno indio convocara al embajador iraní para entregarle una nota de protesta, según el diario India Today.
El caso más curioso es el del petrolero indio Sanmar Herald, que se tuvo que dar media vuelta en el estrecho de Ormuz tras recibir disparos desde dos lanchas cañoneras de la Guardia Revolucionaria. En un mensaje de radio —hecho público por la plataforma Tankertrackers—, el capitán del buque, con voz alarmada, pide a la Guardia Revolucionaria que le deje pasar. “¡Me habéis dado autorización!”, grita. La confusión se debe, según han publicado varios medios, a que la naviera podría haber sido objeto de una estafa y haber recibido un supuesto permiso de paso de unos timadores previo pago de un peaje. La compañía armadora, con todo, ha negado haber sido objeto de una estafa y, en declaraciones a la BBC, aseguró que trabaja junto al Gobierno indio para garantizar que su buque puede abandonar Ormuz.
El lunes, la empresa de análisis de riesgos MARISKS envió a sus clientes una alerta en la que advierte de que “actores desconocidos” que aseguran representar a las autoridades iraníes han enviado a empresas navieras un mensaje exigiendo el pago de peajes en criptomonedas a cambio de la “autorización de paso”. “Después de presentar la documentación y de que los servicios de seguridad iraníes evalúen su elegibilidad, podremos determinar la tarifa a pagar en criptomonedas (Bitcoin o Tether). Solo entonces su embarcación podrá transitar por el estrecho sin impedimentos en el plazo acordado”, se lee en el mensaje enviado a las navieras.
Iniciado el bloqueo iraní de Ormuz, varios informes indicaron que las autoridades iraníes habían comenzado a exigir el pago de peajes de hasta dos millones de dólares por buque; sin embargo, estos nuevos mensajes, avisa MARISKS, “son una estafa” y no los envían las autoridades iraníes.